CÓRDOBA BAUTIZA A UN TORERO
Córdoba ya ha bautizado a otro gran torero, aunque aún sea sólo un novillero, pero todo hace indicar, y cada día más, que llegará a ser la nueva figura que tanto espera y añora la afición cordobesa. Manuel Quintana pasó el pasado 5 de septiembre otra prueba de fuego más en su camino hacia su sueño de convertirse en matador. Sufrió una cogida de valiente en la plaza de Villaseca de la Sagra (Toledo), de un novillo con trapío de toro, pero que no le impidió acabar su faena, sin mirarse, a pesar de la cornada que llevaba en el muslo y que le impidió salir a lidiar a su segundo.
Un 'bautizo de sangre' que se ha convertido en otra demostración más de las cualidades, capacidades y valor de verdad de este diestro. No prestó atención alguna al percance. Sin ningún tipo de aspavientos, manifestaciones de cara a la galería, gestos de justificación hacia el público, signos de dolor o de victimismo, continuó delante de un animal cornidelantero, muy agresivo de cara y de comportamiento complicado, que lo medía en cada pase y movimiento en el albero. Pero al que, a pesar de todo ello, consiguió enganchar su bronca embestida con la panza de una muleta siempre por delante, cruzado entre esos pitones escalofriantes y cargando la suerte, hasta ligar varias series con ambas manos. Tal fue su verdad y entrega, que en un pequeño descuido, cuando se quedó descubierto sólo unos segundos, el animal hizo por quitárselo de enmedio, y le propinó una cornada interna.
No se amedrentó Manuel Quintana ni mucho menos por ello, sino que siguió ahí, sin un sólo guiño de miedo o queja, hasta darle de nuevo más pases con la misma profundidad y riesgo que hasta entonces. E incluso más todavía. Fue una cogida de valiente, como las que más. Un percance, tan indeseable como inevitable, que distingue a los chavales que quieren ser toreros de verdad y a los que sólo lo aparentan. Va a costarle perder varias novilladas que tenía firmadas en este mes de septiembre, pero seguro que cuando reaparezca lo hará con las mismas o más ganas, fuerzas e ilusión que hasta ahora. 'Lolillo', como lo llaman sus familiares y amigos, es un novillero de raza y de raza cabal. Cómo manda la Tauromaquia actual y la de siempre.
Los toreros no sólo se reconocen en los triunfos, sino también en los momentos difíciles. Esta profesión y vocación, la más bonita del mundo, pero la más complicada a la vez, es de máximo riesgo, sino no tendría sentido ni justificación. Las cornadas son auténticas 'medallas' dolorosas, pero gratificantes también cuando se superan. Quedan como una marca que demuestran que nuestro arte universal y milenario no es una disciplina cualquiera, sino un rito legendario donde la vida juega con la muerte, y no siempre gana la primera o sólo lo hace a medias. Los avances de la medicina y la ciencia evitan muchos sucesos mortales y lesiones graves en los ruedos, pero no los percances, y en especial las cogidas de valientes, como la del pasado 5 de septiembre de Manuel Quintana en Villaseca de la Sagra.
Este novillero cordobés ya suma varios triunfos en su aún corta trayectoria taurina. Ha ganado el Certamen de Novilladas con Picadores de Andalucía de esta temporada, la de su debut con caballos, que seguro todavía le deparará más éxitos cuando pueda volver a vestirse de luces. El anfiteatro romano de Nimes le espera dentro de unos días en su Feria de la Vendimia, con su exigente y entendida afición francesa, como lo es también la riojana de Arnedo, que lo verá a finales de septiembre en su prestigioso ciclo del 'Zapato de Oro'. Y algún que otro compromiso más de relevancia que le queda este mismo año 2026. El 2027 seguro será el de la confirmación de sus posibilidades de ser el torero anhelado por la afición cordobesa, además de hacerlo ante el exigente y entendido público de la plaza más importante del mundo, 'Las Ventas' de Madrid. Y todo eso será sólo el principio.
'Lolillo' está ya deseando poder apoyar bien su pierna herida para ponerse a torear. La única huella de este percance será la cicatriz física, porque su mente y ganas están ya en volver a hacer el paseíllo, para hacernos disfrutar de nuevo con sus templadas y ceñidas verónicas o con sus profundos y largos pases naturales, circulares y de pecho. Seguro que así será. Muchísimos ánimos en tu recuperación, la mayor de las suertes en tu más que prometedor futuro y enhorabuena por tus éxitos ya alcanzados. Lo que está por venir, superará con creces lo que ya has logrado, torero. Y sino, tiempo al tiempo.
Antonio Cepedello




No hay comentarios:
Publicar un comentario