martes, 22 de noviembre de 2016



Asociación de Aficionados Prácticos Taurinos de Córdoba

Arantxa del Sol y Rocio Romero en la entrega de premios de APTC



La Asociación de Aficionados Prácticos Taurinos de Córdoba  celebro un nuevo acto.  Arantxa del Sol recibía el nombramiento de “APTC de Honor”, por su continua defensa de la Tauromaquia. Arantxa agradeció tal nombramiento recordando su faceta como aficionada práctica hace ya unas temporadas en el programa de Canal Sur “Hace falta valor” mostrando su sensibilidad por la Tauromaquia, y agradeciendo a la APTC el galardón que recibía, galardón que la llenaba de responsabilidad por su emotivo significado.




La otra  protagonista de la noche  fue la novillera Rocío Romero, que recogía el premio a su labor del pasado 26 de mayo en el Coso de los Califas, convirtiéndose en la triunfadora de la tarde y en la mayor esperanza del toreo cordobés. Rocío recogió de manos de la recién nombrada “APTC de Honor”, Arantxa del Sol, un magnífico capote de paseo. La novillera , quiso dedicar el premio recibido a todas las personas que la han apoyado, haciendo una mención especial a los niños enfermos que se ven reflejados en la persona del pequeño Adrián Hinojosa, símbolo de la lucha que muchos pequeños llevan contra la enfermedad.



En definitiva, acto de reconocimiento a dos mujeres en pro de la Tauromaquia, que fueron cariñosamente arropadas por numerosos aficionados entre los que se encontraban profesionales del mundo del toro, tales como el maestro “Finito de Córdoba” y los banderilleros Rafael Rosa, Juan Manuel Arjona y David Encinas, entre otros. Una copa de vino español y unos esquisitos aperitivos que hizo nuestro artista Jose Roldan Triviño puso broche de oro a la tarde-noche taurina en el Coso de los Califas.

































lunes, 21 de noviembre de 2016

Asociación Aficionados Prácticos Taurinos de 
Córdoba




NOTA de PRENSA.-

21 de noviembre de 2016

APTC celebra el acto de entrega de sus galardones anuales. Rocío Romero y Arantxa del Sol las premiadas.


La asociación de Aficionados Prácticos Taurinos de Córdoba hará entrega hoy de sus galardones anuales: “APTC de Honor” que recogerá la modelo, actriz y presentadora de televisión Arantxa del Sol; y “Premio Capote de paseo al mejor novillero de la feria de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba” para la novillera cordobesa Rocío Romero.


El acto de entrega de premios tendrá lugar hoy lunes a las 20,30 horas en el Salón de Los Califas de la Plaza de Toros y contará con la presencia de las galardonadas, miembros de la asociación de aficionados prácticos y destacados invitados.
Será la propia Arantxa del Sol la encargada de entregar a la novillera Rocío Romero el galardón de un capote de paseo al proclamarse triunfadora por su actuación en la pasada feria cordobesa, imponiéndose al resto de novilleros según falló el jurado compuesto por los miembros de la asociación.
Por otro lado se hará entrega de la distinción “APTC de Honor”, que recae en Arancha del Sol, por su vinculación y defensa de la tauromaquia, además de su conexión con Córdoba. Hay que recordar que Arantxa, en el programa de televisión “Hace falta valor”, entrenó y toreó una res brava, lo que constituye la finalidad de la asociación de Aficionados Prácticos Taurinos de Córdoba: entrenar el toreo de salón y torear en el campo, además de la difusión de la tauromaquia con actos como el que hoy se celebra.

Con esta distinción la asociación quiere reconocer la labor de difusión que realizan las mujeres de la fiesta y la ciudad de Córdoba.
                                                  Foto: Jose Luis Cuevas

domingo, 20 de noviembre de 2016

Manolete. La culminación de un sueño (IV) De Guerrita a Manolete (4ª parte)

Por Jose Morente

No es de recibo que se rebaje a torero "meramente pinturero y gracioso" a quien es capaz de soñar un natural como este. 
La importancia de Chicuelo en la historia del toreo en redondo, está fuera de toda duda. Fuera de toda duda salvo para el belmontismo militante empeñado en cambiar la historia (Chicuelo con Corchaíto en Madrid, en 1928)

Chicuelo, el incomprendido

Cuando en 1961, Pepe Alameda publica "Los arquitectos del toreo moderno" sabía que el toreo en redondo había sido propugnado por Guerrita en su Tauromaquia y en las plazas y, también sabía que, luego en el interregno de Bomba Machaco (quienes habían impuesto la moda del toreo espatarrado), ese toreo en redondo había desaparecido  de las plazas para, finalmente, resurgir en la Edad de Plata y culminar esplendoroso en Manolete.

Pero a Alameda, que aún no había visto la película de los siete toros de Joselito en Madrid, le faltaba el nexo con el Guerra y puesto que Joselito nada nuevo había traído al toreo (o, al menos, eso decían todos) Alameda consideró que el puente entre Guerra y Manolete no podía ser otro que Chicuelo, el torero que, en su época, mejor supo encarnar esa forma de toreo.

Pero dado que el toreo de Juan Belmonte era la base del toreo moderno (o, al menos, eso decían todos), Alameda no tuvo más remedio que atribuir a Chicuelo el mérito de haber resuelto el problema que Juan habría planteado aunque no supo resolver: Redondear el toreo en redondo.

Alameda acertaba al atribuir a Chicuelo un papel relevante en esta historia pero se equivocaba al atribuir a Belmonte una intención que nunca tuvo.

En cualquier caso, las tesis de Alameda, levantaron ampollas entre los numerosas huestes belmontistas. El problema es que, algunos, para desmontar esas tesis, no tuvieron mejor ocurrencia que desmontar Chicuelo, El belmontista más destacado, Luís Bollaín, llegó a decir:
No; Chicuelo, no está aquí; Chicuelo no es ese. A Chicuelohay que buscarle (...) en el Imperio de la Gracia. Chicuelo ha sido, en rigor de exactitud, uno de los artistas de más "duende" que ha conocido el mundo del toreo (...) Porque en su cuerpecillo menudo cabían de verdad (...) la Giralda, el Parque de María Luisa y el Barrio de Santa Cruz. Y todo sirviendo de aderezo a un saber torear como los ángeles, y a una picardía taurina... como los demonios.
Nunca he entendido que para defender una cuerda del toreo (el toreo en ochos) haya que denigrar la otra (el toreo en redondo), como si ambos modos de torear no cupieran a la vez en los ruedos, pero menos entiendo aún que se pretenda rebajar el mérito de un torero tan grande como Chicuelo sólo para mantener en un falso pedestal a Juan Belmonte y, lo más triste, hacerlo de esa forma tan pretendidamente ingeniosa en la forma pero tan despectiva en el fondo.


La importancia de Chicuelo

No, Chicuelo, no es el torero pinturero y ventajista que pinta BollaínChicuelo es algo más que eso, mucho más. Para empezar, Chicuelo fue gallista hasta la médula y continuador del toreo de Joselito como bien nos cuenta Alameda:
Chicuelo es, sin duda, discípulo de Gallito, no por lecciones directas pero sí por haber respirado desde niño en su atmósfera y bebido en su fuente. Es sabido que José fue un decidido admirador de Chicuelo como torero en agraz, en quien veía, aunque indecisa de carácter, esa orientación técnica que lo ligaba con lo suyo.
Chicuelo -prosigue Alameda- le encajaba mejor ese toreo de "menos" piernas más cintura que era la base de la faena de los tres naturales ligados de Joselito. Un concepto del toreo que supo ver también, y muy bien, Manolete.

Cuando Alameda le dijo al torero de Córdoba que encontraba mucha similitud entre su forma de torear y la de Chicuelo, el Monstruo le contestó:
Así es –dijo sin titubear-. La gente no suele verlo, porque la gente no se fija en esas cosas, pero ese es mi toreo. Yo creo que el torero debe mantenerse lo más posible en su centro, en la línea. Y, en eso, el mejor que yo he visto ha sido Chicuelo.
El problema de Chicuelo, como también le dijo Manolete Alameda, es que Chicuelo sobre no ir sobrado de decisión, tenía muy mala suerte en los sorteos.

Visionadas las películas de José con su visionaria forma de torear, Alameda pudo reconstruir al fin el hilo perdido del toreo y situó a Chicueloen su verdadero sitio. El de recreador, del concepto del toreo de línea natural, que tenía Joselito, y el de transmisor de ese concepto a Manolete.
Fueron muchos los toreros que, en la Edad de Plata- siguieron el modelode faena de Joselito pero ninguno tan clarividente, tan fiel al concepto, tan meridiamente expresivo y coherente, como el torero de la Alameda, tal y como nos enseñó Pepe Alameda. Y tal y como sentenció Manolete.


Tauroteca. Un natural de Chicuelo

Puede que su poca regularidad explique el porqué hay tan escasasgrabaciones de Chicuelo disponibles hoy día. No sé si en México se conserva algo pero en España, creo que salvo unos lances el día de la reaparición del Gallo en Sevilla, unos pocos capotazos en Zaragoza, el año 21, y un quite en Málaga, el día de la alternativa del Manteca, no hay nada más. Nada de sus naturales engarzados en perfecta ligazón (la misma ligazón con la que engarzaba sus verónicas).

No hay nada o no había nada porque hemos conseguido localizar unas imágenes de Chicuelo en un tentadero. Toreando por naturales. Unos naturales en la estela del natural de Joselito. La misma estela que seguirá Manolete.

Para tener cabal idea, vemos primero el natural de Joselito. Un natural largosuaveen línea y rematado detrás del torero. Cargando la suerte con los brazos. Un natural mandón, muy mandón.


El natural de Joselito el Gallo

Un natura que no tiene nada que ver -ni en intención ni trazo- con el natural de Belmonte, más cruzado corto. Cargando la suerte sobre las piernas. Un natural más tenso dramático. Pero un natural sesgado y hacia afuera.


El natural de Juan Belmonte



Y ahora, vemos por fin, el natural de Chicuelo. Es de una película de la que ya publicamos un pequeño fragmento en este blog, hace tiempo. Son muy pocos fotogramas pero contienen dos o tres naturales, uno de ellos inmenso.

Un natural con el mismo concepto que el natural de Joselito. Con el concpeto del toreo de línea natural que hace posible el toreo en redondo. Un natural muy largo y muy mandón..Muy suave y elegante. El natural de Chicuelo.

El natural de Chicuelo


Es posible que estas imágenes sepan a poco, pero creo que son suficientes para captar toda la grandeza del toreo de muleta de ese gran y genial torero que se llamó Manuel Jimenez Chicuelo. El torero de la Alameda.

Manolete. La culminación de un sueño (III) De Guerrita a Manolete (3ª parte)

Por Jose Morente



Dos de los siete (7) naturales que Joselito el Gallo le propinó en Madrid a un toro de Gamero Cívico el día del Santo del año 16. Joselito toreaba en redondo con mucha frecuencia.

El toreo en redondo de Joselito el Gallo

De Joselito hemos hablado mucho en este blog, quizás demasiado como me reconviene algún buen amigo. Sin embargo, su figura resulta imprescindible para entender la historia del toreo en redondo. 

Joselito torero ecléctico (igual que Paquiro, Chiclanero o Guerrita) es el perfecto contrapunto de Belmonte. Sin José, la aventura del toreo en redondo hubiera abortado antes de despegar, arrasada por el cataclismo(literal) que, en la fiesta, provocó el Pasmo de Triana, ajeno totalmente a esa forma de torear. 

En efecto, Juan no toreó nunca en redondo (las dos o tres ocasiones en las que lo hizo, no pasan de ser una anécdota por más que se trate de una anécdota de gran categoría). Joselito, por el contrario, gustaba de torear en redondo, muchas tardes y a muchos toros. Lo que está documentadoen las reseñas de la época.

La faena tipo del torero de Gelves comenzaba con un pase por alto y continuaba con tres naturales seguidos y ligados, dejando la muleta en la cara y manteniendo fija la pierna de salida, eje de su toreo. Joselitotoreaba sin menear los pies, tendiendo la suerte que cargaba con los brazos no con las piernas (lo de cargar la suerte con las piernas pertenece a otra historia, la historia del toreo cambiado). 

Luego, después de ese toreo en redondo, venía el toreo en ochos por la cara o los adornos desplantes pues José era un torero muy largo, pero eso venía después... después de torear como hemos contado.

Cuando el toro lo permitía, Joselito podía seguir dando naturales hasta cansarsey cansarlo. Eso pasó en Madrid un día del Santo del año 16, con un toro de Gamero Cívico, al que le propinó ¡Siete naturales seguidos! entre la admiración del público (Ya vimos en la primera entrada que repetir una misma suerte por un mismo pitón era una proeza. Imagine el lector lo que supondría repetirla 7 veces. ¡Un escándalo!).

Vamos a poder ver en vídeo, varios ejemplos de esa faena tipo de Joselito. Antes de verla, conviene ponerse en situación y recordar que estamos en el principio de una nueva época. Cualquier comparación con el toreo de hoy, sería odiosa y, sobre todo, que más difícil es abrir caminos que transitarlos.

José podremos verle en Madrid (el día de los 7 toros de Martínez), en Sevilla (en unas imágenes de la feria del año 15, probablemente), otra vez en Madrid (el día de la despedida de Bombita) y en BarcelonaJoselitoconvirtió lo excepcional en norma como luego haría Manolete.

Sobre la faena de Joselito en Barcelona, un par de detalles. Primero, el comienzo con las dos rodillas en tierra. Segundo, su toreo cambiado, un puro ballet de elegancia y suavidad y luego ya, veremos ese toreo en redondo (tres naturales tras un espléndido kikiriquí) del que podemos disfrutar desde dos puntos de vista distintos (había dos cámaras en la plaza ese día del homenaje a Florentino Ballesteros).





Los epígonos del gallismo

Aunque Joselito no tuvo sucesor a su altura (Granero murió joven; Félix Rodríguez se malogró prematuramente y Marcial carecía de clase) todoslos toreros (repito: todos) siguieron su estela.

Nos contaba Rafaelito Chicuelo en la Alameda de Hércules (el día que me lo presentó mi buena amiga Salomé Pavón), que su padre, el inolvidable Manuel Jiménez Chicuelo, le decía que, en su época, todos los toreros eran gallistas (repito: todos). Y remataba diciendo que el más gallista de todos ellos, era, precisamente, Juan Belmonte.

Y no creo que se declararan así sólo porque de los muertos siempre se habla bien sino porque Gallito fue el verdadero referente de su época para todos los toreros. Tanto que su faena tipo de muleta, la de los tres naturales (y no la faena en ochos de Juan Belmonte), fue la que todostomaron como modelo, la que todos (repito, todos) siguieron.

Como hemos dicho, aquí pretendemos probar todos nuestros asertos. Por eso, vamos a ver dos faenas post-gallistas en la estela de Joselito. Una de un torero de la cuerda de José y la otro de un torero supuestamente de la cuerda contraria, la de Belmonte. Y resultan que los dos hacen el mismo tipo de faena que no es la que hacía Belmonte, sino la que hacía José.

Veremos, primero, a Marcial Lalanda, gallista confeso, en un pase por alto para seguir toreando luego por naturales en la Maestranza sevillana y, después, veremos, a Antonio Mázquez (oficialmente belmontista, hasta el punto que le llamaron el "Belmonte rubio") en Alicante, toreando, no al estilo de Juan, sino al de José, y ligando tres naturales seguidos tras un pase por alto. 

La faena estándar de Joselito se imponía mayoritariamente en la Edad de Plata, aunque muerto ya José y vivo Juan, los críticos se dedicaron a contar otra cosa diferente.

No supieron o no quisieron verlo, al contrario que los toreros, quienes, desde el primer momento, tuvieron muy claro cual tenía que ser su referente en el toreo de muleta. Creo que ahí empieza el divorcio entre lo que cuenta la crítica (que es lo que ve el aficionado influenciado por la crítica) y lo que los toreros hacían realmente en los ruedos. Un divorcio que llega a nuestros días.

Tan claro como los toreros, lo tuvieron también los públicos que recibieron alborozados ese toreo en redondo al natural. Tanto que, cuando un diestro se ponía a engarzar naturales como se engarzan las perlas de un collar, esos públicos de la época jaleaban y numeraban a voz en grito los pases ¡Uno, dos, tres, cuatro, cinco,...!, animando empujando a los toreros en la hazaña de culminar el toreo en redondo.

Todo eso de los públicos entusiasmados y los naturales en serie, lo podemos ver también en imágenes, unas imágenes ya más conocidas de una faena del ínclito Marcial en Nimes, ya en los años 30. Lalanda se lía a dar naturales en serie y el público francés, exquisito, flemático y generalmente poco expresivo, acaba botando en sus asientos....¡Qué tiempos aquellos!



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Belmonte (mientras tanto) seguía a lo suyo

¿Y mientras tanto, que hacía Belmonte? Pues lo curioso o sorprendente, es que, mucho después de la (r)evolución gallista, Belmonte, reaparecido en Nimes en 1934, seguía a lo suyo, o sea toreando de muleta a la antigua,en su estilo cambiadoalternando pitones, ignorando y al margen de todo lo logrado en el toreo de muleta en esos años. Belmonte seguiría aferradoa esos ya viejos modos, toda su vida (las películas de sus faenas camperas a finales de los años cincuenta, poco antes de su muerte, lo atestiguan).

Juan fue insensible y se mantuvo al margen de la evolución del toreo de muleta que, personalmente, pienso que debe muy poco al trianero (por no decir casi nada). La verdadera aportación de Belmonte estuvo en el toreo de capa. En eso, alcanzó una cumbre que, muchos años después, permanece todavía esperando quien la iguale. Ha habido diestros que han toreado muy bien de capote, pero nadie ha aportado nada tan nuevo y tan sorprendente como lo que aportó Juan al toreo a la verónica.

Vemos su faena de muleta, de factura arcaicaen ochos, alternando pitones, cuando ya el toreo en redondo se había impuesto de modo imparable en todo el orbe taurino.




Postdata: El que no quiera verlo, que no lo vea (¡Allá él!). Pero, después de ver todo esto ¿Como es posible sostener en serio -como se ha sostenido y sostiene- que el toreo de muleta de nuestros días es herencia del toreo de muleta de Juan Belmonte?

¡Amos, anda! Que diría el castizo.


Belmonte siguió practicando el toreo cambiado toda su vida. Un toreo que había nacido en la época de la Guerra de trincheras (La Gran Guerra Europea de 1914.1919) y que tenía en los pases de trinchera (el trincherazo pero también la media verónica o el molinete) su peculiar santo y seña 

Manolete. La culminación de un sueño (II) De Guerrita a Manolete (2ª parte)

Por Jose Morente


Un Guerrita joven (Fotografía de Matarrodona)



La línea clásica del toreo

Decíamos en la entrada anterior de este blog que Manolete era torero de la más pura escuela clásica y que su concepto del toreo era el mismo que el de Chicuelo, Gallito o Guerrita. Un concepto muy alejado del toreo cambiado y en ochos que practican los toreros cuyo duro aprendizaje se ha producido en las noches de las dehesas o en las polvorientas tardes de las capeas, tales como un Belmonte o un Domingo Ortega.

Las afirmaciones dogmáticas les podrán parecer válidas a muchos aficionados pero nosotros nos hemos propuesto demostrar con pruebasdocumentales, siempre que podamos, nuestros propios asertos y eso es lo que vamos a intentar en esta entrada.

Vamos a rescatar algunas viejas películas de los toreros citados y vamos a comprobar como toreaban realmente. Un toreo que no tiene mucho que ver con lo que han contado los revisteros taurinos o los libros de historia del toreo.

La historia del toreo que cuentan los libros tiene algo que ver, pero no mucho que ver, con la verdadera historia del toreo, la del toreo por dentro (En la imagen, portada del Gran Diccionario Taurómaco de Sánchez de Neira)

Guerrita, el precursor

Empezaremos por Guerrita, el precursor de esta bonita historia del toreo de línea natural, el toreo en redondo

En puridad, y si pretendemos ser rigurosos, nuestra historia debería comenzar mucho antes. Como me apuntaban en Córdoba, el toreo en redondo tiene un antecedente lejano y probado en Cayetano Sanz. Del mismo Lagartijo tenemos datos fiables y suficientes para suponer que se encuadra también en esa escuela. Sin embargo, la carencia de películas de los diestros anteriores al Guerra nos aconsejan empezar nuestro relato con él.

Del Guerra se ha dicho que era un torero ventajista y que mangoneaba en la elección del ganado. Se añade que era un torero técnico que no emocionaba

Sin embargo, Guerrita es uno de los toreros más interesantes de toda la historia de la fiesta. Su mala prensa oculta a un torero genial cuya intervención en la evolución del toreo resulta capital.


Las aportaciones de Guerrita. El perfil en el capote y la pierna escondida en la muleta.

Guerrita es el primero que intuye que el toro tiene que evolucionar tanto en su apariencia como en su comportamiento. Por eso, frente a las destartaladas reses de la época de Lagartijo y Frascuelo impone cabezas más armoniosas y recogidas. También incita a sus picadores a aumentarel castigo en varas pues Guerrita, estoqueador sólo eficaz, va a tener su fuerte en la muleta (y no ya en la suerte suprema como Frascuelo Mazzantini). Y para poder trabajar de muleta con un mínimo de garantías, es fundamental que las reses lleguen convenientemente ahormadas al último tercio,

Estampa con sabor de época de un torero de culto: el madrileño Cayetano Sanz (Fotografía publicada en Pan y Toros)
Pero las aportaciones importantes de Guerrita son de mucho mayor calado y afectan al toreo de capa y al de muleta.

Por ejemplo, en el capote, Guerrita pone, a la verónica, de perfil, como se acredita en su propia Tauromaquia. Una innovación que permitirá ligar los lances de capa correctamente y que será aceptada de forma unánime.

Un documento impagableGuerrita toreando de capa en el campo en un tentadero el año 14. Guerrita puso la verónica de perfil como se comprueba en la imagen. Las manos van todavía muy altas pero el del tren inferior (con esa pierna de salida adelantada como corresponde al toreo en ochos) es plenamente moderno (Fotografía de Nuevo Mundo)
En la muleta, y aunque sigue citando de frente, atrasa en el natural la pierna de salida. Este importante dato lo conocemos de un escritor que nos merece absoluto crédito, F. Bleu, quien añade que, con ello, no se consigue ventaja pero si una posición idónea cuando, después del natural, el torero quiere engendrar otro natural o sea, torear en redondoGuerritasería, por tanto, el inventor de la denostada pierna escondida.

A la vista de todo esto, resulta que la tauromaquia 2.0 no es tanto un invento de los toreros de ahora sino del Guerra y los diestros que siguieron su estela. Una invención, además, aceptada de buen grado por los aficionados más conspicuos e integristas de la época ¡Me encantaría ver la cara que ponen algunos ante estos datos! (Aunque lo más probable es que sigan la táctica habitual de ignorar todo aquello que pueda contradecir sus "brillantes" teorías)

Guerrita en Madrid citando de muleta para un natural. El cite clásico de toda la vida con la muleta en la izquierda, el estoque en la derecha y el corazón en el centro. Hay mucha verdad y mucha ética en esa forma de citar.
Dos detalles importantes: Uno, la muleta a la altura del cuerpo, sin adelantar y dos, el torero al hilo, sin enfrontilarse totalmente.. 
Por cierto, cualquiera convence hoy a un aficionado neo.moderno que lo clásico es precisamente eso: citar así con la muleta retrasada al hilo del pitón. Pero así es. Así, precisamente así, citaba Manolete con la única mejora de colocar el cuerpo de perfil, no de frente, para poder ligar los muletazos, toreando en redondo (Fotografía de Sol y Sombra de una corrida  de Guerrita en Madrid, en marzo de 1898)

¿Como toreaba Guerrita de muleta?

Sin embargo, y por lo que sabemos, el toreo en redondo (que entonces se llamaba "pase en redondo" y que se componía de tres naturales ligados) no debía ser demasiado frecuente en esas últimas décadas del siglo XIX.

Lo habitual era que, de muleta, el torero torease situado en los terrenos de adentro (entre el toro y la barrera) y dejando al toro los suyos (las afueras). Al natural le seguía un pase cambiado y así sucesivamente,
Esto de alternar pitones tiene su enjundia y su lógica. Pues repetir el mismo lance varias veces, se consideraba entonces osadía temeraria. Cuando Belmonte engarza cuatro o cinco verónicas sin enmendarse, se monta un verdadero lío. Igual que cuando Gallito quiebra a un toro en Madrid, cuatro veces por el mismo pitón. Repetir lances se considera proeza que. cuando se hacía además por el mismo pitón del toro, alcanzaba caracteres de epopeya). Y es que los toros aprenden y se orientan (incluso en nuestros días es frecuente encontrar astados a los que no se les pueden ligar más de dos o tres naturales o derechazos seguidos sin que el toro se quede corto y empiece a puntear engaños y buscar el bulto).

Por eso, el toreo antiguo se hacía generalmente en ochos y alternando pitones. Que es, precisamente lo que vamos a ver hacer al Guerra en Beziers (en 1898) pero con una particularidad que, en vez de darle al toro un pase cambiado o de pecho después de un natural, Guerrita se cambiará la muleta de mano y le dará un pase por alto con la derecha, respetando el viaje natural del astado, sin cambiarle los terrenos.

No en balde, el Guerra es torero de esa cuerda, la de la línea natural. Sólo, en el primer muletazo (un ayudado), el toro pasa por el terreno de adentro y eso porque lo cita o distrae un banderillero.




La secuencia de la película. Primer muletazo por dentro (posiblemente por el cite de un banderillero. El segundo por alto con la derecha, el tercero, un naturalGuerrita torea alternando los pitones. Pero en el cuarto muletazo, cambiará la muleta de mano para mantener al toro en su terreno (Imágenes extraídas de la película de los hermanos Lumiére)
Por desgracia, en el resto de la faena, diestro y toro salen de cuadro sin que el operador de la casa Lumiére, sea capaz de corregir sobre la marcha el encuadre de la cámara pero ¡eso es lo que hay! Puede que pocopero, para mí, suficiente para saber como toreaba el Guerra: 

Erguido o encorvado (a Guerrita se le reprochó muchas veces torear demasiado encorvado, igual que se le reprochó a Joselito pero pisandola arena con mucha seguridad y poderío.

La seguridad y el poderío que dan el conocimiento.