Francisco Gordón: "Los animalistas han llevado el boicot a la literatura, ni la inquisición más radical haría eso"
El responsable de la Fundación Toro de Lidia en Córdoba habla con LD sobre Eso no estaba en mi libro de historia de la tauromaquia.
Francisco Gordón Suárez (Sevilla, 1973), aunque no lo sea de origen, es cordobés por los cuatro costados. Su vinculación a la tauromaquia y su defensa le han convertido en una de las caras visibles, aunque de manera claramente cordobesa, es decir, discreta, del sector en la Ciudad de los Califas. Es abogado y coordinador del exitoso capítulo de la Fundación Toro de Lidia en Córdoba y un apasionado de la historia del toreo. Algo que demuestra cuando la ocasión lo permite. Lo que viene a ser siempre.
Libertad Digital se cita con Gordón en la Plaza de las Tendillas de Córdoba, bullicioso epicentro comercial de la ciudad, a propósito de su último trabajo literario Eso no estaba en mi libro de historia de la tauromaquia (Almuzara, 2026). El abogado, que ya había hecho sus pinitos en el mundo literario, ha publicado una obra entretenida y escrita con un lenguaje sencillo y asequible que hará las delicias de los aficionados y no aficionados del arte de Cúchares.
Libertad Digital: ¿La tauromaquia qué tiene más pasado, más presente o más futuro?
Francisco Gordón: Buena pregunta. Yo quiero ser optimista, creo que tiene futuro. No es lógicamente lo que fue, por la diversificación del ocio, por muchas cuestiones sociológicas, pero creo que tiene futuro. Alguien muy bueno y con mucho conocimiento decía, al hilo de Morante, que cuando la gente joven ve la verdad, se engancha a la verdad y es uno de los grandes activos. Tiene futuro adecuándola, respetando la tradición pero adecuándola a los nuevos tiempos.
LD: ¿En la vasta historia de la tauromaquia hay algún momento clave que nos lleve directamente al presente?
FG: Para mí, por mi pasión manoletista, yo creo que es Manolete. Manolete es quien realmente cambia el toreo y la última revolución absoluta, respetando a Manuel Benítez, pero técnicamente, la revolución es Manolete. Lo que nosotros vemos ahora mismo en una plaza de toros, el que lo crea es Manolete, y pues 80 años después, casi, no ha cambiado realmente, no ha habido una revolución como la que supuso Manolete respecto de sus predecesores.
LD: ¿Pero eso es porque eres cordobés?
FG: Yo creo que por ambas cosas, pero si me desprendo del carácter cordobés, que no senequista, creo que se ajusta a la realidad y que es un elemento objetivo: la faena de muleta, viendo los vídeos, es idéntica la de Manolete que la de ahora. Es el primer torero que hizo lo que apuntó. Bueno, lo que hizo Chicuelo muy esporádicamente, que también hizo esporádicamente Joselito, incluso yo siempre soy un gran defensor de que el primero que apunta esto de una manera práctica, aunque muy embrionaria, y lo digo en el libro, es Rafael Guerra Guerrita, quizás el más grande de los Califas.
LD: Hablando de eso, en el libro recoges que las despedidas de los Califas han sido todas un desastre. Sin embargo, El Cordobés tiene un guiño final.
FG: Sí, era el guiño final. Nunca me había parado a pensarlo, pero un día surgió reflexionando y era curioso, era paradójico eso, que los más grandes de la historia hubieran tenido un final tan contradictorio y tan incompatible con lo que había sido la grandeza de su carrera. Los cuatro primeros casos es evidente, o sea, Lagartijo salió escoltado por la Guardia Civil; a Guerrita, en cierto modo, lo echa, y ya lo dijo él mismo, la afición por esa superioridad absoluta que no se ha vuelto a repetir en la historia del toreo; Machaquito de otra manera, pero fue muy significativa aquella tarde, porque tomó la alternativa Juan Belmonte y también fue un escandalazo yo creo que nunca repetido, alguna vez aproximado, pero en Madrid yo creo que tantos toros… hasta el punto de que saltó la gente al ruedo; Manolete, trágico, y Benítez era un poco más complejo porque como no hubo una retirada formal incluso hasta la de 2002, creo que luego tampoco fue tal.
Sí supuso su retirada más larga y más definitiva tras aquella tragedia que sucedió en la plaza de Albacete, y creo que fue precioso, fue un poco de justicia divina el final. Ese ha sido el final taurino de Manuel Benítez en un festival a beneficio de la Asociación Española Contra el Cáncer y que él, con casi 80 años, estuviera absolutamente cumbre. Entonces de ahí me permito esa licencia literaria del final, que también en lo personal, por la amistad íntima que me une con él, me parece también precioso y una declaración de intenciones a futuro que lo sacara a hombros por la puerta de Los Califas Finito de Córdoba.
LD: ¿Y ya cuándo volveremos a tener un califa en Córdoba?
FG: Yo también lo apunto en el libro. Quizá Córdoba todavía no esté preparada para asumir el debate de si Finito es el Sexto Califa. Reconozco que hay argumentos que lo dificultan, pero también hay muchos que lo favorecen y ese es un debate que, por supuesto, en vida de Manuel Benítez no creo que se deba abrir. La figura de Juan Serrano va a crecer con el paso del tiempo. Pero me parecería una falta de respeto absoluta, y no se ajustaría a lo que ha sucedido en el ruedo, que se hable de un Sexto Califa prescindiendo del legado taurino de Juan Serrano Finito de Córdoba, porque no solamente por lo que ha hecho en la plaza de toros como artista, sino por lo que ha supuesto para la ciudad de Córdoba en la recuperación de una afición y la cantidad de aficionados que surgieron a raíz de su presencia en el ruedo.
LD: El del toro es un mundo muy particular y pintoresco y en el libro recoges algunas anécdotas deliciosas como las de los brindis, que son todos fantásticos. Personajes como El Guerra, Rafael el Gallo o *el Pana*, ¿sólo podrían haber sido toreros?
FG: Yo creo que sí. Pienso en Guerrita o en *el Pana*. Lo taurino se mezclaba con lo personal. Yo creo que no cabe diferenciar a un Rafael Guerra o a un Rodolfo *el Pana* distinto de la plaza, que es una forma de ser, y yo creo que solamente podían haber sido toreros. Y bueno, y en el caso de muchos de ellos, pues que más de cien años después sigamos recordando anécdotas suyas, pues dice mucho de su grandeza, insisto, tanto como personas como matadores.
LD: También recoges alguna biografía fantástica de toreros desconocidos que podrían ser protagonistas de películas. ¿Con Tardes de soledad nos quedamos conformes o aún no se ha hecho la gran película de todos que ponga de acuerdo a todo el mundo?
FG: No se ha hecho. Yo creo que debe ser muy difícil reflejar en una pantalla de cine lo que sucede en una plaza y estamos acostumbrados a ver, pero no se ha hecho. Anteriormente a Tardes de soledad, que ha tenido una gran repercusión internacional, hay películas buenas; a mí me gustan hasta las malas (risas). A mí me encantan las películas protagonizadas por Manuel Benítez el Cordobés, yo tengo que reconocer, además me parece, aunque esté su voz doblada, me parece un actor fantástico. Manuel Benítez me parece que actúa fenomenal y me gusta la de El Litri y su sombra…
O sea, me gustan ese tipo de películas, pero Tardes de soledad es distinta; yo creo que ha hecho bien a la fiesta de los toros porque ha tenido una proyección internacional, pero no refleja, porque tampoco es la intención de su director, lo que es la realidad del toro. Y bueno, en el aire de estos personajes de los que yo hablo en el libro, los olvidados o los fracasados, bueno, puede estar una grandísima película que es Mi tío Jacinto, que es una grandísima película relacionada con el mundo del toro. Pero creo que tiene una gran película sobre todo, son toreros fracasados. Yo creo que eso es mucho más interesante que glosar a las grandes figuras.
LD: Y por no hablar de Juncal, ¿no? Que es un personaje que encima ya ha trascendido y que es posible que haya gente que piense que fue un torero de verdad.
FG: También sale en el libro, en el prólogo. Copio un pasaje de una definición preciosa de la importancia que tiene la tauromaquia. Pero Juncal, por edad, pero también por elementos objetivos, es la mejor serie. No de toros, sino la mejor serie de televisión que ha existido en la historia. Como con Juan Belmonte cuando dicen: ¿Cuál es el mejor libro de toros? Probablemente Juan Belmonte, matador de toros de Chaves Nogales, que también es el mejor de los que no son de toros. Y lo mismo pasa con Juncal. ¿Cuál es la mejor serie taurina? Juncal. ¿Cuál es la mejor serie de televisión? Juncal, que es absolutamente imbatible.
LD: En el libro recoges también un montón de cosas, curiosidades. Por ejemplo, la leyenda de Lamborghini con los Miura. O cómo el mundo de la publicidad tuvo su romance con el del toro hasta hace no mucho. ¿Crees que se volverá a cambiar la tendencia actual o seguirá vetado para las grandes marcas por complejos animalistas?
FG: Pues no va a ser fácil, pero creo que es un error de las marcas, porque es un error de las marcas compartido con los propios aficionados. Sufrimos vetos por parte de los mal llamados animalistas que demonizan las marcas o todo lo que tiene que ver con el toro y, siendo un número no menor el de los aficionados que vamos a las plazas de toros, deberíamos incluso de utilizar sus propias armas y no tanto vetar, pero sí premiar a quienes invierten en la tauromaquia. Yo creo que una marca, como reflejo en el libro, que las ha habido históricas (no hace tanto tiempo que Nike o Adidas, estamos hablando de hace una década, se publicitaron a través de la tauromaquia) yo creo que una vez que vuelve a apostar por la tauromaquia, debiera de contar con el respaldo de los aficionados y comprar masivamente el producto, y ese sería creo que el elemento definitivo para que todos vayan a ese reclamo.
Somos miles de personas a las que nos gusta la tauromaquia y miles de personas las que podríamos comprar ese producto. Siempre nos movemos en la desidia, pero haría falta eso. Y luego, desde el punto de vista publicitario, a mí me parece imbatible. La tauromaquia es imbatible, refleja lo que sucedió en el pasado, durante siglos. La imagen de España, la fuerza, el valor, es decir, hay muchos valores propiamente que son compatibles con determinado producto, o sea que yo confío en que sí, pero los aficionados deberíamos de ser mucho más proactivos y apoyar con la compra a las marcas que se publiciten.
LD: Aquí me surgen dos cuestiones, una la imagen exterior de España relacionada claramente con el toro y luego, marcas que usan temática taurina como pueden ser los calcetines o camisetas de Morante que hay por ahí o los cromos. Hay una serie de casos en los que parece que está cambiando la tendencia.
FG: Y además que funciona, los cromos tienen una demanda tremenda y movilizan hasta por Wallapop y se venden y los calcetines de Morante, lamentablemente para Morante, se agotan al momento, y camisetas. Yo es que creo que hay un nicho de mercado interesantísimo y también se ha hecho publicidad en los últimos tiempos, interesante desde el punto de vista visual y desde el punto de vista de calidad. También debemos de huir de esa cierta interesada visión de que la tauromaquia es algo rancio, es algo arcaico y creo que puede ser moderna también desde el punto de vista de la publicidad.
LD: Me comentabas, y lo comentó también Andrés Amorós en esRadio, que el libro has intentado tratarlo con un lenguaje sencillo, ameno y que llegue a la gente.
FG: Sí, porque no es un tratado de tauromaquia y es un poco ambiciosa la pretensión, pero yo buscaba que le gustara tanto al aficionado como al que no. Para ambos yo creo que había que buscar un lenguaje ameno, sencillo. Y en eso me podía interesar más el no aficionado, porque es una puerta para que se acercara a la tauromaquia sin prejuicio y para que vea que es una manifestación artística que abarca decenas de disciplinas artísticas, que no es algo del pasado, sino que es algo actual y que está implicado en la sociedad y para eso yo creo que funciona un lenguaje ameno. Yo creo que la amenidad en la literatura es importante y sobre todo en el perfil y también adaptado a la colección en la que está el libro y que pudiera ser accesible. Yo huía de un tratado de tauromaquia por dos motivos, porque ya están escritos y en segundo lugar porque hay gente que sabe mucho más que yo y entonces pues yo siempre iba a salir perdiendo en la comparación.
Lo de la izquierda de prohibir la tauromaquia es para decirles que hace siglos esto ya se intentó. No hay nada nuevo bajo el sol
LD: Y luego qué importante que haya editoriales como Almuzara que tengan esa apuesta por el mundo del toro. Ahora mismo estamos viendo un auténtico *boom* de literatura taurina.
FG: Confirmado por las grandes plataformas y por las propias librerías que hay un *boom* de literatura taurina. Yo creo que es muy importante porque la propia editorial contaba en la presentación que no hace tanto a ellos les penalizaba publicar libros de toros y que ellos en sus inicios han visto cómo retiraban, no los libros de toros, sino sus libros porque publicaban libros de toros.
LD: ¿En las librerías?
FG: Sí, en las librerías. Esta editorial publica libros de toros y sus libros los escondían. Y a pesar de eso, lo contaba el editor Antonio Cuesta, siguieron apostando por la tauromaquia y han seguido editando siempre. Almuzara tiene decenas de libros relacionados con la tauromaquia y nunca les importó, a pesar de que, como te digo, les retiraban no solamente los taurinos, sino por el mero hecho de publicarlos ese boicot iba a los no taurinos. Los animalistas han llevado el boicot a la literatura, que creo que debe ser el súmmum de la censura que prohíbas un libro o una editorial porque publican libros de toros, ni la Inquisición más radical haría eso. Y, a pesar de eso, durante más de 20 años han seguido publicando libros taurinos. A mí me parece, y así también se lo dedico en la primera palabra de agradecimiento al editor, algo así como por su valentía, por seguir publicando libros de toros. Aunque, afortunadamente, esto ya no hay que decirlo tanto pero hace cinco o seis años había que presumir de esto.
LD: Hablando de eso precisamente vamos a tu otra faceta, coordinador de la Fundación Toro de Lidia en Córdoba. Precisamente la FTL surge como respuesta del sector al acoso animalista y de la izquierda radical y en más de una década la situación parece que se ha revertido o, al menos, frenado. Sin embargo, los impulsos prohibicionistas y liberticidas siguen en parte de la población y en alguno de los grandes partidos. ¿Cuál sería el gran gesto de haber vuelto a la normalidad? ¿Sería, por ejemplo, un festejo en la Monumental de Barcelona?
FG: Yo creo que sería precioso, sería la reivindicación absoluta de la normalidad y sería, en última instancia, una ejecución por la vía de los hechos consumados de lo que no deja de ser una sentencia del Tribunal Constitucional que amparó la legalidad de la celebración de las corridas de toros en Cataluña. Pero sí podía ser una metáfora de que hemos vuelto a una normalidad que nunca se debió perder y que, aunque no sea objetivo, pero yo creo que el papel de la Fundación ha sido absolutamente esencial. Se nos olvida que un poco antes de la pandemia vivíamos perseguidos. Se normalizaban ataques en las redes sociales, en los medios de comunicación; los políticos prohibían por su capricho festejos taurinos, los denegaban; se injuriaba a matadores de toros que habían muerto en la plaza, y esto ya no existe.
Y el que lo intenta sabe que va a tener una respuesta. Y, luego, ha habido infinidad de triunfos judiciales. A mí el triunfo del Bono Cultural me parece absolutamente maravilloso. La sentencia del Supremo, lo que supuso, lo que supone, y el regocijo que da cuando uno va a una plaza de toros, la ve llena de jóvenes y encima te dice que, en el fondo, se está pagando con el Bono Cultural me parece que es justicia poética. Entonces sería una buena metáfora de la vuelta a la normalidad una corrida en Barcelona, porque como también digo en los agradecimientos a las personas de la FTL sin duda, sin ellos, hoy el planeta de los toros sería peor. Tendrá detractores, tendrá cosas que se puedan mejorar, como todo en la vida, pero yo creo que es evidente que si no hubiera existido la Fundación, la situación sería mucho peor.
LD: Y ahora estamos viviendo, sin embargo, que sigue habiendo esos impulsos. Hace unos días esa prohibición en Asturias para la entrada de menores; sigue existiendo, bajo un gobierno del PP en Galicia, esa misma prohibición. Eso no se ha revertido. Y al otro lado del charco estamos viendo cómo Colombia ha caído, México lleva un camino muy complicado. ¿La lucha sigue?
FG: Respecto de lo de Hispanoamérica, creo que es mucho más complejo y va a ser difícil. Respecto de España, me surge muchas veces la duda de si no es bueno que suceda esto, porque mientras más prohíben más aficionados nuevos salen. Entonces yo no sé hasta qué punto el mantener este tipo de conflictos… No en vano, siempre ha sido cuestionada la tauromaquia. Esto ahora mismo de la izquierda de prohibir la tauromaquia es para decirles que hace siglos esto ya se intentó. No hay nada nuevo bajo el sol. Pero, en cierto modo, creo que no es mala cosa que haya este tipo de intentos prohibicionistas. Mientras más se prohíbe, más gente joven va a la plaza, más tasa de reposición tenemos y más satisfechos nos encontramos de poder ejercer la libertad, y en última instancia siempre confiamos en los tribunales para que nos sigan dando la razón.
LD: Vemos las plazas de toros a rebosar en casi todos los lugares, pero no en Córdoba, uno de los lugares clave en la historia del toreo. Eres coordinador de la FTL en Córdoba y una de las personas relevantes del sector en la ciudad y la provincia. ¿Qué necesita el pueblo y la afición de Córdoba para volver a llenar Los Califas?
FG: Pues yo creo que el problema no obedece a una única causa, por tanto, cualquier solución de varita mágica sería populista, o sea, no existe. Y creo que hay que partir del hecho de que no va a ser fácil volver a épocas de hace 30 años, precisamente algo que se consiguió con Finito de Córdoba. Pero si tuviera que quedarme con dos cosas que no se están haciendo y que vendrían muy bien, sin señalar a nadie, porque me debo a la cierta prudencia. En el toro en Córdoba, y en casi todo en la vida, uno tiene que ponerle trabajo y cariño. En el peor de los casos, trabajo o cariño, pero si no se pone ninguna de las dos cosas, difícilmente salen adelante.
LD: La última. Viendo el éxito que ha tenido el libro, ¿Almuzara te ha llamado para una segunda parte o para alguna cosa más?
FG: Bueno pues sí, no para una segunda parte pero sí hay un proyecto bonito a largo plazo. La colección que hemos reeditado, y en el último caso de Manuel Benítez no ha sido de reedición sino que ha sido un libro hecho por Domingo Delgado de la Cámara expresamente para la Fundación en colaboración con el Ayuntamiento de Córdoba, sobre los Califas del toreo. Aunque ya se nos han acabado los Califas, no queríamos dejar de seguir apostando por este proyecto que me parece muy bonito y una edición muy cuidada. Pues ya está el sexto libro en marcha, yo soy el autor y va a ser la biografía de Juan Serrano, Finito de Córdoba. El proyecto en el que ando enmarcado, que además tiene que ver la luz en 2026, será ese y con posterioridad a ese sí, con Almuzara pues tengo también otro proyecto muy bonito, que me hace mucha ilusión.
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