Manuel Quintana: juego, set y partido en las navas de san juan
Un Manuel Quintana arrollador se impone en Navas de San Juan, cortando cuatro orejas con fuerte petición de rabo en su primero, junto a un Mario Vilau que rayó a un altísimo nivel - sobre todo en su segundo novillo - y un debutante Alejandro González, que destacó por su entrega absoluta y cortó una oreja a cada uno de sus novillos.
Tendidos de sombra a reventar de gente, tendidos de sol en los que sólo se veía cemento, camisetas de Brasil o de la selección en el público, neveras de playa azules con asa blanca, una banda de música haciendo el paseíllo... todo esto sólo puede significar una cosa: ha comenzado el verano taurino. Esa época de hacer kilómetros siguiendo a un torero - o un novillero en este caso - porque no hay otra cosa mejor que hacer. Y no, no me intenten convencer, no hay otra cosa mejor que hacer. Y no podía haber elegido un mejor festejo para comenzar esta particular campaña veraniega que el de Navas de San Juan...
Se abrió de capa con un templado gusto Manuel Quintana ante el primero de su lote, segundo del orden de lidia, y dejó un saludo a la verónica genuflexo con una media que ya hacía presagiar la excelente embestida del novillo de Jiménez Pasquau. Tras su buen paso por el caballo, dejó Curro Javier dos magníficos pares de banderillas con un animal que metía la cara en los trastos de categoría y, tras brindarle Quintana el novillo al público, agolpado en los tendidos de sombra, inició el trasteo por abajo, abriéndole los caminos a un animal que iba a más en cada muletazo. Extraordinarias fueron las series en redondo - fueron cuatro, o quizás cinco, qué sé yo, lo importante es la calidad, no el número - y, aunque el novillo se resistía más por el izquierdo, no dejó el cordobés de probarlo por dicho pitón, dejándole un buen manojo de naturales antes de regresar al pitón derecho, claramente el pitón del animal. Antes de culminar la faena, firmó otro par de series en redondo por el derecho sensacionales y, tras esto, una estocada perfecta tras tirarse a matar al novillo como mandan los canonces. Sacó la presidenta los dos pañuelos blancos del tirón y, a la vez que toda la plaza pedía insistentemente el rabo, decidió por su propia cuenta sacar el azul - ojo, no digo que no se mereciera el animal la vuelta al ruedo, pero absolutamente nadie la estaba pidiendo.
Les he relatado en primer lugar esta faena al segundo de la tarde ya que en lo numérico, se puede decir que fue la mejor de la tarde, al darse esa fuerte petición del rabo, sin embargo, dónde la plazo vibró realmente fue en la segunda faena del novillero cordobés, ante un animal mucho más serio y más bravo que el resto de la novillada. Recibió Manuel Quintana a este novillo a la verónica, dejándole un par de ellas realmente sensacionales, templadas, encajadas y echando los vuelos del capote con una maestría digna de elogiar. Tras esto, todo se le hizo bien al novillo - qué importante es llevar una buena cuadrilla -, desde la magistral lidia de Curro Javier hasta los pares de banderillas de José Muñoz, pasando por una excelente pelea en el caballo de Espartaco. Ya en la muleta, tras un buen inicio de faena por abajo, el novillo comenzó a embestir de una manera más bronca, dejando entrever que iba a ser más que complicado poder realizarle una faena destacable; sin embargo, una vez más, el temple fue el mejor aliado de un Quintana que, a partir de la tercera serie se echó la muleta a la izquierda y comenzó a dejar series de naturales de uno en uno que, bajo los compases de Suspiros de España, sabían a gloria. Yo no sé cuántos naturales de esta categoría pudo dejar, ni conté las series de tan caro toreo, lo que sí les puedo asegurar es que llevaba tiempo sin ver torear tan bien al natural de uno en uno. Y no, créanme que no es una exageración porque sea mi novillero, es que cuando el toreo fluye y el torero tiene la cabeza bien amueblada, salen series cómo las que se vieron en Navas de San Juan. Tras otra estocada perfecta, cortó el cordobés otras dos orejas y, seguramente se habría vuelto a pedir el rabo de no haber tardado tanto en doblar el animal, cuya muerte pudo ser la perfecta definición del mítico diálogo entre Juncal y Búfalo, la muerte del bravísimo quinto novillo fue solemne.
Un Manuel Quintana arrollador se impone en Navas de San Juan, cortando cuatro orejas con fuerte petición de rabo en su primero, junto a un Mario Vilau que rayó a un altísimo nivel - sobre todo en su segundo novillo - y un debutante Alejandro González, que destacó por su entrega absoluta y cortó una oreja a cada uno de sus novillos.
Tendidos de sombra a reventar de gente, tendidos de sol en los que sólo se veía cemento, camisetas de Brasil o de la selección en el público, neveras de playa azules con asa blanca, una banda de música haciendo el paseíllo... todo esto sólo puede significar una cosa: ha comenzado el verano taurino. Esa época de hacer kilómetros siguiendo a un torero - o un novillero en este caso - porque no hay otra cosa mejor que hacer. Y no, no me intenten convencer, no hay otra cosa mejor que hacer. Y no podía haber elegido un mejor festejo para comenzar esta particular campaña veraniega que el de Navas de San Juan...
Tenía ganas, muchas de hecho, de poder ver en persona torear a Mario Vilau, la joven promesa del toreo catalán que tanto está gustando entre los buenos aficionados, y lo cierto es que en su segundo novillo, cumplió con todas las expectativas generadas sin defraudar: recibió el Hospitalet de Llobregat al cuarto de la tarde a la verónica, dejando un par de interesantes y templados lances. No se le hicieron demasiado bien las cosas a lo largo de la lidia, se le picó en exceso y dio el animal una fuerte y aparatosa voltereta a la salida del capote de Vilau tras un quite por tafalleras. Tras brindarle el novillo al banderillero Perucha, se echó el novillero de rodillas en los mismos medias de la plaza y dejó un buen y templado inicio de faena; ya en las series de toreo fundamental, toreó el catalán con un concepto clásico, aunque sin perder su sello propio. Tanto el novillo como el novillero estuvieron sensacionales por el izquierdo y, tras un arrimón final - más fiel al concepto del novillero - y un epílogo por bernadinas, dejó una muy buena estocada y cortó las dos orejas de un novillo que fue ovacionado en el arrastre.
Sí que debo decir que, si he escrito que Vilau cumplió con todos mis expectativas en su segundo novillo es porque en su primero transmitió más bien poco; todo se vio demasiado acelerado, desde las largas de capote para recibir al abreplaza hasta la faena de muleta, excesivamente tremendista y sin un orden lógico. Hubo algún natural templado y con buen gusto, pero fueron minoría ante la acelerada serie de muletazos que le dio el catalán a un novillo con cierto peligro. Lo más destacable, sin duda, el final de faena al natural y la perfecta ejecución de la suerte suprema. Se le concedieron dos orejas de absoluta tómbola que ni el propio Vilau sabía explicar.
Debutaba con picadores Alejandro González, alumno de la Escuela de Albacete y, si bien no se le puede negar al novillero su absoluta entrega a lo largo de toda la tarde, si que se le vio quizás un poco verde - algo totalmente lógico y para nada criticable puesto que se trataba precisamente de eso, su debut - aunque, como digo, hay poco o nada que reprocharla al debutante. Al novillo de su debut lo recibió muy templado a la verónica pero, tras este saludo, se le comenzaron a hacer a las cosas mal al novillo. Picado en exceso y tras un tercio de banderillas bastante mejorable, le brindó la muerte del animal a la ganadera e inició la faena por abajo, comenzando tras esto las series en redondo que, sin ser malas, no terminar de calar entre el público. Mucho mejores, eso sí, fueron las series al natural. La faena se fue poco a poco desinflando sin que el público hubiera terminado de entrar en la misma. Tras dejar un pinchazo hondo muy agarrado, cortó su primera oreja como novillero con picadores.
Fue la faena al que cerraba plaza bastante mejor, o eso me pareció a mí, que la que les acabó de relatar: tras un recibo a la verónica bastante similar al de su primer novillo, recibir el animal poco menos que dos picotazos y un aseado - como se dice ahora - tercio de banderillas, dejó otro inicio de faena por abajo pero, si bien Alejandro González no logró terminar de acoplarse a su primer novillo, a este sexto de la tarde si lo entendió a partir de la segunda serie, basándose la faena a partir de ahí en la mano izquierda, y dejando interesantes naturales. Tras esto, la espada hizo guardia, y con una estocada algo baja, cortó la oreja con la que lograba abrir la Puerta Grande.
RESEÑA DEL FESTEJO:
Las Navas de San Juan (Jaén), novillada en honor a San Juan Bautista.
Media plaza larga, lleno absoluto en los tendidos de sombra.
Novillos de Jiménez Pasquau, de excelente presentación y de muy buen juego, sobresalieron el 2º (premiado con la vuelta al ruedo), 3º y 4º, más encastado y bravo el 5º.
Mario Vilau, de purísima y oro: dos orejas y dos orejas.
Manuel Quintana, de blanco y plata: dos orejas con petición de rabo y dos orejas tras aviso.
Alejandro González, que debutaba con picadores, de rojo y oro: oreja en ambos.
Saludaron Perucha tras parear al 3º y José Muñoz tras hacer lo propio en el 5º.
FOTOS POR CULTORO
Maquetado y Diseño










































