jueves, 27 de mayo de 2021

 Toreros gitanos

Dinastías gaditanas

Gaspar Díaz “El Lavi"



Nace en Cádiz, el 6 de enero de 1805. Hijo de José Díaz Jorge “Agualimpia" y de María Cantoral Valencia “La Cantorala". Contrajo matrimonio con María Josefa García Machuca, (hija del matador de toros José García “El Platero") el 7 de abril de 1824. De esta unión nació Francisco Díaz García, quien se convertiría en matador de toros, apodado “Paco de Oro".

El arte y la personalidad de Gaspar Díaz “El Lavi", le acompaña siempre, en todos y cada uno de los actos de su vida. Puede que el mayor de los hermanos gitanos, que en el toreo se le conoce por el apodo de “El Lavi", resultase más distinguido y pausado en su andar callejero que por el ruedo. Valiente rozando en lo temerario, y muy voluntarioso ante los toros. “El Lavi", era un torero de lo más arrebatador de su época, especialmente utilizando la espada, bien para la suerte de recibir o para la del volapié.


Paseíllo en la Real Maestranza sevillana...


Hace su presentación torera en Sevilla, el 31 de mayo de 1841 con toros de Isabel Montemayor, alternando con Juan León y Francisco Montes “Paquiro". Con este último diestro había inaugurado en el año 1840 la Plaza de toros de Jerez.





El 17 de mayo de 1943 se presenta en Madrid en la Plaza de Toros de la Puerta de Alcalá alternando con Francisco Arjona Herrera “Curro Cúchares”, su hermano Manuel Díaz “El Lavi” y Juan Martín “La Santera”, lidiando toros de Gaviria, Diego Hidalgo, Castrillo y Antonio Palacios. Repite en el ruedo madrileño durante las temporadas de 1844 y 1846. En contradicción a su origen y condición gitana, no estuvo revestido por el duende y la gracia característica de su raza. Por esas paradojas de la vida, contrariamente le sobraba el valor, que en muchas ocasiones le faltó a su hermano Manuel y al hijo de éste.


Saludo tras la faena. Óleo de Ricardo Canals

En la plaza de Palencia, el año 1856, sufre una grave cornada en el muslo que le propina, junto a la barrera, un toro de la ganadería de Gutiérrez Reperuelo. Mermado de facultades reaparece, el 24 de junio de 1856, en Jerez. Pero, los públicos no le renuevan el crédito con que le distinguían anteriormente; poco tiempo después se retira del toreo.

La muerte le sorprendió el 16 de marzo de 1871, en su Cádiz natal.

Manuel Díaz Cantoral “El Lavi".-

Fue el primer torero importante de la historia. Hermano menor del anterior biografiado y singular torero que alcanzara gran celebridad y un caso curioso en los anales de la tauromaquia. Fundador, por así decirlo, de una manera muy estética y muy peculiar de entender el arte de torear. Poseía buenas condiciones de lidiador y grandes defectos también. Quien se adentre en su biografía torera descubrirá una realidad plena de oscuridades, curiosamente de admiración algunas y de rechazo otras. Pasaba casualmente, del valor temerario a cobardías vergonzosas. Del arte al ridículo, y su personalidad no permanecía nunca indiferente.


Vincent Van  Gogb, las Arenas de Arles, 1888. Museo de Hermitage, Leningrado

Nació en Cádiz el 11 de marzo de 1811, de padres gitanos. La sangre cañí le venía de ascendencia porque sus abuelos, bisabuelos y tatarabuelos pertenecían a la más pura raza calé andaluza. Desde muy joven sintió inclinaciones hacia el toreo acudiendo a tentaderos y capeas. Comenzó por plazas de Andalucía. A “El Lavi" le dominaba la superstición de manera exagerada que era más fuerte aún cuando se enfrentaba a un toro negro. Una vieja del barrio gaditano de La Viña que disfrutaba entre la gente ignorante de fama de adivina, le había profetizado en su juventud que le mataría un toro del referido pelaje. “El Lavi" la creyó tan firmemente que rehuía tales toros, o antes ellos parecía otro torero, adoptando actitudes precavidas que rozaban el ridículo. Cuando se confiaba con los bureles se mostraba valiente y toreaba como el mejor.


Corrida en la Barceloneta, de Ramón Casas. 1884. Museo de Monserrat. Barcelona

A tanto bueno ponía rubrica con estocadas superiores. En su vocación taurina influyó decisivamente su hermano mayor, Gaspar, de manera que el 8 de agosto de 1841 figura como sobresaliente en un mano a mano entre Francisco Montes “Paquiro” y su hermano Gaspar Díaz “El Lavi". Ese mismo año, el 12 de septiembre, en la Plaza de Jerez, le contratan de segundo espada de su hermano.

Su ascenso a matador de alternativa, como ahora se considera, lo alcanza en 1842 y el 27 de mayo, alterna en Cádiz con Francisco Montes “Paquiro" y su hermano Gaspar, para lidiar toros de Arias de Saavedra y de Juan Jesús García, de Medina-Sidonia. Sus buenas actuaciones se reflejan en la cifra de contratos para bastantes plazas de Andalucía. En muchos de estos festejos se ve anunciado con Juan Pastor “El Barbero", Juan de Dios Domínguez y otros matadores de menor categoría.


Acuarela de José Belmonte. 1985. Colección particular (2)

En su presentación en Madrid, el 17 de abril de 1843, alterna con su paisano, el veterano Francisco Ezpeleta, quien le confirma la alternativa, siendo testigo de la ceremonia Juan Pastor “El Barbero", y lidiando reses de Gaviria y de Juan Sandoval. Gustó su toreo en Madrid, dónde actúa varias temporadas. Hombre generoso hasta la prodigalidad, no ahorra. Para mantener buenos ingresos cruza varias veces el Atlántico actuando en distintas plazas de México y de Cuba. Por último actúa en Lima donde fallece a los 45 años de edad, victima de un aneurisma y no por las astas un toro negro como le había vaticinado la falsa adivina.


Acuarela de José Belmonte. 1985. Colección particular.

Algunas de sus actuaciones en los ruedos resultaban curiosas. Hablaba con los toros en voz alta y el público guardaba silencio para oírle en la citas con la muleta o cuando se disponía a entrar a matar. En una ocasión muletea a un astado de la ganadería del canónigo de Sevilla don Diego Hidalgo Barquero. Cuando el toro estaba cuadrado, en condiciones propicias para estoquearlo los cita a recibir y le grita: ¡Embiste bien presbítero!

En el coso de Jerez de la Frontera le sale un toro de capa negra, con malas intenciones, un auténtico marrajo quedado y difícil. Se acobarda y da saltos alrededor del toro, en cómicas piruetas circenses, sin decidirse a entrar a matar. “El Lavi" suda descompuesto y le baja la caló, mientras espera que los avisos presidenciales se vayan sucediendo rápidamente. Ya desesperado, en el intervalo entre el segundo y el tercer aviso se encara con el animal gritándole: ¡No seas ladrón, aplómate y déjate matar que tengo cinco hijos!

En otra actuación en la Plaza del Puerto de Santa María, frente a un toro dificultoso que se cuela en cada pase, en tono medroso le dice: ¡Ah, tunante!, ¿Te cuelas pa’ coger? pues mía tu, que te voy diñá una mulé, ante que la güelas y lo cuentes a tu mare”. Seguidamente le recetó un vergonzoso golletazo o estocada atravesada y pescuecera. Cuando el toro era bravo y de embestida pastueña, se transformaba y surgía el buen lidiador. En Sevilla, con un astado de tales condiciones, después de una gran faena, lo mató de una buena estocada. Al arrancar para entrar a volapié, adelantando el vientre, vanidoso y confiado le dijo a voces al burél: ¡Olé!, toma tripita.


Acuarela de José Belmonte. 1985. Colección particular

Con motivo del casamiento de la reina Isabel II, en 1846, se celebraron fiestas reales. En la primera corrida, entre los espadas del cartel figuraba Manuel Díaz “El Lavi", quién le arranca con gran arrojó la moña que llevaba prendida el primer toro. Seguidamente sube al palco real, e hincando la rodilla en el suelo le dice a la soberana, ofreciéndole el trofeo; “Zeñora, ésta ez la primera moña que su reá majestá tiene la honra de recibí de mis manos”.

En México fue un ídolo y su popularidad no tuvo límites. Regresa del país azteca satisfecho y con dinero, y cuando le preguntan qué tal le ha ido contesta vanidoso: “man tratao también que si güervo allí otra vé, dentrono al rey de aquella tierra”.

Manuel Díaz “El Lavi", (hijo).-

Con toda claridad, se intuía en los ademanes toreros de Manuel Díaz “El Lavi” (hijo del matador del mismo nombre y apodo) un arte, a modo de buen gusto, que superaba todo lo estéticamente vulgar de una mayoría mediocre. Su toreo, en sus primeras actuaciones por todos los ruedos españoles, lo expresa con finura de estilo y destacado juego de brazos, con giro templado de muñeca, especialmente de su mano izquierda. Torero que tenía la señal puesta con la que el destino reserva un lugar de privilegio a los elegidos. Pero su escasa

estatura le privo de mantenerse en ese lugar que por sus cualidades artísticas merecía y por las que apostó el público aficionado.

En su cuadrilla se formaron banderilleros los entonces jóvenes cordobeses Manuel Martínez "Manene” y Rafael Guerra “Guerrita”.

“El Lavi" (hijo), no logró pasar del escalafón novilleril. El sentido migratorio de su raza gitana le llevó a México donde vivió retirado del toreo hasta morir de anciano.


Continuará…


Antonio Rodríguez Salido.

Compositor y letrista.-

Escalera del Éxito 176.-



José Luis Cuevas
Montaje y Editor
Escalera del Éxito 254



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