jueves, 2 de enero de 2020

            ENRIQUE REYES MORENO 
              “NIÑO DE LAS MONJAS” 


Nació en Córdoba el 20 de Agosto de 1941. Su etapa infantil transcurrió entre la avenida de Ronda de los Mártires nº 1, lindando con la taberna “El Chorro”- donde nació – y una segunda etapa, viviendo con la familia, porque así lo quiso la madre Clara, en el convento de Santa Cruz, enclavado en el barrio de Santiago.
...” el apodo de “El Niño de las Monjas”, me lo aplicó por primera vez Fernandi, y viene, porque yo era monaguillo en la iglesia de Santiago, y ocurrió que en el convento de Santa Cruz, el monaguillo que ayudaba a misa, se puso enfermo y entonces, la superiora de las Franciscanas, la madre Clara, se dirigió al cura don Antonio Lozano – en aquellos tiempos, secretario del obispo- y éste me mandó a mi, y así estuve un tiempo, ayudando en los dos sitios. Uno de los días que salía para mi casa, la superiora me preguntó, que cuántos hermanos tenía, y cuales eran nuestras circunstancias, tanto familiares como económicas, -- yo tenía entonces nueve años -- le conté que éramos cuatro hermanos, que mi padre era zapatero, en fin lo poco o lo mucho que sabía de mi casa. El caso es que al final de la conversación, me indicó que quería hablar con mi madre; y así fue, hablaron y quedaron en que ayudaría al trabajo del convento y que además podríamos vivir allí mismo. Para nosotros, esa nueva forma de vida, era como si nos hubiera tocado la lotería, porque además de un sueldo, nos daban casa, luz y agua... Por lo tanto, el vivir en el convento de monjas y cerca de ellas, lo más lógico es que me conociera en el barrio y más tarde en el mundillo taurino, por “El Niño de las Monjas”.
Paralelamente Enrique también ayudaba a los gastos, ganándose unos céntimos, al subir, después de venir del colegio, bandejas de: tortas, ochos, corrucos y palillos, desde el horno de la calle El Tinte nº 5 a la “Confitería Chastang”, que estaba en la Avda. del de Gran Capitán.
...”después de la entrega, volvía a casa y comía lo que buenamente mi madre había preparado, sin faltar los garbanzos todos los días, durante veinte años...
Estuve también trabajando, seis meses, en una taberna de la plaza de Las Cañas, de la que siento no recordar el nombre, pero eso si, se portaban muy bien conmigo.” 

LOS PRIMEROS PASOS TAURINOS 

El siguiente trabajo fue junto a su amigo José León Escobar, quién sumó a la incipiente afición por los toros de Enrique, la suya propia, y decidieron apuntarse a la Escuela Taurina del Frente de Juventudes (1958-1959 aproximadamente) que dirigía Luis Rodríguez. Allí se encontraron con idéntica vocación, a Dorado, Centeno, Julio Sánchez y a muchísimos más, porque no hay que olvidar que fue un semillero de toreros muy eficaz.
Para redondear las clases prácticas que allí se daban, era costumbre asistir a capeas por la sierra de Córdoba, por ejemplo fueron a Santa Eufemia, El Viso de los Pedroches y El Guijo, para fortalecer su enseñanza por un lado y para enfrentarse a reses de verdad por otro. Circunstancia que propiciaba el que, alumnos no muy dispuestos a la aventura desistieran, dejando así paso a otros con más posibilidades.
Por lo tanto sus primeros pasos con aspiraciones en el mundo del toro, fue para iniciarse como novillero, escalafón que practicó en los citados eventos menores. Hasta que un buen día, el director de la Escuela, consiguió que los alumnos vivieran de cerca un tentadero, importante y con asistencia de alguna que otra figura atractiva.
...”fue en un tentadero (año 1960) que organizó el ganadero Miguel Montijano; nos sentamos, en lo que hoy es el tejado del restaurante del Círculo Taurino de la carretera de Palma del Río, concretamente en los caballetes de las antiguas cuadras, que era el tendido de los aficionados... Todo discurría normalmente, hasta que me llamó la atención de que estaba toreando alguien, a quien no tenía el gusto de conocer... y que incluso el ganadero, cuando se dirigía a él, le llamaba maestro y además lo hacía con mucho respeto y admiración. A mi lo que más me llamó la atención, fue la estética y la forma, tan diferente de los demás, de llevar al toro..., lo hacía en línea recta, templando mucho y sin molestarlo para nada. Pregunté a “Mistelas”, que lo tenía al lado, quién era el que estaba toreando y me dijo que Rafael Soria, sobrino de “Manolete” y que era director de un banco... Yo entonces pensé: si toreando de esa manera, está de director de banco...es que , por lo que sea, no ha logrado subir todo lo alto que el toreo, que yo estaba viendo, merecía; por lo tanto mucho menos podría hacerlo yo. A partir de ese momento me entrené preferentemente como banderillero y participé en las cuadrillas de mis compañeros, que se habrían paso como
matadores, y empecé de manera firme con los palos, a partir del 16 de Agosto del 60, ya le había cogido el aire al banderilleo...”....
Por cierto que su amigo José León, persistió en cuajar como novillero, siguió por ese duro camino, hasta que en una novillada celebrada en La Rambla (Córdoba), un astado le infirió una cornada en la pierna, con tan mala fortuna, que de la operación no salió bien y se vio obligado a dejar de torear. Tiempo después, Luis Rodríguez le ofreció la oportunidad de trabajar en su empresa, y en la misma ha estado, hasta la jubilación. 

TRAYECTORIA TAURINA 

Alternando con las tardes de toros, trabajaba en los Laboratorios Medical, sumando cotizaciones laborales, para que el día de mañana no le pillara desprevenido, es “El Niño de las Monjas”, un trabajador y un torero, que aprendió desde muy pequeño a nadar y guardar la ropa... 

Miguel Campos, Enrique Reyes ( Niño de las Monjas ) y el matador de Toros Fernando Tortosa
paseando dos orejas a un toro de Alonso Moreno, en Valencia.

Formó parte de varias cuadrillas, la primera con más entidad, en la que figuró fue en la de Manuel Cano “El Pireo”, hasta que marchó a cumplir el servicio militar en la isla de Tenerife. Cuando volvió, después de casi dieciocho meses, se incorporó a “los plata” de Fernando Martín Tortosa, a partir de la segunda corrida de toros, tras la alternativa (19-3-68), hasta la retirada definitiva del maestro. Por ejemplo, en la feria de Ntra. Sra. de la Salud del 69, toreó Fernando el día primero de Junio, y llevaba la siguiente cuadrilla: de picadores, Julio Burgos y Aurelio Martínez y de banderilleros: José Chapí Bergalí y José Navarro Pérez (ambos sevillanos) y nuestro paisano Enrique Reyes. 


Enrique Reyes conversando con su matador Fernando Tortosa 

...”Tortosa es el que más me “aguantó”..., porque yo no sabía como para ir con él... Cuando me fui a la mili toreaba con “El Pireo” y cuando vini me enrolé con Fernando”... 

También acompañó al novillero cordobés Alfonso Castillero, en casi todas las tardes que sumó el diestro, desde que lo llevara Teodoro Ibáñez, hasta que finalizó su carrera con “Rayito”.
Pero con quien más temporadas estuvo lidiando, en su puesto de torero de plata, fue con el rejoneador Luis Valdenebro Halcón, hijo del marqués de Ruchena y hermano del conde de San Remy, también muy conocido en aquella época, por ser un brillante practicante del toreo a caballo. Con Luis Valdenebro estuvo vinculado, desde 1969 hasta la retirada de los ruedos del rejoneador, en total veinticuatro años, sin exclusividad, en virtud del acuerdo a que llegaron ambos, con el fin de que Enrique, pudiera actuar con otros toreros.
...”con los toros del rejoneo, yo me entendía muy bien, se precisa de menos facultades, y la edad quieras que no, te va restando flexibilidad y reflejos, aunque mejoras mucho en conocimientos”...
En la temporada del 75, se acopla con “El Mesías”, y en la siguiente con Juan Antonio Cobo Carreras “Garbancito”, en carteles puntuales, porque como ya he indicado, “El Niño de las Monjas”, siempre ha ido por libre, aún cuando haya estado más vinculado a determinados diestros o rejoneadores.
Por ejemplo también trabajó con Pepe Luís Vargas, en las temporadas del 76 al 79, siempre que no tuviera las fechas comprometidas con Valdenebro.
Confirma lo dicho anteriormente, la fecha del 31 de Mayo de 1981, que actuó con la cuadrilla de Agustín Parra Vargas “Parrita”, con ganado de Miura, firmando una tarde excepcional de Enrique, según crónicas de aquella tarde, en concreto traslado la parte relacionada con la labor desarrollada por “El Niño de las Monjas” y “Angelín”, en un lance de la corrida, que redactó Andrés Dorado para “Círculo Taurino”:
...”el tercero, “Farandolo”, con 567 kgs. salió embistiendo con casta y nobleza, pero parece ser que cojeaba, yo de principio no lo vi, toma una buena vara con poder y bravura, pero al salir se duele de la pata y el público arrecia en su protesta, el presidente saca el pañuelo verde y se intenta devolver el toro al corral, faena muy laboriosa, en la que “Angelín” y “Niño de las Monjas”, se juegan la vida intentando llevar el toro al chiquero, no se consigue y el toro ya no cojea; salta un espontáneo con una almohadilla por muleta y la cogida es impresionante, “Niño de las Monjas” oportunísimo al quite”...
       Antonio Tejero, y Enrique Reyes ( Niño de las Monjas

Otro apunte, curioso al menos, es cuando figuró en una novillada de feria, el 25 de Mayo de 1982, a las órdenes del novillero Antonio Tejero, por entonces aspirante a conseguir el doctorado, y que más tarde cambió la seda por el percal, para ejercer de torero, de gran torero, pero de plata. Actualmente figura en unión de su hermano José María, en la cuadrilla de Enrique Ponce.
La penúltima tarde fue en el mes de Abril de 1996, en Carchalejo (Jaen), toreando a las órdenes de su hijo Reyes Mendoza; por cierto que uno de los ejemplares le propinó una soberana paliza...
La última tarde que se vistió como profesional de luces, fue en Trevélez (Granada), en el mes de Octubre de 1996, asimismo acompañando a su hijo Enrique,
cerrando de esta manera, una extensa y brillante carrera taurina de treinta y seis temporadas, en las que hizo el paseíllo en, aproximadamente, dos mil quinientos festejos, cifra que acredita de por sí, su valía y profesionalidad. 


Manolo Saco, Jesús Rivera, El Miño de las Monjas, Juan Carlos Domingo, Rafael Blanca y Daniel Pino.

LAS COGIDAS MÁS IMPORTANTES 

Evidentemente, con esa carrera tan dilatada, hay tardes de éxito, tardes grises y tardes en las que el protagonista de cuatro patas... da una paliza o da una cornada, en este último caso, Enrique nos cuenta algunas de las tardes más duras:
...” mi bautismo de sangre fue en Montoro (Córdoba) , una tarde de la temporada del 61, en la que me hirió un novillo en el muslo. La segunda fue en Bocairente (Valencia) toreando a las órdenes de Tortosa, una de las reses, arrancó el burladero, en el que me tapaba, y me fracturó el codo derecho. En el mismo refugio se encontraba, el veterano fotógrafo Paco Cano, quien también resultó herido. La tercera fue el 8 de Febrero de 1970, acompañando al novillero Justo Benítez, me cogió un novillo de Algarra, en el coso de la “Malagueta”, y me mandó a la enfermería, con una cornada en un muslo, de pronóstico menos grave... Otra tarde para no olvidar, quiero recordar que fue en el 72, en Cogollos de Guadix (Granada), donde me cogió un novillo, así como también a Rafael Roldán Losada “El Cachorro” y a Rafael Romero. Fue una tarde bastante complicada. Y después en Mérida, toreando con Pepe Luís Vargas, creo que en el 76, una de las reses, “me ayudó” a saltar la barrera y me atravesó la pierna... y finalmente, aparte de tardes que, sin ninguna herida sales molido..., recuerdo una cornada en la Maestranza sevillana, que no recuerdo exactamente el año, pero sí que era un 25 de Junio y que me hirió un Juan Pedro... de eso sí que me acuerdo”... 

ACTUALMENTE...(2009) 

Presta su colaboración como profesor, (de forma desinteresada al igual que otros compañeros), en la Escuela Taurina de Córdoba. Un par de días a la semana, acude al coso de “Los Califas, para asesorar a los aspirantes a figuras del toreo, transmitiendo sus conocimientos prácticos y para insuflar más ilusión si cabe, a los jóvenes, quienes como él en su
momento, sienten la llamada de la gloria, desde el pellizco... desde el sentimiento más hondo, y que sueñan con encaramarse a lo más alto, a donde sólo unos pocos, los elegidos, los tocados por una gracia y un duende especial, llegarán..
Enrique Reyes “Niño de las Monjas”, un gran torero del escalafón de plata, que hizo caso omiso de la espectacularidad, para centrarse y volcarse en un toreo recio, sobrio y eficaz. 

FRANCISCO BRAVO ANTIBÓN-2009 



                             Enrique Reyes, Rafael Gago



Garbanzo y El Niño de las Mojas detrás, antes de hacer el paseíllo 


                              Enrique Reyes y Tony Palacios 


Parrita y Enrique Reyes en Córdoba con una corrida  de Miura donde se llevo el trofeo de la mejor lidia


                             Enrique Reyes con Juan Montiel 
Enrique Reyes junto a sus compañeros entre ellos, Pepín Fernández y el Pitu


Arriba a la izquierda, Mario, Rafael de Córdoba, Castillero, Parrita, Paco Sánchez Saco, Nelson Villegas, Manolo Sánchez Saco, Zurito, Rafael Infante y Pepe Toscano.
Abajo, El Niño de las Monjas, El Mesías, El Hencho, Martorell, Fernando Tortosa y Pepín Fernández. 


Enrique Reyes Recogiendo un trofeo de un partido de futbol 


                           Enrique Reyes, Martorel y Palomeque

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