TARDES CON MANOLETE
Torero gallardo y campeador del arte,
que siendo la pelea oficio de villanos y truhanes
en esta, noble lid, igualan armas contendientes,
que el toro bien astado busca darte la muerte
y tú luces la esquiva y vences en la suerte.
Dos astas acechan como puñales afilados,
defensas en ataque que tu figura evita
poniendo, entre el toro bravo y la muleta,
la estampa más guerrera y más altiva
que tinta el animal de sangre en los costados.
Los pies en paralelo anclas al suelo con maestría
y estiras el cuerpo desde el albero al cielo
llevando tu mirada hasta la misma alquibla,
buscando entre horizontes con anhelo
tardes de gloria y triunfos… la suerte más esquiva.
Difícil el camino intringulado de los sueños,
angosta la andadura sin reconocimiento;
que poniendo en la entrega el mayor empeño
fuiste a la boca de los aduladores y agoreros
que borran la prudente distancia entre toro y torero.
No escatimabas en elegancia y valentía
continuando con tus faenas magistrales,
y ya, dejaste sin terreno a toros tan colosales
que, en Linares, tarde de dolor y de zozobra,
te fue a buscar la muerte. ¡Para morir, Córdoba!
Enrique Sánhez Campos

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