martes, 24 de marzo de 2026

 PRESENTACIÓN EN CÓRDOBA DEL CARTELDE LA FERIA DE PRIMAVERA DE POZOBLANCO



Al reclamo de David de Miranda, Manuel Quintana y António Tejero, la afición volvió a llenar el precioso patio central Del Real Círculo de la Amistad, respondiendo de forma masiva a la invitación cursada por la Tertulia Taurina El Castoreño. 



El presidente de la misma, Manuel Vázquez, dio la bienvenida a los asistentes y tuvo un recuerdo para el padre de Antonio Tejero, fallecido recientemente. Tras compartir alguna anécdota vivida junto al diestro onubense, y proyectarse el vídeo de la faena de David de Miranda en la pasada feria de Málaga, Vázquez cedió la palabra a Francisco Gordón, coordinador de la  Fundación Toro de Lidia en Córdoba, quien entabló un ameno coloquio con David de Miranda en el que tuvieron cabida desde los difíciles inicios hasta la situación de privilegio que, por méritos propios, disfruta en la actualidad. 



Miranda agradeció a Tejero haberse “acordado” de él en la temporada pasada, al anunciarle en la feria de Pozoblanco, resultando a la postre el triunfador del ciclo. También tuvo el de Trigueros palabras de admiración y gratitud hacia Enrique Ponce, su actual apoderado. 



Finalmente, Miranda apuntó que, pese a resultarle ilusionante, será difícil su presencia en la feria de Córdoba por coincidencia de fechas con otros festejos previamente contratados. 



A continuación, tomó el relevo de la charla el novillero cordobés Manuel Quintana, “la ilusión de Córdoba” en palabras de Gordón, que habló de su reciente triunfo en la plaza de Lucena el día de su debut con los del castoreño, así como del planteamiento de la temporada. 

Quintana coincidió en que enfrentarse al utrero puede hacer crecer su tauromaquia, y desveló su preferencia por el toreo de capote y por uno de sus máximos exponentes: Morante de la Puebla. 



Tras visionar la faena de Quintana en Lucena, intervino  Antonio Tejero, emocionado por el recuerdo a su progenitor. Quien fuera la máxima figura de los toreros de plata, explicó cómo se fraguó su “desembarco” en la plaza de Pozoblanco hace una década, y, asimismo, el excelente trabajo desarrollado que ha supuesto que el coso pozoalbense vuelva a ser un referente a nivel nacional. 



Finalmente, Pedro Romero, el joven presidente de la Peña Manuel Quintana, explicó las actividades que llevan a cabo desde esta creciente asociación, tan necesaria para garantizar el futuro de la Fiesta. 

Por último, los intervienes recordaron la importancia de acudir a la plaza de Pozoblanco el próximo sábado, donde, a buen seguro, las dos figuras del toreo anunciadas junto a la promesa cordobesa, y los toros de la prestigiosa ganadería de Domingo Hernández, harán que los aficionados disfruten de una magnífica tarde de toros.

JOSÉ LUIS CUEVAS

















 

CAMBIOS DE FUTURO



Los espectáculos taurinos se han adaptado siempre a los cambios sociales durante siglos, desde que la Tauromaquia es Tauromaquia, por lo que ahora no puede ser menos. Eso obliga a llevar a cabo unos cambios necesarios por el bien de nuestro arte milenario y para garantizar su futuro, que ya es más que conocido que se encuentra amenazado a diario y por muchos frentes. "Adaptarse o morir", como dice otro sabio refrán popular. Los criterios, valores, sensibilidad y otras muchas circunstancias de nuestra sociedad no son en estos momentos los mismos que hace décadas, por lo que es imprescindible hacer variaciones sin perder lo principal de la liturgia de nuestro rito legendario.

Uno de los cambios para mi entender más urgente es el de acabar con una práctica, como es el descabello, que se utiliza para que sufran menos los toros, pero que su ejecución, sobre todo en el aspecto visual, puede ser interpretada como 'humillante' para el animal, como así lo hacen los demagogos e hipócritas animalistas en sus falsas y tergiversadas campañas difamatorias, donde siempre utilizan las imágenes de este momento. Limitar el número de intentos a uno o como máximo dos golpes de verduguillo podría ser una alternativa a su eliminación total, pero no más. 

Esta variación debería ir unida a una modificación más amplia del tercer tercio de la lidia, porque creo que el tiempo no debería marcar su duración. Esta norma es una herencia de cuando lo fundamental era vencer al toro, en una lucha donde la belleza era lo de menos, pero a partir de la revolución de los dos 'padres' del toreo actual, Joselito 'El Gallo' y Juan Belmonte, la estética impera en esta danza entre la fuerza animal y la inteligencia humana. Por ello, considero que el criterio que debería imperar sería ése y no el cronológico. Los avisos deben seguir existiendo, por supuesto, pero pienso que deberían darse de acuerdo a la buena o mala ejecución de la suerte suprema, sin tener en cuenta su eficacia, sino su ortodoxia y mayor o menor exposición del torero al entrar a matar. Y esto es algo que se debe afrontar de inmediato, porque se están imponiendo las estocadas defectuosas por ser efectivas, con la aprobación de presidentes de festejos y de la mayoría del público, lo que no podemos consentir, porque se pierde gran parte de la verdad del toreo.



Otro tema que debemos relanzar es poner más aún en valor el comportamiento y condiciones de los toros en el ruedo. Los indultos dan más sentido y aprobación al objetivo ya artístico de la Tauromaquia, por lo que no se deben limitar sólo a los animales que el ganadero considere que pueden convertirse en sementales, sino a todos aquellos que durante la lidia hayan demostrado su bravura en el albero, aunque después no se destinen a padrear. Esto es más necesario aún en una sociedad que tiene cada vez una sensibilidad mayor sobre la muerte animal, aunque por contra se consientan que desaparezcan más especies en nuestro planeta, pero mientras no las vean extinguirse o morir, les da igual a la mayoría. 

Las condiciones del peto es también una asignatura pendiente que aún no hemos resuelto para que los toros se quebranten menos al ir al caballo, preservando siempre la seguridad del picador, y así puedan ir más veces al encuentro con el del castoreño para demostrar su bravura. No se puede seguir con la política consentida del 'monopuyazo', porque eso también acaba con gran parte de la esencia de la manifestación artística más bonita del mundo. Un animal bravo tiene que tener la posibilidad de desarrollar su cualidad innata y peculiar de crecerse ante el castigo, porque es la que más le diferencia con respecto a sus congéneres mansos.

Y enlazado con lo anterior, aunque a algunos les parezca una barbaridad y me lleguen a tachar de 'loco' o incluso antitaurino, creo que la mansedumbre tenía que tenerse en cuenta también a la hora de decidir si un toro debe seguir en el ruedo o no, además de su falta de fuerza, cojera, problemas de visión y otros defectos físicos, porque la bravura es la base de nuestro rito, tanto o más que el poderío del animal. Lidiar a un manso descarado, que no acuda al picador, huya en banderillas y no embista ni a capotes ni a muletas, tiene poco sentido, porque su comportamiento es similar al que tendría una vaca lechera o un ternero, que jamás pisarán el albero.

Todos estos cambios, que para nada afectan a lo esencial de la liturgia de la Tauromaquia actual, son necesarios para mí y pueden ser calificados como una 'barbaridad' para otros aficionados taurinos. Lo mismo pasó a principios del siglo XX, cuando otros atrevidos taurinos comenzaron a aconsejar que la muerte de tantos caballos en las plazas no era conveniente, y que para evitarlas a estos equinos había que protegerles con algo que impidiera tantas cornadas, y además no acabara con lo fundamental de la suerte de picar. Y surgió el peto, que todos ahora lo vemos ya como un elemento imprescindible en las corridas. Quede aquí mis aportaciones por el bien, la evolución y el futuro de nuestra maravillosa pasión. Muchísimas gracias para quienes las compartan y también para los que no estén de acuerdo con ellas, pero las respetan, como todas las aportaciones de buena fe y desinteresadas. Aquí estamos para sumar y no restar nunca.

Antonio Cepedello

lunes, 23 de marzo de 2026

  "NO SE GANÓ ZAMORA EN UNA HORA"

GRAN CAPEA EN VILLALOBILLOS PROMOVIDA Y ORGANIZADA POR EL CLUB CALERITO 


EL CLUB CALERITO A LA LLEGADA A VILLALOBILLOS

No bien se había estrenado la primavera cuando en un día espléndido, el Club Calerito, ofrece a sus Socios, Socias y Amigos una magnífica CAPEA en en la ladera de Sierra Morena, concretamente  en VILLALOBILLOS, finca de Manuel Benítez "El Cordobés" , aunque las instalaciones, plaza y corrales son de  Ramón Sánchez. 


EL GANADERO RAMÓN SÁNCHEZ CON RAFAEL JURADO Y JOSÉ LUIS CUEVAS

RAMÓN SÁNCHEZ Y ÁNGEL OLMO

    Dos autocares salieron de Ollerías con Plaza de la Flor del Olivo,  dirección  a Almodóvar con casi cien personas, dispuestas a pasar un gran día.




El lote: Dos vaquillas con genio que dieron buen juego ante los jóvenes que se forman en la Escuela Taurina de Córdoba.

Acompañados de sus profesores José María Tejero, El Hencho, Cañero y Director, el maestro Rafael González "Chiquilin", hicieron un recital de buen arte y condiciones toreras que interesaron al numeroso púbico por la calidad y entrega de los toreros.




Si la fiesta estuvo sublime,  no le fue a la zaga la sorpresa que nos tenía preparada la Junta Directiva:  Rafael Trenas con su guitarra y al cante Jesús Martinez.

 Capotes y música se entrelazaban en   compases que enamoran y consiguen que el respetable se entregue por entero. 

Y el capítulo  de intendencia que hemos dejado para final, - por ser el más importante-, fue tan bien atendido que no se oyó en todo el día una sola queja sobre el particular.




Como es imprescindible suponer, todos estos preparativos vienen de atrás y si caen en buenas manos "miel sobre hojuelas". Paco Leal y Juan y Antonio y Pepe y Pedro y Rafael C , hicieron un trabajo extraordinario, DURANTE TODO EL DÍA.

En el otro extremo del salón, Rafael Lora y Rafi y Mateo y Anastasio y Paco García y Dani no dejaron sin atender con prontitud a "tantos clientes " con prisa.

Si una imagen vale más que mil palabras , aquí tenemos muchas que ilustran  la jornada y de ello son culpables José Luis Cuevas y Rafael Gimeno y algunas colaboraciones interesantes como la de Verónica Romero o Anastasio. 

A todos los mencionados, nuestro respeto y admiración  por un trabajo serio y responsable. 

Contar con un equipo así  garantiza el éxito  desde el primer  minuto.

Gracias a todos, de corazón.

Ése es el espíritu  del Club Calerito.

Desde estas líneas deseamos a Luis A. Moreno (del Suprrmercado), una pronta recuperación  y presencia en su trabajo y en su Club.


           . . . Ángel Olmo

José Luis Cuevas

Maquetador, Editor y Fotografías


OBJETIVO J. CUEVAS