CUANDO MANOLETE TOREÓ EN MONTILLA
¡YA SABEMOS LA FECHA!
Es más que sabido por la afición que Manolete, todavía chico, estuvo vinculado a la Escuela Taurina de Montilla, donde es fama que lidió, banderilleó y mató, por primera vez, una becerra en público.
El venenillo taurino, a Manolete le venía por su casa. De casta de toreros y ya a punto de quitarse de los Salesianos (donde estudió desde los nueve años, curso de 1926, finalizando a los doce, el año 1929), nuestro Manuel se juntaba por el Campo de la Merced con chavales y aficionados como él, a ver si salía la ocasión de verse con el toro en algún tentadero, en alguna finca del ancho campo cordobés. De estos encuentros fugaces del Manolete niño con los astados se tienen algunas noticias, como de sendos tentaderos en la finca "Casablanca", de don Indalecio García y en la de "Córdoba la Vieja", de don Florentino Sotomayor (de donde salió herido por asta: menos mal que Marcial Lalanda, que andaba por allí y para eso era "el más grande", se lo trajo para Córdoba en su automóvil). En el mismo año de su muerte, a la pregunta sobre cuándo empezó a torear, Manolete responderá: "Hace justamente diecinueve que me puse delante de un becerro; tenía yo entonces unos once años." A punto de salir, o recién salido de los Salesianos, hacia 1929-1930.
De "El Lobatón" de don Ricardo a la ciudad de Montilla
Pero la gran oportunidad llegaría más tarde, en la finca "El Lobatón" de don Ricardo López Suárez-Varela. La charpa de Manolete se enteró de que en "El Lobatón" habría un herradero; y allá que se fueron, once kilómetros andando. Al llegar y conseguir que el rico labrador de Fernán Núñez, más por lástima que por otra cosa, les echara unas becerras, habría que ver a aquellos muchachos pelearse por la muletilla. Manolete, que era el más pequeño y el más tímido, no hubiera tocado bola, si no llega a ser porque en esto que salió una becerrilla que no había quien la arrancara: probaron todos, y nada. Pero don Ricardo, que se había fijado en el chiquillo, le dijo que si no querría probar él, a ver si la hacía embestir; y vaya si la becerra se le arrancó... Y algo debió ver don Ricardo en aquel niño de pantalón corto, porque al terminar el tentadero se lo llevó en su automóvil para Córdoba, y por el camino le dijo: "¿Quieres venir mañana a Montilla?. Te llevo si quieres; toreamos unos becerros muy bonitos. Yo acepté encantado; al día siguiente me fui con él a tu pueblo."
El párrafo anterior está parafraseado (y el entrecomillado es textual), de la interviú que a Manuel Rodríguez Sánchez, "Manolete", le hizo mi paisano montillano José María Carretero Novillo, "El Caballero Audaz". La entrevista se la hizo estando el torero ingresado en el Sanatorio de la Milagrosa, en Madrid. Sabiendo que Carretero, periodista muy famoso por entonces, era de Montilla, Manolete le confiesa: "‒Pues mira, da la casualidad que el primer dinero que yo gané con los toros fue en tu pueblo, en Montilla." Y sigue, más adelante, refiriéndose a don Ricardo: "‒Salió mi novillo y se lo brindé. Quedé bien y me regaló cinco duros, que recuerdo me los gasté en alfajores en una pastelería que hay en la calle Corredera. ‒Sí hombre -recordé -. Aguilar Hermanos. Muy ricos los alfajores de mi pueblo." Manuel, buen hijo, seguro que los pasteles se los llevó a su madre Angustias.
¡Ay, digo yo, que suerte tenemos los montillanos, que casi un siglo después seguimos disfrutando de la Pastelería Manuel Aguilar, una joya gastronómica, nuestro Lhardy de la campiña!
Esa extensa interviú se publicó en El libro de los toreros (De Joselito a Manolete) (1947, hay reedición, prologada por Zabala de la Serna, 1998), y en Galería, tomo 4, (1948), págs. 185 -212 ; en la 194, las líneas que textualmente cito. Galería se publicó en cuatro tomos, entre 1943 y 1948. Y no es el único documento fidedigno relativo a cuando Manolete toreó en Montilla.
Porque tenemos también algunas fotografías de aquel acontecimiento. En dos de ellas vemos al asombroso niño banderilleando (luego no fue Manolete de practicar esta suerte) y toreando de muleta, respectivamente, con mucho arte por cierto... y en camisa y pantalón corto hasta las rodillas. Podemos encontrarlas, por ejemplo, en Manolete (1943), el libro de José Luis de Córdoba y Rafael Gago, junto a otra, impagable, que allí y en otros muchos sitios está recortada por los dos lados y nosotros, más adelante y anotada de nuestra mano, les ofreceremos en su integridad (mi copia me la regaló un gran aficionado cordobés, Paco Pérez, el de la taberna La Sacristía, en el barrio de Santa Marina; y a él se la dio, según me dice, Rafael Ramírez, "Porritas", de conocida familia dedicada al transporte de ganado).
Por ahí en la foto de grupo debe estar, junto a los que ese día lidiaron, Rafael Saco, "Cantimplas", novillero destacado por entonces, que actuó de director de lidia; y seguramente don Ricardo López (al que, a pesar de nuestras pesquisas no hemos logrado identificar claramente); además, en fin, de gente de la Escuela, que entonces, como hoy, no era preciso para ser de una ser de su localidad... Yo recuerdo, en alguna taberna montillana donde esta fotografía colgaba de la pared, entre copa y copa con la gente de hace cincuenta años, señalar por sus nombres a muchos de los diecinueve presentes, todos varones. Alguien, todavía hoy, quizá reconozca a alguno más. Aquello de La Taberna, que sepamos, nadie lo puso por escrito... y se perdió la memoria.
La famosa Escuela Taurina de Montilla, tenía sus alberos en las antiguas bodegas de Gracia, pegando a los Arcos de la Puerta de Aguilar, a la izquierda según se entra a la ciudad. En la foto, Manolete es un chiquillo de pantalón corto (ahora le dirían bermudas) que acaba de triunfar en Montilla. Destocado, lleva calcetines altos, chaqueta cruzada (blazer), camisa blanca de cuello abierto: tan formal, un nene bien vestido, con sus brazos cruzados a la espalda, mira de frente a la cámara. ¿Será don Ricardo el personaje de sombrero cordobés, a la izquierda del niño, tan cercano? Porque verdaderamente, puede decirse que don Ricardo López fue el descubridor del torero.
El simpático Cerezo
Permitidme ahora (que no se pierda esto también), centrarme en otro de los presentes en esa fotografía de grupo de Manolete en la Escuela Taurina de Montilla, ya que se trata de mi abuelo materno, Rafael Cerezo Ortiz, “el simpático Cerezo” al que se alude en coplas ya olvidadas del estupendo viejo carnaval montillano. Perteneció a la famosa Escuela Taurina de Montilla (y a su Directiva, al parecer). Tenía, ya lo ven, aficiones taurinas, se vistió de plata y banderilleó, pero no se doctoró porque acabó necesitando gafas. Mi abuelo Cerezo Ortiz está en la foto en primera fila y a un paso de Manolete, el segundo a la izquierda del chaval: es el elegante de terno y corbata, sombrero moderno, pluma en bolsillo... y un cigarrito en la izquierda (cosas de la juventud) que yo nunca le vi. Era por su profesión maestro de obras, de aquellos capaces por sí mismos de levantar una vivienda desde el cimiento a los últimos detalles. Dos ejemplos del buen hacer de la empresa de Rafael Cerezo Ortiz son: uno, el eminente depósito del agua en la Barriada del Gran Capitán (con forma de cono invertido, como solución ingeniosa para elevar por sí misma el agua a los pisos del Barrio montillano: el diseño es de Rafael de La Hoz Arderíus, y mi tío Antonio Cerezo me dijo que se le ocurrió tomando un helado en David Rico); dos, la obra del restaurante Las Camachas (arquitecto José Rebollo, véase M. COBOS, Historia de la hostelería de Córdoba, pág. 424, Córdoba, 2009 y J. A. PONFERRADA, Fama y memoria del "Gafas" Cerezo. Y dos historias más, págs. 21-23, Montilla, 2017).
El azulejo de la antigua bodega de Gracia
Resulta curioso que de esta corrida, tan documentada, no haya hasta el momento fecha exacta. Diversos autores, mi padre y yo entre ellos, nos hemos referido a la cuestión situándola "hacia 1932", con una cierta imprecisión, tendente a expresar las dudas acerca de la data expresada en la prueba documental que viene usándose: unos azulejos conmemorativos de aquella ocasión, instalados en la fachada a la calle de la ya mentada bodega de Gracia. Cuando, con el tiempo, la bodega se derruyó para construir un moderno edificio de pisos, con sus correspondientes locales comerciales en la fachada, el azulejo faltó durante algún tiempo. El 21 de junio de 1997, con motivo del 50 aniversario de la muerte del diestro, una copia de este azulejo histórico en cerámica trianera, se repuso en el sitio donde estuvo, y aún hoy puede verse. Dice así: AQUÍ ESTUVO LA ESCUELA TAURINA MONTILLANA, DONDE MANOLETE BANDERILLEÓ Y MATÓ LA PRIMERA BECERRA DE SU VIDA TAURINA, EL 16 DE JULIO DE 1932. LA AFICIÓN LOCAL AL LLORADO MAESTRO CORDOBÉS. MONTILLA, 1950. El texto es anónimo, naturalmente. Poco después (citamos del artículo de Contreras Zamora que más adelante se dirá), cuenta José Cobos en el semanario cordobés Ecos, el 25 de agosto de 1952, lo siguiente: ”El día del Corpus de 1945 fue la última visita de Manolete a Montilla , la tierra donde el 16 de Julio de 1932, banderilleó y mató por primera vez una becerra en público". Quizá las palabras de la placa sean también obra suya.
De la duda a la verdad: ¡Ya sabemos la fecha!
Sin dudar de lo principal en el texto del expresado azulejo, hace ya tiempo que entre los estudiosos de la materia (y Córdoba los tiene de campanillas, como Paco Laguna, Paco Bravo Antibón, Paco Pérez, Ladislao Rodríguez Galán, Alfredo Asensi, mi paisano Rafael Contreras Zamora...) es la fecha del 32 la que suscita fundadas sospechas. Paco Bravo, en correo electrónico de 18-6-21, me escribe: "Por más documentos que cruzo no sale de forma coherente la fecha de 1932 que figura en la renovada placa. [...] Mira en el archivo de tu padre o en el del Ayuntamiento si existe algún documento que avale, sin duda, la fecha". Se inclinan los expertos aficionados por entender que la corrida de Manolete en Montilla tuvo que ser anterior a la del azulejo, quizá en 1930.
Pues ni 30 ni 32. En este artículo que ahora lees, por primera vez podemos constatar, con prueba documental, que cuando Manolete banderilleó y mató su primera becerra en público fue en Montilla, en el Sábado de Gloria de 1931, que ese año cayó en 4 de abril: el 4 de abril de 1931 (Manolete tenía 13 años). Así lo certifica la noticia insertada en la revista Córdoba Industrial, nª 29, mayo de 1931. En la página 9 (contando desde la misma portada) se reproduce, sin recortar, la fotografía de Manolete con los toreros y miembros de la Escuela Taurina de Montilla, con pie y titular como siguen:
Inauguración de la Escuela Taurina de Montilla
La Directiva de esta Escuela libre de enseñanza taurina
organizó el Sábado de Gloria de este año un festival en la
placita recientemente construida en dicha población. Este
grupo lo forman la Directiva y los lidiadores de la corrida.
El director y editor de esta interesante revista (bianual, al parecer) salida al calor del mayo cordobés y financiada seguramente por sus muchos anunciantes (no consta precio por ninguna parte) fue el periodista Juan de Dios Monserrat, "El Pico"; en la página 25 está su caricatura, firmada y fechada "M. del Río, 31" (quien también diseñó la vanguardista portada con bandera tricolor, donde confunde el nº, que es el 29, con el año, que es el XV): la prominente nariz o "picota", como se dice en Córdoba, justifica el apodo de "El Pico".
Al Ayuntamiento de Montilla
Así, visto lo visto, es nuestra obligación pedir al Ayuntamiento de Montilla (que fue quien repuso los azulejos en cuestión), no que los retire, dado su valor histórico y bella factura; sino que junto a (o mejor, debajo de ellos), ponga otro, también anónimo, diciendo algo así como que "investigaciones posteriores han podido demostrar que fue el 4 de abril de 1931, Sábado de Gloria, cuando en este lugar Manolete, con 13 años, lidió, banderilleó y mató su primera becerra en público." Solicitud que públicamente desde aquí elevamos.
Y esto no solo en honor a la verdad, sino por ser más acorde con los propios intereses de Montilla; ya que de prevalecer la fecha equivocada, dejaría también de ser cierto lo de que la de Montilla fue la primera vez en matar Manolete en público.
Como se decía en las instancias antiguas, "es gracia que el abajo firmante espera alcanzar...", etc. etc. Y en efecto, no esperamos menos de la excelente Corporación montillana.
¿Y quién haría la foto?
Sobre quien hizo la famosa foto (y quizá también las de Manolete en plena briega), aún sin poderlo afirmar taxativamente (porque en ninguna de las muchas veces en que esta se reproduce, casi siempre recortada, se indica), nos inclinamos a creer lo que puede leerse en el paspartú de la que aquí vamos a reproducir: Foto González / Montilla (CÓRDOBA).
La familia González Candelas, procedente de Villa del Río, donde el cabeza de familia (Antonio González de la Torre), ya se dedicaba a la fotografía, se trasladó a Montilla terminada la guerra del 36. Este Antonio que, como otros de su oficio, actuaría también como ambulante en otras localidades, bien pudo ser el autor de la famosa foto de Manolete con la Escuela Taurina.
En su arte, ya radicados en Montilla, lo continuaron sus hijos Manuel y Francisco, con los que esa actividad familiar terminó. Todos estos González, grandes fotógrafos, no solían firmar sus obras (tampoco Pepe Jiménez Poyato lo hacía), ni apropiarse de las de otros (como a veces vemos); lo que aún más nos predispone a pensar que, aquel día de primavera del festejo de Manolete con su pantalón corto, a Antonio González de la Torre le cogería en Montilla, y que no quiso perderse la ocasión. Quiero dedicar estas últimas líneas a Francisco Moreno González, periodista, del tronco de esta interesante familia, mi amigo y confidente en tantas cosas desde nuestra juventud primera.
Algunas fechas exactas en los inicios de Manolete, el torero adolescente
Una vez correctamente fechado lo de Montilla, podemos deducir que el "jerraero" del Lobatón fue el día de antes (Manolete lo expresa al Caballero Audaz por dos veces, a falta de una, al referirse en su conversación con don Ricardo a que a Montilla irían "mañana", o sea "al día siguiente"): lo de "El Lobatón" fue, pues, el Viernes Santo de 1931: 3 de abril de 1931. Tenía 13 años.
El Sábado de Gloria, 4 de abril de 1931, Manolete, con 13 años, toreó en Montilla, ya lo hemos visto.
El 26 de julio de 1931, ya con 14, Manolete toreó para la Escuela Taurina de Bujalance "a la que llegó procedente de la escuela Taurina de Montilla", como nos dice el gran Ladis en la entrada de 6-6-2021 a su blog La Montera. Pero ese no fue "su debut ante el público" que, como hemos demostrado, se produjo unos tres meses antes, todavía con 13 años, y en Montilla. A Bujalance volvió el 24 de junio de 1932, ya con 15. De ambas actuaciones hay carteles que demuestran sus fechas (por ejemplo, Ladis los publica en la referida entrada).
Otras dos fechas de estos inicios manoletinos andan a menudo equivocadas, generalmente adelantadas, por ignorancia de que de ambas existen carteles o fotografías que permiten fijarlas sin dudas.
El 18 de octubre de 1931, Manolete toreó para La Escuela Taurina "Venta de Vargas", en el popular local hostelero de don Federico Vargas Madero, situado en la zona fresquita del Brillante cordobés. Hay cartel que así lo demuestra. Se dice que allí se tomaba el "vargas", a base de tinto y sifón, y que de ahí el nombre del conocido refresco veraniego cordobés (ahora, con gaseosa).
Sobre la que más se disparata, situándola hasta en 1931, es a propósito de la intervención de Manolete, junto a Juanita Cruz y Bebe Chico, en la Plaza de Toros de Cabra, que realmente fue el 16 de abril de 1933 (Domingo de Resurrección), y esta es la primera vez que lo hizo en la localidad egabrense: hay cartel demostrativo, y hasta fotografía, en la que podemos ver a un Manolete de 15 años, que ya ha dado el estirón (y, con él, en su casa le han dado los pantalones largos). Está en la mitad del camino de su asombrosa vida, quién lo iba a decir...
¡Lo que sabemos entre todos!
A mi maestro en Filología, don Feliciano Delgado León, le gustaba decir: "¡Lo que sabemos entre todos!". De él lo aprendí; años más tarde pude decirle que la frase ya estaba en el Juan de Mairena, de Antonio Machado, pero en el primer volumen, menos conocido, pág. 10 de la edición de Austral. Y más adelante supe que antes la dijo un pastor a un académico (de la Institución Libre de Enseñanza, creo): un pastor, el pueblo; la tradición, que entre todos sabe.
La verdadera fecha de Manolete en Montilla la hemos sabido entre todos. Contreras Zamora, de algún modo suscita la cuestión con su artículo "La vinculación de Manolete con la ciudad de Montilla", para Escalera del Éxito (2021) y El Callejón (31-5-2021), Bravo Antibón plantea las dudas y me invita a sondear los archivos del Ayuntamiento montillano y de mi padre (lo que traslado, en el primer caso al Cronista actual, sin éxito; y yo mismo intento en casa, sin mayor fortuna). Traté de extender la cuestión a un público mayor, en mis notas a "Goya practica su "Tauromaquia" en Montilla", el interesante artículo de José Ponferrada Gómez, mi padre, originariamente publicado en libro (2003); ahora difundido en dos conocidas páginas web taurinas: El Callejón. Córdoba (8-12-2021) y Escalera del Éxito (14-12-21). La temática taurina está presente en otros dos (1979 y 1980) de los veinte libros que escribió Ponferrada.
Igual falta de noticias fidedignas encontré en consultas a quienes creí en posibilidades. Salvo en José Antonio Cerezo Aranda, mi culto primo (como lo fue su padre, Rafael Cerezo Morales, el protagonista de mi libro Fama y memoria del "Gafas" Cerezo). En correo electrónico de 5-1-2022 me escribe José Antonio: "puede ser que haya encontrado una buena pista sobre el asunto de Manolete. Empecé haciendo un barrido por las revistas cordobesas de los años 1929-1932, hasta que encontré una noticia en El Defensor de Córdoba (mayo, 1931). Esto me llevó hasta una revista, muy rara (no figura en Prensa Histórica) que se llama Córdoba Industrial, en cuyo número 29, (año XV, mayo, 1931) aparece la famosa foto, con un pie". ¡Gracias, José Antonio, en nombre de la afición! ¡Lo que sabemos entre todos!
De la fecha falsa del 32 en el azulejo, o del 30 que da el tandem Córdoba-Gago (como de otras de por aquel tiempo, según hemos visto más arriba), lo que más asombra es la ignorancia de sucesos tan próximos a la verdadera fecha del 4 de abril de 1931 (recordemos que el azulejo es del 50; el libro Manolete, del 43). ¿De dónde pudieron salir tales yerros, sino del descuido?
Manolete, el hombre
¿Y Manolete, el hombre? Entre los datos, que son historia y vida, pero que también tienen algo como de losa sepulcral, no podemos olvidar su arte supremo, tan personal que aún notamos su influencia en la tauromaquia actual: de José Tomás a novilleros de los que hoy despuntan, su verticalidad, su quietud, su temple y valentía, ese casi "no tener cuerpo", su pundonor ante el toro, siguen plenamente vigentes. La elegancia natural de que era dueño se muestra todavía en nuestro modo de vestir: él impuso, desde su amado Méjico, la guayabera (que es chaqueta de etiqueta en el Caribe, no camisa), cedió su nombre a las gafas que otros llaman "de aviador" y al calzado de torear, que manoletinas se dicen: como ese pase arriesgado de muleta, con el cuerpo por delante... y hasta una versión reducida de pastel tan típico como el de Córdoba, se llama por él manolete.
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| Manolete (1917-1947): Ricardo retrata su torería y elegancia natural (Programa del Centenario). |
De esa distinción no afectada, que es producto de siglos de cultura andaluza, daré solo dos ejemplos. Uno: en las celebraciones del centenario de su nacimiento (2017), el programa de actividades ("Manolete 100 años vivo") se ilustraba con un diseño en plano americano donde el torero aparece vestido de paisano, a partir de fotografía de Ricardo (1919-2003). Se diría, tal es su apostura, que viste de ceremonia, como de levita. Hay que fijarse bien, para ver que la vestimenta que tan bien impresiona al ojo no es sino pijama y bata, qué tío. Dos: Luis Miguel Dominguín, que tantas veces alternó con él, y que está en el cartel de Linares, donde fue su médico personal (don Manuel Tamames) uno de los que lo atendió, decía: "¡Si es que está uno en el ruedo, jugándose la vida, y la gente viendo fumar a Manolete en la barrera...!" Lo bien que fumaría Manolete; y Dominguín que lo declara entendiéndolo, como quien dice: "¡Si yo haría lo mismo, hombre!". Puro magnetismo.
Al final de su interviú, pág. 212 de Galería, a poco de la muerte del héroe, dice "El Caballero Audaz": "A los treinta años murió el hombre que era el símbolo de una raza y, además, el mejor torero que ha pisado las plazas españolas y americanas. Muchos españoles tienen la culpa de esta muerte; pero... ¡España y yo somos así, señora!"
"Del año 47 / nos tenemos que acordar,/ porque murió Manolete / y explotó el arsenal" (el de Cádiz), cantiñeaba el Beni (otro elegante en lo suyo). Manuel Rodríguez Sánchez, Manolete: *Córdoba, 4 de julio de 2017, †Linares, 29 de agosto de 1947. Manuel Laureano, Dios te guarde.
JOSÉ ANTONIO PONFERRADA
Académico Correspondiente por Montilla
de la Real Academia de Córdoba.
José Luis Cuevas
Maquetado y Diseño
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