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jueves, 14 de mayo de 2020

RAFAEL PÉREZ DE GUZMÁN 


Militar y Torero 

Muy pocos son los que conocen la historia del diestro cordobés Rafael Pérez de Guzmán y Fernández de Córdoba, descendiente de la noble familia de los Guzmanes, por cuyas venas corrían la sangre de aquél antepasado, gobernador y defensor de Tarifa, que mereció el nombre de Guzmán “El Bueno”.
Rafael nació en Córdoba en la casa número 2, más conocida como la de los Guzmanes de la calle de las Campanas, (hoy Sánchez de Feria), el día 1 de abril de 1802, según consta en la partida de bautismo de la Iglesia de San Juan y Todos los Santos, en plaza de la Trinidad de la ciudad cordobesa, o el 16 de noviembre de 1803 según otros. Se le impuso los nombres de Rafael Antonio Luís Francisco de Paula Teodoro de las Angustias. Hijo de Enrique Pérez de Guzmán y de Dolores Fernández de Córdoba, condes de Villamanrique del Tajo en el reino de Sevilla. En su adoslecencia, junto a su segundo hermano Domingo, conoce las fiestas taurinas, las capeas y los juegos de correr cañas, tan presentes en las crónicas de la Edad Moderna cordobesa. Lo que en su hermano no pasa de ser una diversión, en Rafael se convierte en una afición y pronto comienza a acosar y derribar reses a campo abierto y alguna vez que otra las sortea a pie con mucha soltura. Aficiones heredadas de su padre que tenía fama por sus especiales conocimientos de tauromaquia y su excesivo ejercicio a caballo en el campo en faena con las reses bravas. De rancio abolengo, sus padres decidieron darle una esmerada educación, y que continuase, por tradición familiar la carrera de las armas. A la edad de 13 años va a Madrid a estudiar para ser admitido en el Cuerpo de Guardias de Corps, cargo que desempeñó en el Palacio Real. No desdecía su estirpe. Alto, distinguido, culto y simpático, de facciones nobles y nariz aguileña, lucía con garbo el uniforme de oficial del Regimiento de Caballería del Príncipe. Acuartelado en Sevilla fue donde conoció y trató a diferentes toreros. Escribe Cossío: “Tuvo aventuras con mozas populares, anduvo en alguna pendencia, y su figura logró verse envuelta en una aureola de simpatía entre majos, mujeres y toreros, porque el linajudo caballero era excesivamente desprendido, sencillo, galante y obsequioso". 

De 1826 a 1829 tuvo el encargo de perseguir, con tropas del escuadrón de caballería de la reina, a bandoleros en Andalucía, en las provincias de Sevilla y Córdoba. Pero pronto dejó la carrera militar, para abrazar su verdadera pasión, la de ser torero, cambiando el sable por el estoque, a pesar del desacuerdo de su familia que hizo cuanto pudo para apartarlo del ambiente taurino, siendo tal el enfrentamiento, que el barón Taylor, un viajero belga que estuvo en nuestro país, nos dejó notas de verdadero interés: “…el hijo de una de las más nobles casas de Córdoba, habiendo dejado el ejército en el cual ocupaba un grado bastante elevado, para hacerse torero, fue renegado por sus parientes; un servicio fúnebre se celebró a su intención, como si hubiera cesado de vivir, y su nombre, destinado al olvido, fue borrado del árbol genealógico de la familia”. 

Esta aclaración no deja duda de la fuerte oposición y las amenazas cumplidas por parte de la familia, si tomaba tal decisión de hacerse torero. Pero un cambio político, de los tan frecuentes en aquellos tiempos, le apartó de sus deberes militares por algunos meses, los que aprovechó el mozo para dedicarse de lleno a su afición predilecta: la lidia de reses bravas.
Dejando atrás las amistades de la nobleza, toma contacto con el mundo del folklore, con las gentes populares, también de los toros. Amigo de los lidiadores, toreaba algunas reses en el matadero de Sevilla, siendo alumno de la Escuela de Tauromaquia instituida por el rey Fernando VII, donde tomaba lecciones de los maestros Pedro Romero y Jerónimo José Cándido, además de ser asiduo a las fiestas de acoso y derribo, tientas y capeas. Precisamente en una tienta le vio, torear D. Fernando Espinosa, conde de Águila, quién impresionado por su quietud, lentitud en el pase y decisión en la suerte suprema, le impulsó y ayudó en sus afanes toreros. Esta vida sevillana, de bohemia le relaciona con toreros como “Leoncillo", “Rigores", “Paquiro", “El Barbero o “El Sombrerero", quienes aplaudían la valentía y agilidad de su toreo. Su primera aparición en público fue en la plaza de toros de Sevilla el lunes 23 de agosto de 1830. La Asociación del Buen Pastor había obtenido del rey licencia para dar una corrida a beneficio de los presos de las cárceles de la capital hispalense. Enterado el de Córdoba, acude a la primera autoridad local que la ejercía don José Manuel Arjona protector de la Escuela de Tauromaquia recién creada, para que le concediera la merced de ser el único matador en la corrida que con propósitos tan caritativos él había organizado y, en la que el torero cordobés, se ofrecía torearla de balde. Entusiasmados algunos caballeros -ante los arrestos del neófito- se ofrecieron a servirle como auxiliares: picadores, banderilleros etc, siendo el más decidido el ganadero del Puerto de Santa María don José María Durán, al que acompañaron don Pablo de la Cruz, de Sanlúcar de Barrameda y otros. También se prestaron ayudarle como peones los matadores de cartel Antonio y Luís Ruiz, que a la vez se comprometieron a sustituirle en el caso desgraciado de sufrir una cogida. En los archivos de la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla existe un documento de 1830 que indica: “... mató 8 toros el Caballero don Rafael Pérez de Guzmán, habiendo sido picados por otros cinco caballeros de la nobleza de Sevilla”. Sobre esta primera aparición sabemos más; que fue presidida por el famoso asistente de Sevilla don José Manuel Arjona y los toros fueron cuatro de Pedro de Vera y Delgado y cuatro de José María Durán, a los que Rafael despachó de cinco estocadas recibiendo y tres a volapié. Fue un triunfo resonante y definitivo. Entre aplausos y aclamaciones salió Rafael de la plaza victorioso y consagrado.
Tras ese primer festejo benéfico y otros coronados con el éxito, y ya aceptado como profesional en el noble ejercicio del toreo, entró en competencia con los diestros más destacados del momento: Juan Jiménez “El Morenillo", Manuel Lucas Blanco, Roque Miranda “Rigores" y Francisco Montes “Paquiro", este último en Aranjuez le cedió la muerte de su primer toro, la tarde del 29 de mayo de 1831, día de su alternativa.
A Rafael ya le habían visto torear en los primeros cosos de España, solo le faltaba recibir el espaldarazo de Madrid y unos días más tarde el 13 de junio del mismo año 1831, consigue hacer su presentación en la plaza de la capital para confirmar la alternativa, esta vez, de manos de Manuel Romero Carreto, que le cedió el toro “Carpintero", de la ganadería de Gijón.
El día 23 de octubre de 1837, en corrida celebrada en Madrid alternando con Juan León, Manuel Lucas Blanco, Francisco Montes “Paquiro", Roque Miranda “Rigores", y Pedro Sánchez, obtuvo un resonante éxito, en la lidia y muerte del toro “Caminito" de Cabrera, que le sirvio para firmar un contrato como tercer espada para la siguiente temporada de 1838 en la plaza de toros de Madrid, con Francisco Montes “Paquiro", y Roque Miranda “Rigores". Llegada la fecha, Rafael se encuentra en Sevilla y se pone en camino hacía Madrid, con la cuadrilla de “Paquiro". Su primera actuación estaba anunciada para la corrida del 23 de abril, con una nota de precaución que se ponía cuando el torero estaba ausente “si llegara a tiempo"…
Durante el largo viaje desde la ciudad del Betis a Madrid, una de las muchas partidas de bandoleros que infectaban las provincias andaluzas y manchegas, hubieron diferentes partidas de ladrones que ocultando su verdadera naturaleza y actividades bajo el aspecto y nombre de “bandas facciosas", se dedicaban a ejercer el pillaje asaltando convoyes y diligencias, y aún asesinando a sus componentes en más de una ocasión. La conocida como la banda de “Los Palillos", bandoleros que eran capitaneados por “El Chacho", que fue quien mató al torero aristócrata, asaltó el 14 de abril del 1838, el coche-correo en el paraje llamado Carrocaña, a la bajada de la meseta del Madero, en el término de La Guardia (Toledo). Rafael les hizo frente, trabándose un combate en el que resultó muerto de un certero golpe de sable atravesándole el corazón. Continuando los demás la marcha y dejando abandonado el cadáver.
Por desconocer la identidad del finado, el cura de la localidad de La Guardia, don Clemente Castro, en presencia de don Victoriano Tamarón, alcalde primero, y don Manuel Salgado, de segundo, constitucionales, habiendo ejecutado su sepultura con el rito de primera clase, con asistencia del clero, todo el ayuntamiento y particulares, para dar sepultura al cadáver en el Campo Santo, dejó escrito en la partida del libro XVIII de defunciones, folio 53, del archivo parroquial de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, las siguientes notas y señales: “Edad de treinta y dos a treinta y cuatro años, estatura cinco pies y dos pulgadas; pelo claro con trenza delgada como gastan los lidiadores de toros; barba roja con patilla larga; ojos pardos; y en conjunto con formación atlética, desnudo de medio cuerpo superior, y en el interior vestido con calzón de punto azul con botones blancos de hueso en las pretinas…calcetas de hilo y en las boquillas la marca con un hilo encarnado, con la letra mayúscula R.” 

Consta una anotación hecha al margen de ella, que el hombre muerto el día 14 es el referido Rafael Pérez de Guzmán , según noticias adquiridas el 10 de mayo al paso de un convoy. Treinta y seis años de edad tenía cuando le
asesinaron y ocho de profesión como torero. Desde entonces aquel paraje se conoce con el nombre del “Barranco del torero”.
En la nómina de haber en la segunda media corrida de toros celebrada en la tarde del lunes 30 de abril de 1838, aparece una nota manuscrita con los siguientes datos: “Don Rafael Pérez de Guzmán, 3° espada que, sin embargo, por no haber llegado (a tiempo) y teniendo noticias la empresa de haber sido asesinado en el camino, se le libra su haber por socorro de su viuda por haberlo suplido sus compañeros… 1000 reales de vellón.”
En el año 1954 el cementerio de La Guardia, situado en lo que llaman “El Cerro”, quedó suprimido y trasladados todos los no reclamados a un osario común en el nuevo cementerio municipal, donde reposan sus restos.
El “negro toro” del asfalto, ese con el que las gentes del toreo se juegan la vida tanto como en el ruedo, tiene un antecedente en la desgracia y destino cruel del torero Rafael Pérez de Guzmán. Él que se enfrentaba a los toros nobles, exponiendo la vida con majeza y verdad, no pudo con ese último “toro barroso", traidor y cobarde, temeroso, renegado, que solo ataca traicioneramente por sorpresa y en clara ventaja, que vino a su encuentro, en una de esas duras y largas jornadas por los polvorientos caminos, veredas y cañadas de España, que cruzaban los toreros de antaño de Norte a Sur y de Este a Oeste. 

Antonio Rodríguez Salido.-
Compositor y letrista.- 

Escalera del Éxito 176.- 



martes, 12 de mayo de 2020

DOS CARTELES TAURINOS DE RAFAELES…

















Data el cartel de 1887. En concreto el día 6 de enero, se celebró un festejo benéfico en el que hicieron el paseíllo nada menos que seis diestros con el nombre de Rafael: 


RAFAEL GUERRA GUERRITA 

RAFAEL MARTÍNEZ MANENE

RAFAL RAMOS MELO


RAFAL BEJARANO TORERITO

RAFAEL RODRÍGUEZ MOJINO









RAFAEL SÁNCHEZ BEBE

Según consta en el cartel (transcripción literal)
Se lidiaron novillos 4 y 5 años de edad, desecho de tienta y cerrado.
Otro cartel en el que también coincidieron Rafaeles, tuvo lugar el 25 de septiembre de 1889. Como acontecimiento se celebraba el primer año de la Feria de Septiembre. Con tal fin se montó una corrida benéfica, en la que se lidiaron tres reses de Rafael Barrionuevo, y tres de la ganadería de Rafael Molina Sánchez, para los espadas: 

RAFAEL MOLINA SÁNCHEZ LAGARTIJO

RAFAEL BEJARANO TORERITO

Todos Rafaeles, los ganaderos y los toreros. Como curiosidad, recordar que el ganadero Rafael Barrionuevo, fue bautizado con los nombres de: FRANCISCO DE ASÍS, MARIANO RAFAEL PEDRO, y optó por utilizar siempre el de Rafael.



Francisco Bravo Antibón





lunes, 11 de mayo de 2020

RAFAEL GUERRA BEJARANO GUERRITA


Apuntes en torno a su trayectoria
1862 Rafael Guerra Bejarano Guerrita, fue bautizado el 8 de marzo en la iglesia parroquial de Santa Marina de Aguas Santas. Con el nombre de Rafael de Santa Dorotea. Fueron sus padrinos: el abuelo materno Mariano Bejarano, y Rafaela Bejarano, tía del bautizado y esposa de Pepete. Participaron de la ceremonia como testigos: Tomás Ruiz y José Dámaso Rodríguez Rodríguez Pepete, quien murió cuarenta días después (20-4-1862), al ser cogido en Madrid, por el toro miureño Jocinero.
1876 El primer apodo que siguió a su nombre fue el de Llaverito, no obstante, cuando debutó el 15 de octubre de 1876 en Córdoba, figuró con el de El Airoso. Tal sobrenombre no lo usó mucho tiempo, ya que en los carteles abunda el primer apodo; hasta el 24 de setiembre de 1882 –toreando en Madrid a las órdenes de El Gallo, que por primera vez apareció con el diminutivo de Guerrita.
1885 Ingresa en la cuadrilla de Rafael Molina Sánchez Lagartijo.
1886 Por imposición del diestro de Córdoba, en esta temporada hubo de achicarse el ruedo del coso de Linares (Jaen). Se redujo su diámetro a 58,75 metros.
1887 El 29 de setiembre en Madrid, recibió la alternativa de manos del maestro Rafael Molina Sánchez Lagartijo, que le cede el toro Arrecío de Francisco Gallardo.
1888 El día 1º de enero recibió toreando en La Habana, una cornada muy peligrosa, que según el parte médico, el pitón entró por la zona derecha del cuello y afrontó la parte externa del maxilar inferior. Cornada que muchos años después, fue el causante del epitelioma de cuello que sentenció su fallecimiento, según consta en el certificado que a su muerte extendió el doctor don Antonio Manzanares Bonilla. No obstante, hay historiadores que sostienen que el causante del tumor, fue el percance que sufrió en Murcia el día 7 de setiembre de 1893, donde un toro le produce una herida de consideración en el ángulo del maxilar inferior derecho.
El 12 de agosto figuró en el cartel de la inauguración de la plaza de Gijón, junto a Mazzantini, lidiando reses de José Orozco.
Corrida a beneficio de Rafael Sánchez Bebe, celebrada el 12 de noviembre en Madrid. Guerrita estoqueó dos ejemplares (uno de Arroyo y otro de Felipe de Pablo Romero). Además costeó de su bolsillo, los gastos que se ocasionaron con motivo de la amputación de la pierna de Bebe. El 26 de diciembre de este año, se lidiaron en Los Tejares de Córdoba reses de Lagartijo, que resultaron de lo peor, una corrida de las llamadas duras. Hasta el punto de que Manene, sobrino del primer califa, resultó herido de forma tan grave que falleció a los dos días. Hubo varios lesionados. Incluso Guerrita que salió para auxiliar, también resbaló y sufrió las consecuencias, teniendo que aplazar su boda hasta el día 17 de enero del año que estaba a punto de entrar.
1889 Tras el obligado aplazamiento, Guerrita contrajo matrimonio el 17 de enero con Dolores Sánchez Molina. Fueron los padrinos, la hermana del novio Tránsito Guerra y el teniente de navío Juan Bautista Aguilar. Lagartijo no pudo asistir debido al reciente fallecimiento de su madre. El 29 de junio acude a Zamora para inaugurar la nueva plaza, acompañado por el diestro Angel Pastor. Ganado de Juan Carreros.
1890 El 20 de setiembre lidia en Valladolid que estrena plaza. El cartel de lujo esta formado por Lagartijo, Espartero y Guerrita, que estoquearon ganado del marqués de Saltillo. El 22 de mayo le concede el doctorado en Madrid a Juan Jiménez Ripoll El Ecijano. Este mismo año Rafael compró la finca de Córdoba Cuevas Bajas.
1891 Apadrina la confirmación en Madrid el día 3 de setiembre, de José Rodríguez Davie Pepete (de San Fernando). El 16 del mismo mes toma la alternativa, asimismo en Madrid de manos de Guerrita, Antonio Reverte Jiménez. Este año, fue quizás, el de más enfrentamiento artístico, entre los dos colosos: Lagartijo y Guerrita, a pesar del respeto y admiración que ambos se profesaban.
1892 El 7 de agosto tuvo lugar la inauguración oficial de la plaza de toros de Priego de Córdoba. Un cartel importante para tan señalada celebración: Lagartijo, Torerito y Guerrita. Curiosamente, dos años antes – aún sin acabar el coso – Guerrita se había encerrado en solitario con seis ejemplares de la marquesa de Saltillo.
1893 En un contrato de la época, figura que Jacinto Jimeno (empresario de la plaza de Madrid), convino con Guerrita su contratación para varias tardes y con varias ganaderías, exceptuando expresamente el hierro de Excmo. Sr. Conde de Patilla. Actitud que confirmaba el veto del diestro para con la citada vacada. El 7 de setiembre un ejemplar de Agustín Solís, de nombre Bragadito, en el coso de Murcia, le infirió un puntazo de 4 centímetros de extensión por 3 de profundidad, en el ángulo del maxilar inferior derecha. Al hilo del tema de las cogidas, indicar que se cuentan hasta diez, los percances graves que tuvo en su trayectoria taurina, sin contar los de menor importancia.
1894 El 27 de julio, lidiando como único espada, inaugura el coso de Mataró (Barcelona), estoqueando seis reses de José M. de la Cámara. El 2 de agosto torea en Jerez de la Frontera con motivo también de abrir la nueva plaza de toros. Hace el paseíllo en unión del sevillano Francisco Bonar Bonarillo. El encierro pertenecía a la vacada de Villamarta. Fue la temporada más brillante de su trayectoria taurina. Entre España, Francia y Portugal actuó en ochenta ocasiones, con un resultado artístico global sobresaliente.
1895 El 21 de abril en Sevilla, Rafael Guerra concede la alternativa a Juan Gómez de Lesaca. El 19 de mayo toreó hasta en tres ocasiones en el mismo día: a las 7 de la mañana en San Fernando toros de Saltillo; a las 11,30 en Jerez lidiando reses de Cámara y a las 5 en Sevilla estoqueando ganado de Murube. Se entiende que después de estas gestas, el indiscutible maestro pronunciara aquella frase tan conocida de: …después de mi “naide” y después de “naide” Fuentes… El 5 de setiembre concede el doctorado en Linares (Jaén), a su paisano Antonio de Dios Conejito.
1896 El 18 de julio se fundó el Club Gerrita en la taberna de San Miguel. El 24 de octubre del mismo año inauguraron nuevo domicilio en los altos de Cafetería La Perla. Después pasó a La Cervecería (20-5-1897), sede en la que se asentó el club hasta el 19 de mayo de 1902. A partir de esta fecha el Club Guerrita quedó ubicado definitivamente en la calle Gondomar nº 19 –bajo. En esta dirección duró hasta la muerte del titular, celebrándose pocos días después una reunión de los socios, acordándose el cierre definitivo el 28 de febrero de 1941. 

GUERRITA EN EL CLUB, CON VARIOS AMIGOS,
ENTRE ELLOS: TARIK DE IMPERIO 

1898 Guerrita costeó la Becerrada de Convite en honor de la mujer cordobesa, desde 1898 a 1940. Este año compra una señorial casa en Góngora 34, cuya construcción daba a tres calles: Góngora, Conde de Robledo y Eduardo Lucena (antigua calle Pastores). Se muda a finales de año, dejando su primera vivienda matrimonial de Plaza de Capuchinos nº 1. En este primer domicilio nació el primer Rafael que falleció contando tan sólo seis meses. Después vino Dolores, Juana, Rafael (su segundo y único varón) y Emilia. En cuanto a los nacidos en la casa de Góngora fueron: Pilar, María Luisa, Carmen, Rosario y Josefa. Asimismo formaba parte del núcleo familiar, una hija natural del torero reconocida, llamada Rafaela Guerra Ordóñez.

 Su casa de la calle Góngora 

1899 Hace el paseíllo tres tardes en Los Tejares de Córdoba, 21, 22 y 23 de mayo, siendo esta fecha la última ocasión en la que actuó como profesional en su tierra. Desde su alternativa hasta ese día, Guerrita actuó un total de veinticinco tardes. Estoquea su último toro el 15 de octubre en Zaragoza. Se llamó Limón de la vacada de Jorge Díaz. Le acompañaban en el cartel: Algabeño y Villita. Cerró la temporada con ochenta actuaciones. Desde el día de la alternativa hasta la citada retirada, el segundo califa estoqueó 2339 toros y alternó en 892 corridas. El 17 de octubre fue el día escogido para el ritual de cortar tres mechones de pelo. Sin duda, el protagonista fue Guerrita, a quien le corta la coleta su propia esposa Dolores Sánchez. Seguidamente, - la anciana madre de los hermanos Guerra, doña Juana Bejarano - hace lo propio con su hijo Antonio y finalmente, de nuevo Dolores Sánchez, le da el tijeretazo al sobrante capilar de su hermano político: el picador Rafael Moreno Beao. 
1941 Eran las 7,40 de la tarde del 21 de febrero, cuando fallecía el maestro Guerrita, en su casa de la calle Góngora nº 34. Rodeado de su esposa Dolores Sánchez Molina, hijos, hijos políticos, nietos y el párroco de San Nicolás de la Villa don Paulino Seco de Herrera. Poco tiempo después acudieron el presidente del Club Guerrita Antonio Alarcón Zeedor, el tesorero Amador Naz Román, Machaquito y Antonio Torres Trigueros alcalde de Córdoba. A las 5 de la madrugada del 22, fue colocado el cadáver en la capilla de su casa. Pasadas las cuatro de la tarde, salió el cortejo para la celebración en San Nicolás de la Villa de un solemne funeral. Terminado el cual, volvió la comitiva a la casa mortuoria, para salir definitivamente camino del cementerio de la Virgen de la Salud.
FRANCISCO BRAVO ANTIBÓN 








Casa donde nació Guerrita

Esquela de Rafael Guerra Bejarano "Guerrita"


Gallito y Guerrita en tienta, de ganado de Antonio Guerra