ENRIQUE, 'EL DEL BECERRITO'
Enrique, 'El del becerrito', es el apodo cariñoso como es conocido en mi familia desde hace muchos años. Ver su programa 'Toros para Todos' es un rito ineludible todos los domingos, a la 1 de la tarde. No a las 1.15, aunque se empeñe en ello el maestro Ruiz Miguel. Mi padre, que ya deshojado 91 calendarios, prepara desde bien temprano el sofrito, para que a esa hora el arroz esté ya reposando y las cervezas bien fresquitas, junto a unas aceitunas aliñás y lonchas de jamón y queso que corta con precisión matemática mi hermano Manolín. Y todos frente al televisor para ver Canal Sur, incluida mi sobrina Carmen, la que le puso a este periodista malagueño el referido apelativo tan simpático y ocurrente, porque gracias a él dejó de ver al toro como un animal peligroso y agresivo, gracias a que empezó a encariñarse con la tierna visión de sus crías.
Todas las comparaciones son odiosas, pero mi compañero Romero se ha convertido en el Rodríguez de la Fuente de la Tauromaquia, porque ha conseguido divulgar, promocionar y difundir una imagen distinta y mucho más positiva del toreo, como el amigo Félix logró que los españoles dejáramos de ver alimañas y animales dañinos en muchos depredadores o carroñeros. Ello supuso un cambio radical en nuestra visión de la fauna que nos rodea, porque nos mostró y enseñó la función fundamental e imprescindible que cada una de estas especies tiene en la conservación de nuestros ecosistemas, es decir, en mantener el hábitat que nos permite vivir a los humanos. El lobo dejó de ser ése ser terrible que quería comerse a 'Caperucita' y a los niños malos. Enrique Romero ha conseguido también poner en valor la importancia vital para nuestros entornos naturales y el medio ambiente de las ganaderías de toros bravos, sobre todo para las dehesas mediterráneas.
La importancia de su labor periodística y taurina será apreciada mucho más conforme pase el tiempo, pero los telespectadores ya lo hacen con unos índices de audiencia altísimos, tanto en su programa semanal como en las retransmisiones en directo de los festejos taurinos, que también lleva junto con su excelente equipo de comentaristas, colaboradores y técnicos. Enrique Romero ha alcanzado ya en ese aspecto hitos tan impensables hasta ahora como que una novillada sin picadores la vean varios cientos de miles de personas y sea líder en su franja horaria de televisión, frente a programas de cadenas muy fuertes y que cuestan muchísimos más millones de euros. Los aficionados taurinos tenemos que estarle más que agradecidos por ello y por muchísimas cosas más.
El del medio de la saga de los Romeros, como el de 'Los Chichos', lleva ya muchos años con este magnífico trabajo, desde que en 2001 empezó a presentar, dirigir, redactar y hacer casi de todo en el programa 'Toros para Todos', aunque además ha formado parte de otras secciones de Canal Sur, sobre todo en los servicios informativos, los dedicados a la Semana Santa y el motor, porque además es cofrade y un apasionado de las motos, pero en especial del trial, donde forma parte de un club de una localidad también muy relacionada con mi familia paterna cordobesa, Posadas. Sus hermanos Juan Ramón y Ana María son también unos excelentes críticos taurinos y expertos del mundo del caballo, porque no en vano su padre llevó durante toda su vida una de las cuadras de picar más importantes de España.
Enrique Romero Fernández cuenta, a sus 62 años de edad, con numerosos reconocimientos por su trayectoria profesional, como son dos ediciones del premio nacional 'Cossío', las de 2006 y 2008, que se concede a la mejor labor divulgativa de la Tauromaquia en España, pero la mayor y mejor compensación y gratificación para él es el reconocimiento diario por parte de la gente en general y en especial de los ganaderos, los mayorales, los vaqueros, los aficionados y los profesionales taurinos. Y ahora, está ya hasta bendecido, porque estudió en el colegio de Málaga de la misma orden del Papa León XIV, la de los 'Agustinos'. Es licenciado en Derecho, pero periodista por vocación.
Otra de sus herramientas de convicción, junto a su profesionalidad, de este gran comunicador malagueño, además de su peculiar estilo de mover las manos sin cesar ante las cámaras, es que se nota muchísimo que disfruta con su trabajo y ama la Tauromaquia como el que más, como le ocurre también con otras tradiciones culturales andaluzas. De todo ello, sabe un poco y muchísimo más. Esta 'arma' es fundamental en su inmensa aceptación popular y en su tremendo éxito televisivo, porque transmite sinceridad y naturalidad. Su carisma es producto sobre todo del gran trabajo que ha hecho para ello, porque era un tímido empedernido, pero ha sabido romper esa barrera, que para otros es infranqueable. Lo que dice se nota a la legua que se lo cree. Y eso es fundamental.
Qué mejor forma de mostrarle mi admiración, aprecio y amistad a Enrique Romero, además del agradecimiento de mi familia, que dedicarle este humilde y torpe artículo de opinión en el día de su onomástica. Felicidades, amigo y compañero, por la celebración hoy de tu santo y por tantas y tantas cosas más. ¡¡¡Va por ti, y tus becerritos!!!
Antonio Cepedello