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jueves, 30 de julio de 2020

Toros célebres…toros importantes.



Las andanzas del toro “Ángelo"

En Tauromaquia se considera que un toro de lidia es célebre porque ha pasado a la historia por su extraordinario comportamiento en el ruedo en la que la res ha mostrado excelente condiciones para la lidia y una bravura excepcional, bien fuese en el caballo durante el tercio de varas, por el número de puyazos recibidos etc.


El toro "Ángelo" de Hernández, sembrando el pánico en la Gran Vía madrileña.

Son muchos los toros que a lo largo de la historia han conseguido fama por muy diferentes razones; la primera por su condición de “bravo" en la plaza; toros que han sido protagonistas de grandes faenas en el ruedo, toros indultados por su trapío y bravura; toros que hirieron a los toreros o causaron la muerte del diestro al que se enfrentó. La historia de la lidia está llena de sangre y de leyendas. La arena de los cosos de todo el mundo empapa hemorragias de toros y toreros que, a veces, ascienden juntos al parnaso de un tiempo determinado.
Acierta al afirmar, el destacado periodista taurino Luís Nieto Manjón que: “toros extraordinarios“ que han pasado a la historia, han sido en muy contadas ocasiones, pero la “leyenda” y por motivos diferentes los hicieron famosos y fueron tratados así, vean y lean:


“Jaquetón"

El primer capítulo, en razón de méritos, debe ser para “Jaquetón", de la ganadería de Agustín Solís, por su bravura demostrada el 24 de abril de 1887 en la plaza de toros de Madrid. “Jaquetón" fue un toro terciado, sacudido de carnes y de apretadas y cortas defensas, por lo que estuvo a punto de ser desechado por los profesores veterinarios al verificarse las operaciones del apartado en la mañana de la corrida. En el transcurso de su lidia, tomó nueve varas de los picadores Fuentes, “El Sastre”, “Manitas” y “Canales" derribando otras tantas veces, y dejó para el arrastre siete caballos. En este tercio realizo una hazaña única en la historia de la lidia. En el tendido del cinco arremetió a uno de los piqueros al que hizo cruzar la plaza hasta las tablas del tres, acosando y corneando al caballo sin punto de reposo, dejando sorprendida a la muchedumbre, que no había presenciado jamás suceso semejante. Tal fue su codicia, que hubo de ser apuntillado, sin poderse lidiar en lo demás tercios, por haberse reventado un pulmón.


El toro Civilón y su amor por Carmelilla


Otros motivos son por su nobleza como es el caso del toro “Civilón", de Juan Cobaleda, que con gran propaganda fue enviado a Barcelona, donde se lidió el 28 de junio del 1936 y tal fue su docilidad que hasta muy pocas horas antes de pisar la arena para ser lidiado se dejó acariciar por cientos de personas. Salió en quinto lugar de la corrida y su aparición fue saludada con un aplauso de cariñosa admiración. Su lidia le correspondió a Luís Gómez “El Estudiante", quien lo capoteó con unas verónicas rematadas con media. Al ordenar la presidencia la salida de los picadores gran parte del público protestó, pidiendo que “Civilón" fuera devuelto vivo a los corrales de la plaza. En esto, arrancando de largo y con rectitud arremetió contra el caballo que montaba “El Gallego”, quien señaló un puntazo. En plena suerte de varas, el mayoral lo llamó, y el toro acudió

docilmente dejándose acariciar. El público -que llenaba la Monumental de Barcelona- ante este gesto de nobleza, volvió a solicitar su indulto. Raras virtudes del toro “Civilón” que le hicieron ser un animal histórico.
Lances históricos también los hay. Pero que la muchedumbre congregada en una plaza solicite el perdón de un toro manso que huye de los peones y de su sombra, es un caso único en la historia de la Fiesta; como el motivo de que “Brocho", de la ganadería de Manuel Aleas, figure en la galería de toros famosos por ser el primer toro indultado en una plaza de Madrid. “Brocho" que era retinto de capa, fue lidiado en quinto lugar por “Curro Cúchares. Desde que pisó el ruedo dio marcadas muestras de su mansedumbre, no se logró hacerle cumplir en la suerte de varas y, por tanto, el presidente lo condenó al humillante castigo de los perros de presa.
Salieron estos en tandas de a tres, como estaba reglamentado, y el toro reaccionó ante ellos con tal brío que en un momento dejó muertos en el ruedo siete canes, resultando heridos otros tantos, de un total de dieciocho que le echaron, sin que ninguno consiguiese hacer presa en el toro. En vista de la codicia con que el astado se defendió, el público, impresionado solicitó el indulto del animal que fue devuelto al corral en medio de una atronadora ovación.
Otro caso fue el del toro “Caramelo" (colorao ojo perdiz y con ocho años de edad), del Marqués de Saltillo. Fue lidiado por el diestro José María Ponce y Almiñana, el 17 de junio 1867, en la ya derruida plaza de toros de la Tacita de Plata. Rompió cuatro garrochas de las 27 varas que recibió y mató a nueve caballos. Hubo petición de indulto, pero no fue concedido.



“Atrevido" ensabanado, alunarado (conocido como el toro blanco de Osborne) lidiado por el maestro “Antoñete”

También ha habido toros que alcanzaron la celebridad por el excelente comportamiento que demostraron en el ruedo durante la faena que el torero le realizó. Es el caso del toro “Atrevido" ensabanado, alunarado (conocido como el toro blanco de Osborne) lidiado por el maestro “Antoñete” el 15 de mayo de 1966 y que le permitió lograr una de las mejores faenas que se han visto en la plaza de Las Ventas de Madrid.
“Carretero”: toro que tras permanecer más de dos meses en los corrales de la plaza de Torín, (antigua Barceloneta) fue lidiado por el diestro cordobés Rafael Molina Sanchez “Lagartijo" quién le realizó una extraordinaria faena por la que recibió una de las más grandes ovaciones que se dieron en Barcelona a un torero y aún toro.
“Chicuelo": alcanzó su fama de toro excepcional por la faena que le realizó el diestro cordobés José María Martorell Navas, al enfrentarse a él el 24 de octubre de 1948. Por tan excelente labor Martorell se hizo acreedor a las dos orejas, rabo y pata de tan extraordinario animal.



“Belador”: toro de la ganadería de Victorino Martín Andrés, 

“Belador”: toro de la ganadería de Victorino Martín Andrés, indultado en la corrida de la Prensa celebrada el 19 de julio de 1982, lidiado por el diestro de Cartagena José Ortega Cano. Es el único animal indultado en la Plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Se hace la afirmación que el nombre de este toro es
“Velador” con “V”, y que por equivocación e injustificada falta ortográfica se escribió con “B”.
“Hortelano": toro de ocho años de edad. De la ganadería de don Manuel Francisco Ziguri, que fue lidiado y estoqueado con gran éxito por el primer Califa de Córdoba Rafael Molina Sanchez “Lagartijo" el 16 de agosto de 1869 en la plaza de toros de Badajoz, y cuya cabeza se conserva disecada en el Museo Municipal Taurino de Córdoba.



“Ratón": fue otro toro muy importante que tiene una historia muy singular pese haber salido de sobrero en la corrida que fue lidiado. Era la víspera de San Fermín del año 1944 y en Las Ventas madrileña se celebraba la tradicional corrida de la Prensa con la plaza completamente llena, hasta el tejado. En el cartel figuraba, nada menos que el diestro de Córdoba Manuel Rodríguez “Manolete", llevando por delante a Luís Gómez “El Estudiante" y Juanito Belmonte que habrían de vérselas con toros de Alipio Pérez Tabernero. A las 12 de la mañana tras el reglamentario sorteo quedó enchiquerada la corrida y sus sobreros correspondientes. Entre éstos, figuraba un toro negro de capa, excesivamente corraleado (llegó siendo utrero y fue lidiado cinqueño) de nombre “Centella" del hierro portugués Pinto Barreiro y que según los documentos oficiales era reseñado con el calificativo de “Ratón”, nombre con el que Paco Parejo (mayoral de la Plaza), lo había bautizado por ser un “vivillo” y comerse el pienso de los pesebres destinados a otros toros.


Islera madre de Islero

Durante el transcurso de la corrida el público protestó la presencia del último de la tarde y el presidente no tuvo otra opción que sacar el pañuelo verde que indica que el animal debe volver vivo a los corrales. Ahí llegó el momento de que “Ratón” demostrara todo su empuje y nobleza. Con toda lógica, pese el tiempo que permaneció en los corrales en soledad, el bravo animal embistió con clase al capote que le ofrecía “Manolete" que le saludo con una serie de verónicas a las que puso broche con una media sensacional que hizo rugir a la plaza entera. Lo que vino después fue la faena cumbre de un torero poderoso que tras brindar al público ligó en un palmo de terreno naturales inmensos que cautivaron a la afición más exigente del mundo. Su colaborador, el toro “Ratón” o “Centella”, cumplió e hizo gala de su extraordinaria casta y bravura.
Excepcionalmente hay toros que han pasado a la historia por circunstancias ajenas a la de su lidia, por ejemplo aquellos que pudieron escaparse en el traslado.
Presentamos el caso del toro “Limonero", de la vacada de Manuel García Puente López (Aleas), que se escapó del encierro en la madrugada del 11 de octubre de 1870, cuando era conducido desde los corrales de la plaza de toros de Madrid (Puerta de Alcalá) a la dehesa, por haberse suspendido la corrida del día 10. El toro, que acompañado de otros siete y el cabestrante, se escapó del grupo y tomó rumbo al paseo de Recoletos, calle Almirante, Libertad, San Marcos y en el paseo del Prado terminó su andadura, después de dar muchos sustos y revolcones, donde fue recogido por los vaqueros y arropado por los cabestros.


Pero el más célebre en la parcela de los toros turistas” fue el toro “Angelo” propiedad del ganadero de Luís Hernández, que sembró el pánico por las calles de Madrid un 23 de enero del 1928. Aquella mañana fría y durante su traslado hasta el matadero de Legazpi, el citado toro y una vaca decidieron hacer turismo por Madrid y estando por el Paseo de la Virgen del Puerto comenzaron un iterinario diferente y por su cuenta que les llevó por la Cuesta de San Vicente, Leganitos, Plaza de España, Corredera de San Pablo y finalmente ante la Gran Vía. Nos podemos imaginar ahora el jaleo y el pánico que iban dejando a su paso esos dos animales. Desesperadas carreras con enorme griterío de la gente. Alarma y descontrol. Los portales y las farolas convertidos en improvisados burladeros…aunque no todas aquellas criaturas pudieron ponerse a salvo. Hubo hasta tres heridos por asta de toro. La vaca, con un trozo de soga al cuello, ejercía de acompañante sin dar el menor problema por lo que pronto pudo ser controlada. Muchos más problemas ocasionó su compañero de fatigas que después de acometer contra los puestos de hortalizas del Mercado de San Idelfonso siguió campando a sus anchas por el centro de Madrid. Pero su destino estaba escrito. La suerte quiso que estuviese por la zona un torero de Sestao Diego Mazquiarán apodado “Fortuna", que acompañado de su esposa caminaban hacía la casa de sus suegros.


“Fortuna" se desprendió de su abrigo y utilizándolo como capote dio unos cuantos pases a “Angelo” para fijarlo y que no siguiera La ⁰Gran Vía arriba. La muchedumbre, incrédula, asomaba la cabeza de sus escondites para asimilar ojiplática, lo que estaba sucediendo. Mientras el torero lidiaba con el morlaco, los balcones y las aceras se fueron llenando de gente. Nadie quería perderse aquello. Minutos más tarde alguien le llevó a Diego un sable del Casino Militar pero el torero lo desechó por endeble y poco manejable, así que le pidió a un jovencito fuese a su casa, cercana de donde se encontraban, en calle Valverde, para que le dieran un estoque de acero. Con él en la mano y la ayuda de su prenda de abrigo, “Fortuna" dio unos pases para igualar y se fue tras la espada.

Cuando el torero vasco Diego Mezquiarán ,"Fortuna", quiso matar al toro "Ángelo" en la Gran Vía de Madrid, con el abrigo puesto.

La estocada fue limpia, pero necesitó de otra entrada más y el descabello. La gente al verse liberada de aquel peligro enloqueció, y enseguida rodearon al maestro al que auparon a hombros y así fue llevado hasta el Café Regina en la calle Alcalá subiendo su cotización como la espuma. De hecho, ese mismo año fue contratado para 18 corridas además de recibir la Cruz de Beneficencia por su heroicidad. Todo aquel que presenció el acontecimiento, fue consciente de haber asistido a una faena histórica.
Tambien soy yo consciente de que habrá muchos que conocerán este relato, pero muy pocos que sepan el nombre del protagonista…. “Ángelo".


Antonio Rodríguez Salido. –
Compositor y letrista. –
Escalera del Éxito 176.-


martes, 28 de julio de 2020

El amor… y los toreros


Ya saben ustedes aquello de: “Son mis amores reales…como consecuencias de la rivalidad de Felipe IV y el conde de Villamediana; o la sangrienta historia de José Ulloa “Tragabuches", el torero bandido, y la bailaora “La Nena"; o el mal fario de Rafael Soto Moreno “Rafael de Paula" y Marina Muñoz Miralles, hija de su primer mentor…

Con esto no trato de justificar nada, pero pienso que eso de “los amores" es un tema tan comprometido y tan difícil de acotar su significado, que su resultado, depende de la aptitud de los que se encuentren involucrados. Pregunto: ¿es cosa de uno frente al otro o de dos confundidos en uno? Creo que es muy complicado delimitar esa frontera. Pero al margen de su definición, ustedes saben lo que es el amor y quienes son los toreros.

Todos estaremos de acuerdo en que el diestro valenciano Enrique Ponce Martínez es un personaje popular, además de uno de los grandes toreros de la historia.

Los más entendidos aseguran que Enrique Ponce es una anomalía en la historia del toreo: “No sólo porque en sus 30 años en los ruedos ha fulminado todos los récords posibles sino, sobre todo, porque “torea como si pintara" (Fernando Botero) y porque “es una persona extraordinariamente sencilla, generosa, sin las pequeñeces que acompañan a veces al genio" (Mario Vargas Llosa). Lo cierto es que el maestro de Chiva, arte y disciplina a partes iguales, sigue ahí, embelleciendo cada faena porque, según sus propias palabras, “me encuentro en el mejor momento de mi carrera" y porque la Fiesta necesita quien la proteja…

Por eso, por ser tan extremadamente popular no escapa de las envenenadas garras de la prensa rosa más bien “amarillita”. De ese tipo de periodismo escandaloso y exagerado que trata con ello de aumentar sus ventas, aunque por lo general las noticias que dan no cuenten con ninguna evidencia y sin una investigación bien definida…y claro, Enrique Ponce humano, mortal y por grande que me lo pinten tiene también sus propios problemas y por ello cae en sus redes convirtiéndose en presa fácil.


Saben ustedes que después de 24 años de matrimonio más 3 de relación y, de mutuo acuerdo, a puesto punto final a su idílica unión con Paloma Cuevas hija del también matador de toros Victoriano Valencia.
Bueno, pues ahora parece que por tal motivo, la llamada prensa del corazón se interesa por sus devaneos más íntimos. El abundante y hasta agresivo cotilleo en todos los platós de las televisiones de este país convierten, tema tan personal y delicado, en el plato de mesa preferido del día, como anteriormente lo fueron: los hermanos Rivera ( Francisco y Cayetano), Palomo Linares, Manuel Benítez, su hijo Manolo Díaz, y ahora reciente, Miguelito Báez
y Alejandro Talavante -aunque este vuelva de nuevo con su esposa después de dos años de separación.

Visto está que, el torero Enrique Ponce no interesa más que como personaje popular y no podemos estar más en desacuerdo por injusto, parcial e injustificado con los términos que emplea la prensa de “color”, al definir a una figura histórica del toreo como es el diestro chivano.


El maestro Enrique Ponce merece todo el respeto del mundo por ser un elegido, un artista incombustible, amo y señor de la técnica y que ha batido todos los récords posibles. Ha salido a hombros de todas las grandes plazas después de haber logrado todos los máximos trofeos y realizado faenas para el recuerdo en ruedos tan importantes como: Madrid, Bilbao, Sevilla. En toda su etapa de matador ha indultado más de 50 toros. En seis ocasiones ha sido el triunfador de las Corridas Generales de Bilbao, con cuatro Puertas Grandes en Madrid y una sola en Sevilla. Por favor… más respeto.

Sabemos que es un peaje que hay que pagar, sobre todo, los que se meten en ese cenagoso y fangoso mundillo de la popularidad. Pero una cosa sí hay que advertirles a esos periodistas de la “vida social" y a los millones de “cotillas” que les ven en televisión o les leen y que tanto les aplauden… que no se olviden nunca que don Enrique Ponce Martínez es un triunfador por méritos propios, un referente del valor, del esfuerzo y la entrega a una vocación, un ¡torerazo! de una vez. A fin de cuentas, un ser humano, con todos sus defectos y con todas sus virtudes.

Pero esto desgraciadamente no es ninguna novedad. Anteriormente también) pasó con otros toreros muy importantes y no creo se formara tanta escandalera como ahora. Así, en un voleo, se me viene a la mente un “puñao" de matrimonios desunidos: “Curro Romero” - Conchita Márquez Piquer; “Antoñete" - Pilar López Quesada; “Paco Camino” - Norma Gaona; “Paquirri" - Carmina Ordoñez"; José María Dols Abellán “Manzanares" – Resurrección Samper; Jaime Ostos – María Consuelo Alcalá Rubio; Juan Antonio “Espartaco" - Patricia Rato; Luís Miguel “Dominguín"- Lucía Bosé; Rafael Molina Sánchez “Lagartijo"- Rafaela Romero y un más que largo etc.


Dentro de que estos matrimonios fueran más o menos efímeros, hubo uno en verdad, que chorreó sangre…el de Rafael “El Gallo" con Pastora Imperio. Se dice que no se sabe si el matrimonio llegó y pasó de la noche de bodas ya que no duró ni el año completo.

Pasó que, Rafael Gómez Ortega y Pastora Rojas Monje, ”Gallo” él, “Imperio" ella, contrajeron matrimonio en Madrid en el mes de febrero de 1911, y sin saber como y por qué, se asegura que aquello no duró más de un día. ¿Razones? Se apuntaban algunas, pero nadie tiene la certeza de cuál fue la verdadera. Tal vez ¿Impotencia? ¿Originalidad sexual? ¿Aberración? ¿Incompatibilidad? ¿Quién lo sabe? ¿La sabrá alguien alguna vez? Estas son las preguntas que están sin respuesta.


Se dijo que Rafael había raptado a Pastora y a la inversa. No fue así. El caso es que se querían y pretendían celebrar la boda sin alborotos y sin familia. A Rafael “El Gallo" no le gustaba los barullos.

Pasado el tiempo y con motivo de su separación Pastora Imperio fue entrevistada por el periodista sevillano Enrique Vila, y así contestaba:

“Mire usted, este asunto es totalmente del pasado de mi existencia. Podría estar en presencia de Rafael tal como estoy ahora mismo en la de usted. Le aseguro que no queda en mí nada de él, ni en él nada mío. Como si no nos hubiéramos visto nunca.

En la otra orilla opinaba Rafael “El Gallo" -en una entrevista que le realizó José María Carretero, “El Caballero Audaz"-, y lo hacía con evasivas… que la mujer que él más quería era a su madre y que madre no hay más que una y que no se había vuelto acordar de Pastora, que su melancolía no era debida a su recuerdo sino a una enfermedad y lo que lamentaba era no haber podido vivir al calor de una familia…


Rafael llama a su ruptura con Pastora trastorno de familia. ¿A qué podía referirse? ¿Al posible vínculo fraterno? ¿A la virginidad que tanto valoran los gitanos?¿Tal vez a los celos?

De aquellos tiempos y por esos recuerdos, la voz del pueblo le puso ésta letra a la música del pasodoble “Gallito" que el maestro Santiago Lope le había dedicado a su hermano Fernando:
“Se fue a Sevilla, / Se enamoró de una Pastora / Y con ella se casó. Al poco tiempo se divorciaron / Porque los celos / Al Gallo le devoró.

“El Pollo Posturas", un personaje popular de Sevilla, aseguraba que él fue el que les presentó a los dos en un viaje a Madrid, que el torero era muy raro para eso del amor y que en una relación pasajera que tuvo con “La Coriana", una artista de Coria del Río, la cosa acabó fatal porque le hizo darse un baño en agua de colonia. Un detalle, una premonición.

Un día, Pastora Imperio definió a Rafael Gómez Ortega: “El Gallo" fue lo que fue: un extraño fenómeno como torero y como marido"… Tan extraño que ni ella misma pudo o quiso descifrarlo.



Antonio Rodríguez Salido.-
Compositor y letrista.-

Escalera del Éxito 176.-





JOSE LUIS CUEVAS 
MONTAJE Y EDITOR Y FOTOGRAFIAS 































sábado, 16 de mayo de 2020

El Periodismo Taurino y su Historia 



La primera crónica taurina se publicó 20 de junio del 1793 


Vaya por delante decir que la crítica taurina es un género periodístico genuinamente español, diferenciado de cualquier otro por las características propias de los elementos que intervienen en la fiesta, la naturaleza del mismo espectáculo y el grado de pasión que alcanza.
La crítica puede orientar, sin imponer la vanidad irresistible de los que creen que siempre llevan razón y conocimiento de todo cuanto sucede en la lidia, porque cada espectador tiene la orientación de sus gustos y de sus diferencias.
Tampoco puede complacer a todos, aunar sus opiniones y voluntades, porque esto no está en función del periodista.
No queda más postura lícita y honesta que decir la verdad, según su real saber y entender, sin contagiarse de la muchedumbre, que en ocasiones juzgan a los toreros por lo que hicieron en otras tardes o temporadas, Esta debe ser -a mi entender- su cualidad más sobresaliente. En la crítica, cada maestrillo tiene su librillo.
En otro tiempo, este tipo de narración suele ser conocida con el nombre de revista, que era una reseña más o menos escueta, que periodistas y escritores aficionados escribían sobre diversas corridas de toros que tenían lugar durante la temporada taurina. Leyendo muchas críticas de antaño nos quedamos a oscuras, sin conocer las condiciones de la lidia o sin saber si el torero está por encima o debajo de las condiciones e inconvenientes del toro.


Las primeras alusiones dando información de las corridas de toros –aparecen aunque solo reproduce un detallado resumen de los gastos e ingresos de las corridas celebradas en Madrid- en el 1791 en el periódico Memorial Literario y Curioso de la Corte de Madrid. Sin duda había interés del público por saber los ingresos que percibían los Hospitales al ser, éstos, propietarios de las plazas de toros.
La primera revista de toros, hecha con tal propósito, aparece el jueves 20 de junio de 1793 en el popular Diario de Madrid, y relataba la corrida de dieciséis toros muertos -seis por la mañana y diez por la tarde- a manos de los hermanos Pedro, José y Antonio Romero, en la cuarta corrida que se celebró el lunes día 17. Firmaba aquella información, Un curioso, y anunciaba que continuaría en su ejercicio si el favor del público le acompañaba; La verdad es que era un aficionado minucioso y detallista en sus informaciones.
Relacionaba de una forma estadísticamente todas las suertes realizadas, enumerando los puyasos, banderillas, pinchazos y estocadas de los espadas, además de los caballos muertos en la lidia de cada toro, asimismo, de las incidencias de la lidia, tanto de mañana como de tarde.
Enjuiciaba el comportamiento de cada toro y la labor del torero de la forma siguiente: “Picaron los seis toros de la mañana Juan López y Alfonso García
Colmillo. El primer toro fue de la vacada de don José Gijón, de Villarrubia de los Ojos del Guadiana: entró catorce (veces) a varas y diez (veces) a banderillas, no hirió caballos, y lo mató Pedro Romero a la primera estocada".
Por la tarde: “Picaron a los cinco primeros toros Manuel Cañete y Miguel Pérez…El segundo (toro) fue de Colmenar Viejo, entró a 18 varas y a 10 banderillas; mató dos caballos a segunda y duodécima vara: hirió otros dos; lo mató José Romero a la primera estocada; saltó este toro la barrera cuatro veces”.

Y despide la crónica de la siguiente manera: “Si agrada al público esta relación que he hecho con el mayor cuidado, la repetiré en las funciones que faltan de este año, con más anticipación. De V. V. su constante suscriptor y apasionado. Firma: Un curioso.
Qué agradó la revista al público es evidente, puesto que en los Diarios del 9 y 10 de julio se insertó la reseña de la quinta corrida. Pero no tardó en salirle un contrincante a Un curioso , pues en el Diario de Madrid correspondiente al 30 de julio aparece una reseña firmada por Juan de Marras, con la advertencia : “por si gustan preferirlo a la relación del señor Curioso por lo breve". Debió entender el Diario y el público que eran mejores las reseñas de Un curioso, ya que todas las demás revistas de la temporada las volvió a firmar, hasta que una enfermedad transitoria le postró en la cama, durante este tiempo, otro aficionado se hizo cargo de las crónicas firmando como “Un aficionado amigo suyo".
La primera publicación dedicada exclusivamente a los toros -solo salieron a la luz doce números, según el bibliófilo Luís Carmena-, Estado que manifiesta las particularidades de esta corrida, apareció en Madrid en el año 1819. Era un folleto de dos hojas en 4.° mayor. Se publicaba al día siguiente de la celebración de la corrida y se limitaba de relacionar de forma estadística todas las suertes, siendo precursora de una lista indeterminada de revistas especializadas, por lo que debemos considerar a Un curioso el pionero de las crónicas taurinas y al Diario de Madrid la primera publicación periódica en reseñar una corrida de toros. 

                                          LA HISTORIA.-
La Fiesta de los Toros tiene su presencia documentada en España desde el siglo XVI, y aunque las amenazas de prohibición han sido constantes a lo largo de la Historia –cobrando especial vigencia durante los últimos años- la Tauromaquia ha llegado hasta nuestros días, conservando además, una presencia regular en los medios de comunicación.
Dicen los libros que entre los siglos XVI y XVIII, a medida que el espectáculo taurino evoluciona, la lidia se regula y surgen los primeros Tratados del arte de torear…A pesar de que ya por entonces, la actividad taurina es un fenómeno muy popular, o precisamente por ello, a la Fiesta no le faltaron ataques de publicaciones periódicas de corte ilustrado -como El Pensador, El Corresponsal del Censor, La Espigadera o incluso las “Cartas Marruecas" aparecidas en el Diario de Madrid - actitudes críticas contra la Fiesta.
La consolidación de la “revista de toros" durante la segunda mitad del siglo XIX hace que la información taurina se habrá paso en los periódicos diarios de
manera regular. La corrida como espectáculo y la profesionalización de la actividad taurina son procesos paralelos a la Revolución Industrial.


El afianzamiento de la corrida a pie y la consecuente proyección del torero como héroe popular y literario propician la creación de las publicaciones especializadas dedicadas exclusivamente al “planeta de los toros". La precursora de éstas ve la luz en Madrid 1819 con el título: “Estado que manifiesta las peculiaridades ocurridas en esta corrida”. Pero hasta mediados de siglo no hubo una prensa específicamente taurina regularizada como fueron: La Tauromaquia, Las Cartas Tauromáquicas, El Clarín o El Enano. Más importantes fueron El Mengue con su redactor exclusivo Mariané; El Tábano, El Toreo, que empezó como suplemento de La Correspondencia Teatral en 1874 y El Tío Jindama, que apareció en noviembre de 1879.
Coincidiendo con el apogeo de la prensa diaria, ya en el último tercio del siglo, el 2 de abril de 1882 nace la revista La Lidia que inmediatamente adquirió categoría literaria por la cuidada selección de sus redactores y colaboradores, además de distinguirse por la modernidad y excelencia de su presentación. 


Algunos de los grandes nombres de periodismo taurino del pasado siglo son: Santos López Pelegrin “Abenamar", que fue redactor en El Mundo y en El Correo Nacional, Serafín Estébanez Calderón “El Solitario" que escribió jugosas crónicas taurinas entre 1839 y 1844 en El Correo Nacional y El Corresponsal; José de la Loma y Milego “Don Modesto", verdadero revolucionario de la crítica a la que consagró por entero su vida; Antonio Peña y Goñi, que escribió entre otras cabeceras en El Imparcial; y el zaragozano Mariano de Cavia “Sobaquillo", que hizo lo propio en El Liberal.
El siglo XX fue la edad de oro del periodismo impreso español en un momento de plenitud de la Fiesta, coincidente en el fecundo primer tercio del citado siglo, con la rivalidad de Joselito y Belmonte en los ruedos.
Tras la muerte de Peña y Goñi en 1896, La Lidia comienza su decadencia y la mayor parte de sus colaboradores pasan a otra gran revista, Sol y Sombra que en 1920 tenía una tirada aproximada de 3000 ejemplares. Otras revistas destacadas eran Don Jacinto taurino, La Corrida o El Eco taurino (que llegó a tener una tirada de 8000 ejemplares).
Gregorio Corrochano y César Jalón “Clarito” cronistas de Abc y The Kon Leche respectivamente, son referentes del periodismo taurino de esta época en la prensa informativa. El primero sucede a Manuel Serrano García Vao “Dulzuras" al frente de la cabecera fundada por Lucas de Tena fiel en su atención al mundo taurino desde su nacimiento. Por su parte, quien fuera ministro de Comunicaciones y redactor de El Liberal escribirá finalizada la guerra civil en Informaciones las crónicas de toros de “Las Ventas”, inaugurada en 1931.
Durante la dictadura de Primo de Rivera – una época en la que no hay ninguna novedad en el ritmo de publicación de las revistas taurinas especializadas o en el eco de la actualidad taurina en la prensa informativa- se produce un hito digno de ser resaltado. Una de las primeras retransmisiones radiofónicas que se realizan desde el exterior es concretamente la de una corrida que se celebra en la plaza Vieja de Madrid, el 8 de octubre de 1925, en la que participa Juan Belmonte.


El 15 de mayo de 1896 tan solo seis meses después del nacimiento del cinematógrafo, un operador rodaba en la Plaza de Madrid una película, de apenas un minuto de duración, titulada: “Llegada de los toreros a la plaza". La cinta describía exactamente el momento de esa llegada de los matadores al recinto taurino en coche de caballos, pero sin mostrar ninguna escena de la lidia.
Dos años más tarde se produjo el primer intento de filmar el toreo. “Gran corrida de toros" era el título del film protagonizado por el torero Luís Mazzantini.
Se proyectó en el Teatro Principal de Jerez de la Frontera el 27 de diciembre de 1898. Ese mismo año, los operadores de Lumiėre incluyeron en su catálogo doce títulos alusivos a la fiesta taurina, de los treinta y siete que se rodaron ese año en España bajo el título general de “Courses de Taureaux”. Por primera vez se lograban capturar imágenes en movimiento de una corrida completa.
Al igual que sucedió en todos los órdenes de la vida, la guerra civil truncó la suerte de muchas publicaciones taurinas especializadas pero la información de los pocos festejos que se celebraron en uno y otro bando fue recogida por los periódicos. Finalizada la guerra, el panorama periodístico madrileño era radicalmente distinto a los años anteriores. Carlos Lara “Curro Meloja" hace verdadera información taurina en la radio española con su programa nocturno “Tauromaquia, revista radiofónico-taurina". “Clarito”, Gregorio Corrochano, “Don Ventura”, “R. Capdevila", ”Selipe", “K-Hito" o Díaz Cañabate son los protagonistas de la prensa escrita. En 1944 y de manos de Manuel Fernández Cuesta nace una publicación que hasta su desaparición en 1977, llena toda una época de toros, El Ruedo. Otra gran revista que alberga, información taurina en este periodo es el semanario Dígame. 


Naturalmente, como primer espectáculo de masas del país, los toros también están presentes en No-Do y gracias a su información de numeroso contenido taurino, los españoles de aquella época pudieron apreciar las tauromaquia y conocer los éxitos de las figuras en las principales ferias de España México durante décadas, con el hándicap de su incapacidad para mostrar a los espectadores el resultado de los festejos en tiempo real. Las retransmisiones en directo que pocos años después posibilitaría la televisión supondrá un enorme salto cualitativo en ese sentido. La primera de ellas se produce en el tiempo de emisiones experimentales del nuevo medio en España y es que, al igual que sucede con la radio, los primeros pasos la televisión en nuestro país están ligados a la Fiesta de los Toros.
Unos días después se realiza un exitoso experimento de Philip en la XVI Feria Oficial e Industrial de Muestras que tiene lugar en Barcelona entre el 10 al 29 de junio de 1948. Radio Corporatión of América intenta abordar la primera prueba de transmisión de un evento al aire libre, y para dicha prueba acuerdan transmitir la corrida de toros prevista para el día 8 de agosto en la plaza de Vista Alegre.


Durante los primeros años, los encargados de informar y comentar las imágenes televisivas son periodistas audiovisuales y de la prensa escrita. Matías Prat Cañete, Rafael Campos de España y Manuel Lozano Sevilla entre otros, se encargan de la información taurina en RNE y TVE.
La revolución de Manuel Benítez “El Cordobés" es paralela a la que experimenta el medio televisivo en los años sesenta. La muerte de Franco y la transición democrática coinciden con una etapa de crisis para la Fiesta. En 1977 desaparece El Ruedo pero un año antes ve la luz en Valencia la revista Aplausos, decana de la prensa taurina especializada actual. José Luís Suárez Guanes, Joaquín Jesús Gordillo y Luís García son los periodistas que la impulsan. En el panorama de la prensa surgen nuevos valores que revolucionan la crítica. Vicente Zabala, Carlos de Rojas, Alfonso Navalón, Manuel Molés, Mariví Romero, Joaquín Vidal o “Barquerito " son algunos de los nombres que vienen a regenerar el periodismo taurino y asentarlo en nuevos diarios como El País o Diario 16.
Por último, lamentar que la información taurina que se daba en programas de radio como: “Clarín” (RNE), ”Los Toros" (Cadena SER), “El Albero" (COPE), o “Carrusel Taurino” (Canal Sur Radio) solo queda en la parrilla de información este último. En lo concerniente al medio televisivo, TVE decidió poner punto final a las retransmisiones taurinas al término de la temporada 2006. Desde entonces, los toros no se asoman a los informativos de esta cadena, pero sí mantienen en parrilla de la 2, el programa especializado, “Tendido Cero". En contra de la escasa atención que el ente público dedica a la Tauromaquia, las cadenas autonómicas ofrecen información de forma regular aunque, en líneas generales, su cobertura se limitan al ámbito local: Telemadrid, Castilla La Mancha Televisión o Canal Sur con “Toros para Todos”, son algunos ejemplos. En cuanto a las cadenas privadas –a excepción de Movistar que ofrece a sus abonados una extraordinaria cobertura de las principales ferias y programas de original formato como -“68 pasos" o “El Kikirikí”- solo se acercan a la Fiesta en momentos puntuales. Pocos recordamos la febril atención que dispensaron al mundo del toro Antena3 y Telecinco.
No obstante, la información y crónicas recogidas en los periódicos son un factor del que no puede prescindirse para conocer el estado actual de la Fiesta. 

                                  
Antonio Rodríguez Salido.-
Compositor y letrista.- 

Escalera del Éxito 176.-