REFERENTE DE REFERENTES
Morante de la Puebla no es sólo un lujo y una inmensa suerte para todos los aficionados taurinos y para la Tauromaquia en general, sino que además es un ejemplo especial y único para los novilleros que empiezan, porque es un referente de referentes. Gracias a que su toreo es personalísimo, pero a la vez reúne también el estilo, las innovaciones y las peculiaridades de otras figuras ya de leyenda de distintas épocas históricas.
Los alumnos de las escuelas taurinas tienen un resumen sensacional del toreo de varias décadas con sólo ver la lidia del genio de la Puebla del Río a su segundo toro en la corrida del pasado jueves de la Feria de Sevilla. Y no sólo por ese majestuoso par de banderillas citando sentado en una silla, sino por otros muchos detalles y momentos, llenos de torería, que tuvo esa faena inolvidable.
El valor, la verdad, el temple, la ortodoxia, la naturalidad, la espontaneidad, la elegancia, el gusto, lo sorprendente y otras muchas cualidades reunió de nuevo José Antonio en una faena que no sólo emocionó a los espectadores, que tuvieron la gran suerte de verla en directo, sino también a todos los que no paramos de verla grabada una y otra vez, tanto de delante hacia atrás, como de atrás hacia delante y a distintas velocidades de reproducción, para no perdernos ni una mínima mueca en otra histórica tarde de este torero de época y ya de algo más.
No pueden tener mejor modelo los chavales que comienzan ahora para aprender la técnica y destrezas del arte más bonito del mundo, que es la vocación más bella, pero a la vez la profesión más difícil y dura. Es también el mejor incentivo para todos ellos, porque pueden comprobar cómo un hombre vestido de luces puede convertir lo terrenal en celestial en sólo unos segundos, hasta hacer enloquecer a millones de personas, entregadas a sus cualidades, como fieles de su excelsa creación artística.
Muchos son los matadores referentes de los becerristas de ahora y los maletillas de antes, que soñaban, sueñan y soñarán siempre, despiertos o dormidos, con convertirse en ellos, aunque sólo sea durante sólo unos segundos. Para conseguirlo, se fijan e intentan emular alguna o varias de las cualidades de cada uno de sus ídolos, de unos el valor, de otro el arte, pero en el caso de Morante de la Puebla les sirve el todo.
Hay también toreros que cambiaron el toreo con sus aportaciones e innovaciones, pero José Antonio no ha cambiado nada en concreto, sino la globalidad de la lidia. Y no lo ha hecho inventando nada, sino reuniendo lo mejor de todo lo que existía hasta ahora en la Tauromaquia, desde que dejó de ser una lucha de supervivencia incruenta y cruel entre un hombre y un toro, para convertirse en el arte que une la inteligencia y creatividad del ser humano con la fuerza y bravura de un animal.
Pararse a debatir si Morante es o no es el mejor torero de la historia es algo sin sentido, porque las épocas no son comparables por sus circunstancias tan distintas, pero lo que resulta indiscutible es que el de la Puebla del Río reúne en su toreo todas esas décadas de evolución. Y, por tanto, es el mejor espejo para todos los que empiezan, hasta para intentar imitarle la forma de hacer el paseíllo. Un referente para ellos entre los mejores referentes. Una incalculable suerte, entre las mayores de las suertes de esta vida, para todos nosotros por ser sus contemporáneos,
Antonio Cepedello

No hay comentarios:
Publicar un comentario