CÓRDOBA DE LUTO
Córdoba llora enlutada y huérfana en el toreo,
que su hijo más brillante, la luz más esclarecida
de la tauromaquia, el arte, se está jugando la vida
ante los gritos más fríos en el centro del albero.
Ya no queda más espacio entre el toro y el torero,
y sobre el traje de luces, las lentejuelas prendidas
son escudo del Arcángel, la protección de su vida.
¡Qué dolor en esta tarde donde gritos hacen duelo!
Con lágrimas plañideras y doblar de las campanas
ante los ojos del puente Linares de luto pasa,
sangra con dolor de muerte el rigor de la noticia.
¡Un toro llamado Islero ha matado al gran califa!
Mil puñales lleva el agua en corriente tan liviana,
herido el Guadalquivir consuelo da a la sultana.
Enrique Sánchez Campos



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