EL 'CORTAFUEGOS TAURINO'
El ganado extensivo está claro que es la mejor forma de combatir los incendios forestales, porque come el pasto, los matorrales y los restos de podas y vegetación que son el principal combustible de estos fuegos. Y dentro de estos animales, los toros bravos son fundamentales y mucho más eficaces que el resto, porque las reses dedicadas a producir carne o leche viven muchísimos menos años y además suelen consumir menor cantidad de forraje. Por lo tanto, las ganaderías que sustentan la Tauromaquia, y que no existirían sin los espectáculos taurinos, son vitales para evitar estos inmensos destrozos quemados. La prueba más evidente de ello es que en estas fincas nunca es donde se originan estas catástrofes, que la mayoría de ellas son provocadas por intereses que muchas veces se nos escapan de nuestros conocimientos y entendimiento. Y los culpables no son sólo los que encienden la mecha, sino los delincuentes que les mandan y planifican estas barbaridades. Terroristas sin perdón.
Está claro que también estos tremendos incendios no son obra de uno, ni de dos, ni de tres pirómanos, que no tienen capacidad, ni medios, ni inteligencia, ni siquiera suficiente maldad para prender fuego en distintos puntos equidistantes entre sí, bien situados y con su localizaciones elegidas para ello. Además, estudian el momento adecuado según las condiciones climatológicas, sobre todo del viento y la temperatura, para lograr la mayor incidencia posible. Estas terribles e inadmisibles atrocidades no están dentro de las posibilidades de un 'loco', ni de dos, ni de tres, ni tampoco de uno, dos o tres interesados de ellos. Es una estrategia global que viene de más arriba y que está clara su intención de arruinarnos cada vez más, tanto a España como al resto de países mediterráneos, a base de acabar con nuestra mayor riqueza común, como son los bosques, las dehesas y el resto de ecosistemas de nuestros terrenos forestales y agrícolas de propiedad pública.
¿Por qué estos extensos y devastadores fuegos no se producen ahora en otras regiones de la Tierra que cuentan con más masa forestal y mayor calor y corrientes de aire fuertes? Esta es la pregunta clave y su respuesta es evidente. Ocurrieron en otros momentos e incluso en la actualidad, cuando entonces interesaba que ardieran allí. ¿Se acuerdan lo que en este sentido ocurrió hace unos años en Grecia o lo que sigue pasando desde hace mucho tiempo en el Amazonas?
Lo lamentable y real es que desde hace unos años para acá están quemando la España rural. No sabemos quién, pero sí su por qué e intenciones. Esos pueblos que mantienen la Tauromaquia. Ese sector de la población que conserva como nadie el medio ambiente, tanto las dehesas como las campiñas, los humedales o las montañas. Esos españoles que nos dan de comer a todos nosotros y les han dado antes a nuestros antepasados. Esos ciudadanos que "se levantan siempre bravos", como decía Miguel Hernández, cuando no pueden aguantar tantas injusticias. Y ahora sufren unas pocas. Esos compatriotas que se rebelan cada dos por tres contra las arbitrariedades del poder económico y político, aunque los habitantes de las grandes ciudades no les hagan ni puñetero caso.
Esos ciudadanos libres que no se creen nada de lo que aparece en nuestras 'pantallitas'. Esos hombres y mujeres para los que vivir mejor no es vivir más 'cómodos', controlados, engañados e inducidos. Esos trabajadores que no confunden progreso con dependencia, sino todo lo contrario. Esos ciudadanos que luchan por seguir siendo independientes y no sumisos. Esos agricultores que no aceptan las limosnas de los nuevos 'señoritos' a cambio de sometimiento. Esos obreros que quieren seguir ganándose el pan con sus brazos y el sudor de su frente. Esos seres humanos que ya no pueden más, porque no los 'queman' sólo con los tremendos incendios de los últimos días, sino con las discriminatorias medidas que desde hace mucho tiempo se toman para hundir cada vez más a los habitantes del campo y de las zonas forestales.
Ahora permiten que ardan miles de hectáreas forestales en terrenos abandonados por culpa de los falsos ecologistas, que además en los incendios de este verano o el anterior nadie les ha visto por ningún lado, ni se les espera. Esto no ocurre en las fincas habitadas donde se cría el toro bravo. Allí, cuando se ve el más mínimo humo, que no sea del tabaco, se apaga de inmediato. Pero en las tierras desoladas, porque los hipócritas 'animalistas' expulsaron de ellas a sus habitantes con sus imposiciones falaces, no hay ya nadie que pueda avisar cuando algo prende por lo que sea. Hasta que ya es demasiado tarde y se le ha dado demasiada ventaja a las inmisericordiosas llamas. Esta nefasta circunstancia es la que les interesa a estos hipócritas de despacho, chaqueta y corbata, porque así luego pueden hacer otro de sus grandes negocios multimillonarios, al cobrar por intentar recuperar el terreno arrasado. Con dinero público, por supuesto.
Las ganaderías de toros bravos siguen preservando de toda esta barbarie a grandes extensiones de tierras de España, que por ello continúan teniendo 'alma', como proclamaba Antonio Machado. Las imposiciones de los antitaurinos no paran de vaciar y arruinar al medio rural, que dicen defender de boquilla, con altavoces, notas de prensa o pancartas. Todo un bochornoso teatro para justificar las subvenciones gubernamentales y recompensas de sus mecenas, que se mueren de ganas por echar al toro bravo de unos espacios naturales privilegiados, modélicos de conservación e idílicos como ecológicos. Y así poder apoderarse ellos de estos inmensos parajes naturales, para construir allí sus campos de golf, 'casoplones' o reservas para turistas embaucados e ingenuos. La palabra 'resort' me da asco.
Está claro que el 'cortafuegos taurino' es el mejor para evitar no sólo los grandes incendios, sino también para desenmascarar este saqueo destructivo, bárbaro, inadmisible, injustificable y encubierto, tanto a la Naturaleza como a casi todos nosotros. Les pese lo que les pese a toda esa pandilla de sepulcros blanqueados, que aparentar dar cuando te están robando.
Antonio Cepedello



No hay comentarios:
Publicar un comentario