viernes, 21 de agosto de 2026

 Guión 36 La luna de Víznar 


Primera parte

Guion escrito con motivo deL 40 aniversario de la muerte de Federico García Lorca. Emitido el 18 de agosto de 1976 en las emisoras de Radio Popular COPE) de Granada, Málaga y Córdoba, donde se realizó la grabación. 

        Control de sonido. Careta habitual se funde con Adagio del Concierto BWV de J. S. Bach..

          Narrador: La noche del 17 de agosto de 1936 se extiende sobre los campos chamuscados de Víznar. El abrasador sol agosteño es ya un rescoldo mortecino que se apaga tras la sierra vecina de Alfacar. Las cigarras, agotado su concierto, ceden la batuta a los grillos que afinan sus cuerdas en el aire bochornoso de la noche naciente. Densa. Pastosa. Asfixiante. 

           Control: Ruido de una camioneta antigua de fondo. 

          Narrador: El ruido tartamudo de una camioneta se escucha en la entrada del pueblo, que luce desolado. En una plazuela escasa de luz, un hombre ordeña una cabra ante la mirada de la Humisilda, una anciana que, al observar de reojo y con temor el lento paso de la camioneta antigua, murmura en voz baja: 

      -Humisilda.- Otros que vienen a padecer. ¡Pobrecitos ellos y pobrecitas sus madres! 

          Narrador: Egesipo, el cabrero, que ha escuchado el lamento de su vecina, la reprende, al tiempo que le tiende una desconchada lechera. Con movimiento mecánico recoge con el dedo índice de su mano derecha una gota de leche que se balancea en el borde y llevándosela la boca, exclama:

       - Egesipo. - Uhmmm ¡qué delicia de leche dá esta cabra! Bueno, Humisilda. Nosotros a lo nuestro. A ver, a escuchar y a callar. ¡Bueno, ahí tienes la lechera llena de buena leche para tu nieto! ¿Y dices que a la Reme se le ha secado la teta? 

-Humisilda.- Como un higo "pasao", cabrero. ¡Si aquí no hay comida, ni nada! 

-Egesipo.- Qué sepas, vecina (baja la voz, susurrando), que aquí sí que hay "comía". Lo que pasa es que se la llevan, esos falangistas de la camisa azul que están en el Palacio y que se han adueñado del pueblo. ¡Si me vieran aquí ordeñando cabras, me las quitaban! La leche, los huevos, las bestias, las papas, ¡hasta las muchachas! "To pa" ellos. Mira, que hasta de Alfacar le traen cada día un carro lleno de pan moreno que aquí ni lo olemos nosotros. (Voz normal) Bueno, me voy, que me espera la Rocío. ¡Andando, cabras! 

       Narrador: Rodeando el pueblo por el oeste, la destartalada camioneta se detiene frente a una mansión que en tiempos mejores fue digna de un palacio. Una voz, autoritaria, da la bienvenida: 

        -Voz imperativa.- ¡Deteneos! ¿Quiénes sois? 

 1 La Colonia, en Víznar, donde pasó Lorca sus últimas horas. El edificio fue demolido. Foto de Ian Gibson tomada de su libro Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca. (Plaza & Janés) 1998 -

       El Panadero.- Soy yo, Cosme, el Panadero. ¿No me conoces? Espera a que me baje de este cacharro... 

    Narrador: El Panadero, un tipo descuidado y de voz desagradable, sale con dificultad de la furgoneta debido a su tamaño. El viejo mosquetón al hombro se niega a pasar por la estrecha puerta. Finalmente, y después de algunas palabras obscenas, logra su cometido.

         -El Panadero.-Bueno... ¡Listo! Oye, ¿quiénes andan por ahí? -Cosme. -Están todos aquí. Tengo orden de no dejar pasar a nadie. Así que muéstrame lo que tienes ahí y lárgate. En La Colonia te esperan. Por lo menos el bueno del cura pasó por acá, por si alguno quiere...

         -El Panadero.- (En voz baja) ¡Cállate, hombre! No le mientas ahora a la bicha. (Cambia de tono, haciéndose escuchar). ¡He aquí la lista de los nuevos trabajadores que vienen a levantar la patria con sus brazos! Apunta: 

          Narrador: El orondo saca un papel manoseado del bolsillo. Lo despliega con dedos torpes. Da lectura, muy teatralmente: 

        -El Panadero. - Los nuevos trabajadores son: Dióscoro Galindo, maestro-escuela. Federico García Lorca, el poeta, ese del lacito, je, je... Vienen también (Irónicamente) dos amigos muy cercanos al gobernador: los toreros Joaquín Arcollas y Francisco Galadí. Y cerrando el lote, uno llamado Mariano Rubio. 

           Narrador: Abandonados, tirados en el suelo de la camioneta, con las manos esposadas, los cinco imputados, cubiertos de polvo, escuchan la plática bajo la atenta mirada de dos vigilantes armados con fusiles y pistola al cinto. Uno de los reclusos, el llamado Dióscoro, con voz temerosa le pregunta al poeta:

      -Dióscoro.-Federico, usted que conoce mejor estos lugares. ¿Dónde estamos?

          Narrador: Con la mirada fija en el cielo estrellado, Federico, el poeta de Fuente Vaqueros, sacude la cabeza tratando de apartar de su frente un mechón del pelo negro ligeramente encanecido por el polvo del camino. Su voz está tensa. - 



         Federico García Lorca. - Estamos en el pueblo de Víznar. Y este es el palacio arzobispal de Moscoso y Peralta. Aquí solo hay falangistas... - 

          Dióscoro.- Si es así, al menos para usted es bueno que esto esté controlado por falangistas. Sus amigos, de los que usted me ha hablado,... ¿Cómo se llaman? - 

           Federico García Lorca. - ¿Los Rosales? 

         Narrador: Dióscoro asiente con la cabeza mientras su garganta pelea por expulsar el polvo tragado. Finalmente, exclama, recordando: 

        -Dióscoro.- ¡Exacto! Me comentó usted mismo que esos amigos se movieron en el Gobierno Civil para sacarle de este atolladero. 

F. García Lorca. - Sí, pero estoy aquí, compartiendo mi destino con el suyo y el de estos amigos... -Dióscoro.- (Voz temerosa) ¿Qué va a ser de nosotros, Federico? 

-F. García Lorca.-No sé, amigo. No lo sé. Narrador: También el temor se deja sentir en la voz de Federico. El camión se tambalea de nuevo. Era el peso del Panadero que acababa de instalarse en la cabina. 

        -Panadero.- Bueno, se acabó, así que carretera y manta. ¿Todo bien por ahí arriba? 

 Voz.- Todo bien, Panadero. Oye, aquí hay dos que no se callan... Panadero.- No pasa "na", camarada. Que le den a la lengua. ¡Seguro que son el maestro y el poeta! (Risas) -

         Voz.-(Ríe) Cómo eres, 

         Panadero. ¡Cómo eres! 

       Control: (Ráfaga del mismo y sonido de camioneta de fondo).       Narrador: La pendiente lanza hacia abajo la destartalada camioneta. Ya, la noche está cerrada. Una luna victoriosa brilla sobre la hierba que se estremece al paso del vehículo como si fueran viborillas de plata. Los grillos ya hacen una orquesta sincopada. Allá, por Fuente Grande, ladra un perro. No se ven, pero están ahí las lechuzas en el olivar que queda atrás. Al fondo, a la derecha, donde la sombra sugiere un bosque de pinos, se advierte un punto de luz. De nuevo, la voz del Panadero resuena. 

       -Panadero.-No te embales, camarada, que es ahí mismo. 

       -Voz.-Pero... ¿No vamos directamente a Fuente Grande? 

    -Panadero.-No, no. Las órdenes son que pernoctemos en La Colonia. Si no hay otra cosa, mañana, bien temprano (irónicamente, bajando la voz), les damos un paseíto por allí. 

       Narrador: Despreciados en el suelo de la camioneta, los reclusos, ajenos a la conversación, guardan silencio. Cabizbajos. Solo Federico alza la vista, fascinado por la luna victoriosa. Su amiga acaba de derrotar a unos jirones negros de nubes ya vencidas. Hay un destello de dolor en sus ojos. Los recuerdos le asaltan. Una sonrisa triste surca su cara. Están desfilando por su mente miles de imágenes, de sensaciones, de vivencias. Sus ojos soñadores se impregnan de aquella luna que le transporta a otros lugares, a personas tan distantes ahora. Y de nuevo le atraviesa, como un dardo doliente, la súplica ardiente, cálida, casi amorosa, de su mejor amiga, la actriz Margarita Xirgu meses atrás: Ay, donde estaría ahora de haberla aceptado, gime entre lágrimas: 

      Control: Efecto de arpa transportadora. 

  -Margarita Xirgu.-(Animosa) ¡Vente a América, Federico! 

      Control: Ráfaga del arpa. -

   Margarita Xirgu.- (Más animada aún): ¡Vente a América! No lo dudes, Federico. 

          Narrador: Fue en Bilbao. En el Teatro Principal la compañía de Margarita Xirgu interpretaba Yerma. Federico era, en secreto, el mejor admirador de la actriz- La obra finaliza con un éxito rotundo. 

       Control: Aplausos y vítores. 

     -F. García Lorca.-A mis brazos, Margarita. ¡Has estado increíble! 

       Narrador: Federico estaba contento como un rey en su castillo. Ya, en sus brazos, Margarita, sofocada, dichosa, feliz. 

      -Margarita Xirgu.-Ven, Federico, vamos a recoger los aplausos. El público te espera. 

     Narrador: Tras los aplausos —algo habitual cuando Margarita Xirgu actuaba—, su camerino solía llenarse de ramos de flores. La noche en Bilbao también sería así. Cipriano Rivas Cheriff, el director de la empresa, comunica a la actriz que batalla por desmaquillarse: 

    -Cipriano Rivas Cherif.- ¡Y este, de gladiolos, es de Benavente...! 

-       Margarita Xirgú.-¡Mierda, me pasé de rímel y no se quita! Y,... ¿Qué dice el amigo Benavente? 

    -Cipriano Rivas Cherif.-Bueno... a ver la tarjeta. Dice así: "Margarita, tú revelas bellezas de las obras que nosotros, los autores, no sospechábamos". 

       -Margarita Xirgu.-¡Jacinto, siempre tan galante! (Sorprendida.) Oye, Cipriano: ¿Dónde está Federico? 

      -C. Rivas Cherif.- (Voz vacilante.) Pues... mira, Margarita: ha ido a por su billete para Madrid...

     -Margarita Xirgu (Enojada) ¡Cómo dices! ¿No viene a Santander con nosotros? -C. Rivas Cherif.-Lo peor, Margarita, lo peor es que ni siquiera va a venir a América.

        -Margarita Xirgu.- (Molesta) ¡No lo puedo creer! Como están las cosas, lo mejor es poner tierra, ¡no!, kilómetros de por medio. (Preguntando) ¿Cuánto hace que se fue? 

       -C. Rivas Cherif.-Ya hace un buen rato. Pero, espera, es mejor que te lo explique él. Creo que ya viene. Sí. Escucho su sonrisa. Eso es. Acaba de despedir a Enrique Borrás. 

        Narrador: Desde el calvario de la camioneta, Federico recuerda su sonrisa cantora aquella noche de éxito. Cómo su alegría contagiaba a unos amigos que le daban la enhorabuena por el éxito conseguido. Y recuerda, entre sollozos, lo que pasó en el camerino cuando una vez más se abrazó a la actriz. 



      -F. García Lorca.- ¡Bendita seas, Margarita! Has hecho de mi Yerma un milagro de teatro dramático... Así lo decían Borrás, Benavente, Teixidor. ¡Todos los que han venido a la función! Y algunos más. 

       Narrador: Margarita, interrumpiéndolo con un tono suplicatorio. apenas le dejó continuar. - 

         Margarita Xirgu.- (Suplicando) Por favor, Federico, no me digas que no vendrás a la gira por América. ¡Dime que Cipriano se equivoca! ¡Vente a América, Federico! 

      Narrador: Como movido por un resorte, Federico dirige su mirada a Cipriano Rivas Cherif. Este, que aún sostiene entre sus manos el ramo de gladiolos, mueve varias veces la cabeza de arriba abajo, asintiendo. Margarita, continúa suplicando: 

      - Margarita Xirgú.- Cipriano me dice que aplazas el viaje. ¿Es cierto? 

      - F.García Lorca.- (Voz seria) Es cierto, Margarita. Si se lo dije primero a él, es porque me duele mucho tener que anunciártelo a ti. Te prometo, eso sí, reunirme contigo en México en el mes de abril.   

Margarita Xirgu.- (Con ironía) ¿Y qué cosa tan importante es la que te retiene aquí? 

       -F.García Lorca.- Abandona ese tono irónico, querida. No perderé el tiempo. Quiero concentrarme en la Huerta y terminar Bernarda Alba, para que la estrenemos juntos en Buenos Aires. - 

Margarita Xirgu- Eso es estupendo… Pero no me resisto a irme sin ti, Federico.¡Vente a América ahora! Allí podrás escribir. Debo pensar que es por ese chico llamado, Rafael?…(duda) ¡ Ese al que tú llamas, divertidamente, como el tres erres! 

-C. Rivas Cherif.- Margarita, ese chico es Rafael Rodríguez Rapún. -Margarita Xirgu.-¡Claro, el tres erres 



-F.García Lorca.- (Tono triste) Déjalo, Margarita. Me duele esta situación. Nos veremos en abril. Te lo prometo. 

-Margarita Xirgu.- (Sugerente) Si lo que aquí te retiene es tu amigo Rafael, no hay problema, Federico. Lo podemos llevar en la compañía contratado. ¿Puede ser, Cipriano? 

-C. Rivas Cherif.- Lo que tú digas, Margarita. A mí ese chico me cae muy bien. Además debe de saber los entresijos de este mundo del teatro ya que Federico lo 5 6 nombro su secretario personal en la última gira de La Barraca Le podemos dar una ocupación en la compañía. Y, hasta le podemos buscar un equipo de fútbol, que me han dicho los del Atlético de Madrid que le da muy bien al balón, je…je. - 

      Margarita Xirgu.- (Feliz) Entonces... ¡Todo resuelto! ¿De acuerdo, Federico? - 

F.García Lorca.- (Como molesto) Por favor, Margarita, Cipriano, evitadme esta situación en la que me siento bastante incómodo. Dejad tranquilo a Rafael, por favor. (Contundente) Iré solo, pero en abril. 

     Control: Ráfaga breve del arpa. Funde con sonido de la camioneta. 

        Narrador: Los recuerdos de Federico se desvanecen. Un frenazo en seco le hace abrir los ojos a la realidad. Allí está. Encadenado. Depreciado. Abandonado en la caja de aquella vieja camioneta donde, de nuevo, la voz rasposa del Panadero desgarra la noche: -  

       Panadero.- Hemos llegado, camarada. Ufff: Mira a ver si los prisioneros están bien amarrados. 

-Voz.- Todo en orden, Panadero.

    -Panadero.- Pues abajo con ellos y adentro; ya sabéis dónde. 

   Narrador: La comitiva ha llegado a su destino. Se trata de un amplio caserón de dos plantas, situado a la derecha del camino, escasamente iluminado. Entre un ruido de pasos, murmullos y alguna voz lejana, se deja sentir una voz femenina que canta: 

     - Rosario Lucena.-Anda jaleo, jaleo... 

 Ya se acabó el alboroto 

 y comienza el tiroteo, 

 y comienza el tiroteo... 

 Anda, jaleo, jaleo.


 Ultima fotografía de Federico García Lorca y de Margarita Xirgu. Bilbao, enero de 1936 y comienza el tiroteo, y comienza el tiroteo... Anda, jaleo, jaleo. 

      Narrador: Es una bella voz de mujer; una ráfaga de aire fresco en la calina de la noche. Federico la escucha con deleite y extrañeza. Aquella mujer está cantando una de sus canciones. Y piensa… Pero, nuevamente, El Panadero se encarga de lacerar su viaje a los sueños. -     

     Panadero.- Bueno, en esta habitación vais a pasar la noche. Mañana- (Muy dubitativo, dando la impresión de no creerse lo que iba a decir) - seréis trasladados a otro lugar para trabajar en unas obras de interés para la patria. ¡A ver quién trae un candil! ¡Aquí no se ve ni leche! 

     -Rosario Lucena.- .Anda, jaleo,jaleo 

                                      Anda el jaleo, jaleo...  

    Narrador: La voz de aquella mujer se hace más nítida, más presente, más próxima. Se acercaba, sin dejar de cantar: 

 --Rosario Lucena.- Ya se acabó el alboroto 

 y vamos al tiroteo, 

 y vamos al... 

       Narrador: Al llegar al grupo, la muchacha dejó ver su cara a la luz del candil que portaba. Federico, obligado a caminar ya hacia el caserón, gira su cabeza y contempla a la cantaora. Parecía muy blanca. Al menos, el pelo era muy rubio. Su voz, cristalina. - 

    Rosario Lucena.-¡Hola, Panadero y la compaña! Aquí está el candil, con su torciita nueva y cargado de aceite, o de sebo, ¡vaya usted a saber! 

    -Panadero.- Oye, guapa, ¿y tú cómo sabes que me dicen El Panadero? A todo esto: ¿Cómo te llamas tú, preciosa? 

- Rosario Lucena. -Me llamo Rosario Lucena, y mi novio cuelga la boina colorá en el cañón del mosquetón, ¿pasa algo? 

       -El Panadero.- Lo que pasa, muchacha, es que yo le voy a decir a tu novio que tú vas cantando canciones del bando contrario. ¿No lo sabías? Eso del (entonando) jaleo, jaleo y leches…

      -Rosario Lucena.- (Muy simpática) ¡Anda, ya! ¡Panaerito! ¿Cómo van a cantar esos rojos canciones tan bonitas? Además, esto lo canta La Argentinita y es para todos. Mira, esta sí que es preciosa: 

 No salgas, paloma, al campo, 

 mira que soy matador, 

 mira que soy matador....

 Y si te tiro y te mato,

 para mí será el dolor... 

 para ti será el quebranto…

       Narrador: Una estentórea carcajada del Panadero sella la voz de la muchacha, que lo mira muy molesta: 

   -El Panadero.-¡Qué cosa más cursi lo de esa copla, niña! (imitándola) No salgas paloma al campo, qué soy el cazador y te mato si te tiro, je…je( Cambiando de tono. Más amable) Bueno, no pongas esa cara. No te enfades. No vaya a ser que venga el de la boina roja en el mosquetón, je… je. Ahora que recuerdo, la verdad es que yo había oído algo de esto por las plazas de algunos pueblos antes de…

 - Rosario Lucena.- (Cortándole) Claro que sí. Antes de que os liarais a pegaros tiros unos a otros. No creas, Panadero, que esto me lo estoy inventando. La hermana de mi Paco, la Sole, mi mejor amiga; bueno, eso era antes… Ella está ahora en la otra zona. La de los rojos o republi… no sé qué…

 -El Panadero.- Republicanos, niña. Los enemigos de la Patria. Como estos que ves ahí, cerca de la casa. 

-Rosario Lucena.- Bueno, eso que tú dices. Pues verás, la Sole es la que me metió a mí estas coplas, muy adentro. Cuando había paz. ¡Qué pena que ya no podamos ser amigas! - 

     El Panadero.- (Muy suspicaz) ¿Y de qué familia es tu amiga, si se puede saber? ¿Tiene novio la Sole, esa? - 

Rocio Lucena.- ¡Qué te crees tú que te voy a dar nombres a ti! Cuando nos tuvimos que separar, cada una en un bando, y además, enemigas, nos juramos no dar nombre ni seña alguna de nosotras y la familia. Que lo sepas.

 -El Panadero.- Bueno, no te enfurruñes, nena. Dime al menos de dónde vienen esas canciones. Ya me pica la curiosidad. 

-Rosario Lucena.- Pues verás. La Sole me dijo que uno de los de por aquí; un paisano, creo que es de… (Vacila) ¡De Fuente Vaqueros! Llamado Federico … 

        Narrador.- La cálida voz de la muchacha llega nítida a los oídos de Federico. Ya, a escasos metros de su destino, detiene la marcha y gira de nuevo la cabeza. Unas lágrimas aparecen en sus pupilas. El empujón de su verdugo no le intimida. 



-Federico Garcia Lorca.- (Suplicando) Por favor, por favor. Es que está hablando de mí. Se lo ruego. Por favor. Narrador: Al reclamo de aquel nombre, 

El Panadero pasea sus negras uñas por su no menos negra barba, exclamando, al tiempo que dirige su mano derecha al lugar donde está detenido el poeta: -El Panadero.- ¿Has dicho Federico? ¿Y es de Graná? Mira que aquel prisionero que nos observa se llama Federico, Federico García Lorca. ¡Y es poeta, coño! ¡Este va a ser! 

-Rosario Lucena.- (Emocionada) ¡No me digas, Panadero, que es ese! Claro. ¡Federico García Lorca! ¡Qué emoción! Ya recuerdo con qué ardor me hablaba de él mi amiga Sole. (Emocionada) “Cucha” Panadero: Nos ha oído. ¡Me está mirándo! 

   Narrador: En la cercanía que los separa, Federico, desde su mirada oscura y húmeda, nota como la chica ha clavado asimismo sus ojos en él. Ojos claros de emoción también. La mano derecha de la joven le hace un saludo tímido que acepta con dulzura y amargura a la vez. La impotencia de una parte, y el miedo por la otra abortaron un abrazo entre los jóvenes. Por su parte, El Panadero mostraba signos de descontrol. En aquel instante, fugaz, las dos Españas, tan distanciadas, se fundieron en el ungüento eterno de la sensibilidad, la poesía y lo popular. Lo de 8 9 todos. De nuevo, y por segundos, bajo la luna de Víznar, a las puertas de La Colina, en el calor de la noche, renace ¡Una sola España! Otra vez, el grito del Panadero, a los reclusos y a sus guardianes, rompe el hechizo.

 José Luis Cuevas

Maquetado y Diseño



miércoles, 19 de agosto de 2026

 COMUNICADO DE LA ASOCIACIÓN CULTURAL TAURINA DE MONTORO.



Desde esta Asociación mostramos nuestro apoyo a la semifinal de novilladas y a la promoción de Montoro como Ciudad Taurina.
Desde la Asociación Cultural Taurina de Montoro queremos manifestar públicamente nuestro firme apoyo a la celebración este domingo de la semifinal de novilladas en la Plaza de Toros de Montoro, así como a la retransmisión del festejo a través de Canal Sur, una oportunidad magnífica para proyectar el nombre de nuestra ciudad más allá de nuestras fronteras.
Consideramos que la celebración de este festejo supone una apuesta decidida por la promoción y el futuro de la tauromaquia, especialmente por el impulso a las nuevas generaciones de toreros y por la defensa de una tradición profundamente arraigada en nuestra tierra y en nuestra cultura.
Desde nuestra Asociación queremos reconocer y valorar la apuesta que viene realizando el Ayuntamiento de Montoro en favor de la tauromaquia, promoviendo festejos y actividades que contribuyen a mantener viva nuestra afición y a situar a Montoro en el lugar que merece dentro del panorama taurino andaluz.
Entendemos que iniciativas como esta semifinal no solo representan una oportunidad para los jóvenes novilleros, sino también una magnífica herramienta de promoción de Montoro, de su patrimonio, de sus tradiciones y de su identidad como localidad vinculada históricamente al mundo del toro.
Por ello, desde la Asociación Cultural Taurina de Montoro reivindicamos y apoyamos que nuestra localidad continúe avanzando en su reconocimiento y consolidación como Ciudad Taurina, aprovechando la tauromaquia como elemento cultural, turístico y dinamizador de nuestro municipio.
La retransmisión de este domingo por Canal Sur permitirá que miles de aficionados puedan conocer nuestra Plaza de Toros y, con ella, Montoro, su historia, su belleza y su extraordinaria afición taurina. Es una ventana de promoción que debemos valorar y aprovechar.
Animamos, por tanto, a todos los aficionados y vecinos de Montoro a respaldar este festejo, llenar nuestra Plaza de Toros y demostrar, una vez más, que Montoro es una tierra de toros, de tradición y de afición.
Desde la Asociación Cultura Taurina de Montoro reiteramos nuestro compromiso con la defensa y promoción de la tauromaquia y agradecemos a todas las instituciones, profesionales y personas que hacen posible que el mundo del toro siga formando parte de la vida cultural y social de nuestra ciudad.
Este domingo, Montoro es taurino.
Montoro es afición.
Montoro es tradición.
Montoro es Ciudad Taurina.

martes, 18 de agosto de 2026

 


LA ANTITAURINA EFICACIA




La eficacia es un criterio que va en contra por completo del toreo, porque es un arte milenario, y en ningún arte puede primar esta circunstancia. Y menos aún puede serlo en el momento de la suerte suprema, porque es cuando se culmina la maravillosa y bellísima obra que componen el encuentro de un animal tan fuerte y bravo como un toro, junto a otro ser más inteligente, débil y sensible como el humano. Una danza entre la vida y la muerte que nos sublima a los aficionados taurinos. 

Por todo ello, se me revuelven las tripas cuando escucho a alguien decir barbaridades como que "da igual que la espada haya caída baja, atravesada o trasera, si al final será efectiva y hará caer al bicho, aunque sea con un gran derrame y vómitos de sangre y degollado".  Vamos, que por esa inadmisible razón, mejor sería que le pegaran un tiro al animal y así caería fulminado al instante. Pero, los principios de la Tauromaquia deben estar siempre por encima de todas estas opiniones, respetables por supuesto, pero que atentan contra los valores fundamentales de nuestro rito legendario. Y uno de estos 'mandamientos' principales es el de buscar la muerte más digna posible del toro y que el torero muestre su valentía para derrotar a su colaborador, nunca su enemigo, en esta manifestación artística.

Justificar una estocada mala, traicionera, cobarde, ventajista y no sé cuántos adjetivos negativos más, es cargarse la base del toreo. La misma lógica nos indica que nuestra parafernalia se convierte en absurda si sólo tenemos en cuenta la eficacia. Para qué vamos a dedicar casi media hora y a un grupo de al menos 6 hombres, que además ponen en peligro sus vidas, para sacrificar a un animal. Si en sólo unos minutos, y sin poner en riesgo a nadie, se conseguiría lo mismo en cualquier matadero. Por todo ello, habría que condenar tanto a los espectadores y falsos taurinos que fomentan este criterio en todas las facetas de la lidia, pero sobre todo en la suerte considerada suprema, y sobre todo a los diestros que la aplican en su labor en el ruedo.

Los trofeos para mí nunca significaron mucho, porque prefiero quedarme con la visión, los recuerdos y los sentimientos provocados por cualquier lance en el albero, pero es un atentado conceder, aunque sea sólo una sóla oreja, con una espada mal colocada, al igual que también se deben dar por sólo una bien ejecutada. Por desgracia, ocurre todo lo contrario, y cada vez más, lo que es más preocupante todavía. Y ya da igual que la mano se vaya baja o trasera. Lo único que importa, al público y, lo peor, a muchos presidentes de festejos, es que el animal caiga cuánto antes mejor. Sea como sea, aunque ello suponga que se repita la indeseable imagen de una res vomitando sangre a borbotones.  



Los amantes de la Tauromaquia no podemos permitir que se viole de forma cada vez más asidua el principio de igualdad en la lucha heróica entre el toro y el torero. El diestro tiene que jugarse la vida a la vez que el animal, por lo que al entrar a matar debe volcarse entre los pitones para intentar colocar lo más arriba posible la espada, con el objetivo no de matarle, sino de derribarle, al dañar el canal de su médula situada en su espina dorsal. Esto sí que hace grande el arte de Cúchares, y lo justifica ante los que no son aficionados y antitaurinos. Lo contrario, no. Y ello no supone llevar al matador a un suicidio, porque existen excepciones cuando esta ejecución no sea posible. Pero sólo eso, excepciones, y no lo habitual como, por desgracia, ocurre ahora. 

Lo mismo sucede en otras facetas y lances de la lidia, porque no se puede admitir que se toree hacia fuera o colocado al hilo, donde se encuentra el ángulo muerto de visión de los toros, aunque le resulte más eficaz al torero, tanto para su integridad como para lograr falsos y fáciles triunfos, al provocar los aplausos de un ingenuo e incauto público. Las faenas también deben basarse en la igualdad de condiciones para los dos contendientes, por lo que el diestro está obligado a cruzarse delante de la cara del animal, para que pueda ser bien visto por éste, y así muestre su valor, astucia, capacidad y destreza para llevarle, mandarle y dirigir sus embestidas con la muleta y el capote, aprovechando que la res no tiene la capacidad de distinguir entre su cuerpo y estos trapos. Y cuánto más cerca se traiga esas acometidas, más meritorios y bellos son esos pases que componen la danza más vital, arriesgada, dura y a la vez excelsa de la historia de la Humanidad.

La hipócrita y farisea eficacia la utilizan como justificación y excusa los que quieren el triunfo traicionero del diestro, tanto para llenarse los bolsillos cuánto antes, como para sentir el éxito lo más rápido posible. Unos para engañar y los otros para engañarse a sí mismo. La belleza, el valor, la igualdad, la equidad, la dignidad o la honestidad son criterios sagrados de la Tauromaquia, que deben volver a imperar lo antes posible.  ¡¡¡Qué así sea!!!


Antonio Cepedello

EL ULTIMO PASEO


EL MES DE AGOSTO NOS TRAE EL TRISTE RECUERDO DE LA COGIDA Y MUERTE DEL CUARTO CALIFA. CON TAL MOTIVO EL MAESTRO ASENSI RECITÓ UN POEMA DEL AUTOR BRAVO ANTIBÓN CUYA GRABACIÓN REPETIMOS.

PINCHE EL ENLACE

https://youtu.be/_pJ3-K6Zh3g 



lunes, 17 de agosto de 2026

 


HOY A FALLECIDO ANTONIO CASTRO PADRE DEL MAESTRO 

ALEJANDRO CASTRO

Esta en el tanatorio de las quemadas y mañana el funeral en la iglesia de San Francisco a las 12


 

Nuevo éxito del Encierro Infantil con dos millares de personas en las calles de Fuente Palmera




Más de dos mil personas disfrutaron un año más en el evento organizado por el Círculo Taurino. Vecinos y vecinas de toda La Colonia, comarca y puntos de la provincia no quisieron perderse una cita ya conocida a nivel nacional y que en esta edición vino aún más cargada de solidaridad.

El Encierro Infantil organizado por el Círculo Taurino de Fuente Palmera ha vuelto a ser un completo éxito en su séptima edición, la segunda de formato nocturno para evitar las horas de calor durante el día, aunque el bochorno hizo mella de forma notoria hasta entrada la madrugada.

Pero nada impidió el disfrute de pequeños y mayores. Desde las 20.30 h se fue llenando la Plaza Real donde se había preparado una fiesta de la espuma y paralelamente decenas de niños y niñas se divertían a lomos del toro mecánico.

Se acercaba la hora de la salida y la empresa encargada de coordinar el evento, Toros Castuera, comenzó a animar al público con los clásicos calentamientos y los cánticos al más puro estilo San Fermín. Poco después irrumpía en escena La nueva banda del toro, la charanga que iba a conducir al gentío hasta la Plaza de Los Remedios.

Allí tendría lugar el chupinazo a cargo del joven, Hugo Romero, de Almodóvar del Río y ganador del concurso infantil de dibujo “Mi amigo el toro”, una iniciativa puesta en marcha semanas atrás por el Círculo Taurino.



El estruendo del cohete fue la señal para que se abrieran las puertas de un cocherón y salieran cuatro astados de cartón piedra, el primero de ellos un toro embolado. Las embestidas y revueltas hacia el público y sobre todo hacia los más peques se sucedieron a lo largo de las calles Concepción, Laureano Pérez y Portales hasta llegar a la Plaza Real, entre más caras de emoción que de miedo.

Un recorrido intenso que, ya una vez con los “toros” descansando tras el escenario, daba paso a la otra parte, no menos importante, del Encierro: su carácter solidario. Si todos los años el pueblo se ha volcado con la causa, normalmente para ayudar a niños y niñas con alguna enfermedad o discapacidad, en esta edición el apoyo ha sobrepasado la previsión más optimista.

Se han vendido más de 2.000 pañuelos solidarios, se han colocado huchas en comercios, se ha vendido ropa e incluso se ha donado dinero en metálico. Todo ello para ayudar a la familia de una bebé de diez meses, África Pineda Armada, que presenta diversas patologías y está en fase de diagnóstico.



Además, Toros Castuera se ha sumado a esta ola de solidaridad comprometiéndose a volver a Fuente Palmera con otro de sus espectáculos, El Gran Prix, cuyos beneficios serán para la pequeña África. Su familia agradeció la generosidad de todo el municipio y que el Círculo Taurino pensara en ellos, su trabajo y difusión.

La fiesta terminó en la Plaza Real con la tirada de miles de relatos y juguetes y las actuaciones del humorista, El Tati de Baena, el grupo de versiones, Los Alegría, y una sesión remember con los djs Fran Romero, José María Romero y Dacoma.

El VII Encierro Infantil ha contado con la participación de unas dos mil personas, muchas ellas provenientes de otros puntos de la provincia y comarca como Posadas, Écija, Palma del Río, Almodóvar del Río, La Carlota, La Guijarrosa o Córdoba capital. Asimismo hay que destacar la colaboración en el evento del Ayuntamiento de Fuente Palmera y de numerosas empresas.