miércoles, 9 de junio de 2021

 DESDE CÓRDOBA CON ADMIRACIÓN A,

BLANCA ÁVILA MOLINA

“BLANCA DEL REY”



CORDOBESA DE NACIMIENTO Y DE SENTIMIENTO

INTÉRPRETE SUBLIME DE LAS ALEGRÍAS DE CÓRDOBA Y DE LA SOLEÁ DEL MANTÓN

SUS ACTUACIONES SON VERSOS SUELTOS DEL FLAMENCO

Su nombre: Blanca Ávila, conocida y reconocida por Blanca del Rey.

Nació en Córdoba en 1946. Empezó muy joven, tan joven que con nueve años ya pateaba los escenarios con muchísimo arte. Logró numerosos premios en los concursos de baile a los que la presentaba su madre.

Toda una figura interesante con muy poca edad, tanto es así que con apenas catorce años debutó en Madrid, concretamente en Cuevas de Nemesio. Posteriormente fue contratada por el empresario Manuel del Rey para un tablao, que hoy es referente mundial del arte flamenco: EL CORRAL DE LA MORERÍA. Años después el destino quiso, que Blanca y Manuel del Rey se unieran en feliz matrimonio. Es cuando su nombre artístico pasó a ser el de BLANCA DEL REY.


EL CORRAL DE LA MORERÍA. 

Inició su carrera contando tan sólo doce años, en el conocido tablao del Zoco de Córdoba, semillero de tantos artistas. Compartió en el mismo, escenario con virtuosos tales como Merengue de Córdoba, Concha Calero, etc. un despertar artístico dentro de un singular y aplaudido cuadro flamenco.

Y tras esa experiencia, el salto definitivo al Corral de la Morería, ni más ni menos…, Nada más debutar, justamente el segundo día de actuación, con catorce años, le sucedió una anécdota inolvidable que ella misma refiere con su habitual gracejo:

...”un día, cuando me dirigía al escenario el actor Rock Hudson, me paró y se apropió de la flor que llevaba en el pelo, la besó con delicadeza y la dejó sobre el mostrador de la barra”...

Su marido, Manuel del Rey, tenía noticias de élla y de sus excepcionales dotes flamencas, desde que contaba nueve años, a través del genial pintor y escritor Ginés Liébana.

Pasados los años de adolescente hubo boda, el destino así lo dispuso, y cumplidos los 19 años, Manuel y Blanca se casaron muy enamorados. Fruto del matrimonio son sus dos hijos, Juanma (actual director del Corral de la Morería) y Armando del Rey.


BLANCA CON SUS HIJOS

El cabeza de familia, Manuel del Rey, falleció en 2006, justamente cincuenta años después, de inaugurar tan singular y prestigioso tablao flamenco.


ENTRADA AL CORRAL DE LA MORERÍA

PREMIOS Y RECUERDOS

Entre los muchos premios y recuerdos que reposan en las vitrinas de su casa, valora y rememora con especial cariño, el de CORDOBESA DEL AÑO, el PREMIO NACIONAL DE FLAMENCO y el SANTO TOMÁS DE AQUINO – 2006, de la Universidad de Córdoba, galardón concedido por su carisma, calidad artística y la especial colaboración que mantuvo con la Cátedra de Flamencología. Y por supuesto está sumamente orgullosa de mostrar la MEDALLA DE ORO AL MÉRITO EN LAS BELLAS ARTES.





En 2011, en el Festival de la Unión, puso broche final a una brillante carrera de cincuenta años, generosa en actuaciones de gran calidad. Cerrando su intervención en el Festival, con la interpretación de la Soleá del Mantón, obra de arte, que la creó pensando en la Córdoba de todos los tiempos, y en Manuel Rodríguez Sánchez Manolete.



El arte que rezuma con el mantón, se lo debe – y lo dice la propia Blanca del Rey - a la fuerza y expresividad de Carmen Amaya y al academicismo de Pilar López.

Sin lugar a dudas ha sido desde muy joven, una bailaora excepcional que además conoce a fondo la cultura flamenca. Su virtuosismo en el baile y en el manejo del mantón, nos hace soñar cuando se pasea garbosamente por el escenario. No perdemos la esperanza de que algún día, en alguna ocasión, nos deleite una vez más con su extraordinaria creación de La Soleá ...


ESE MANTÓN...

HEREDEROS DE UNA EMPRESA CONSOLIDADA

Desde hace más de una década, los hermanos Juan Manuel y Armando dirigen desde el punto de vista empresarial, el Corral de la Morería, encargándose de la parcela artística, como no podría ser de otra forma, su madre Blanca del Rey, que fue y sigue siendo referente en el panorama flamenco.


CARTEL EN LA ENTRADA

Juan Manuel figura como director de la empresa. Por cierto que recientemente ha recibido el Premio Nacional de Gastronomía concedido por la Real Academia de Gastronomía en su 43 edición.

APERTURA DESPUÉS DE LA PANDEMIA

Coincidiendo con el 65 aniversario, pues El Corral de la Morería abrió sus puertas en 1956, ha reabierto el templo del flamenco el 20 de mayo del presente 2021, con renovado éxito que merece de nuevo -empleando el símil taurino -, una salida a hombros por la puerta grande...


ESCENARIO DEL CORRAL DE LA MORERÍA

NOMBRES INSIGNES DEL ARTE EN SU ESCENARIO

Con el fondo ilustrado por un óleo de Juan Barba titulado Pelando La pava, ha iniciado una nueva etapa encadenando una nómina de artistas, señeros en el mundo del flamenco y que engrosa una nómina importantísima de nombres más que acreditados, léase: Pastora Imperio, la mismísima Blanca del Rey, Antonio Gades, La Chunga, Fosforito, la presentación de “Entre Dos Aguas” de Paco de Lucía, Isabel Pantoja, Lucero Tena, La Paquera de Jerez, Diego El Cigala, José Mercé, Eduardo Guerrero, etc. etc

PERSONALIDADES QUE LO HAN VISITADO

Incontables son las personalidades que han aplaudido los muchísimos espectáculos a lo largo y ancho de su trayectoria, que se han divertido y que han disfrutado asimismo del reconocido buen hacer culinario. Cuenta con una Estrella Michelín obtenida por su chef David García. Importante hombre creativo dentro del organigrama restaurador.


EL CHEF ESTRELLA MICHELÍN

Por allí han pasado casi toda la baraja de políticos, toreros, científicos, actores… Por citar algunos, recordaremos a Rock Hudson, Ava Gadner, Frank Sinatra, Ronald Reagan, The Beatles, The Rolling Stones,

Bush, Carter, Harrison Ford, Nicole Kidman, Justin Biaber… y un largo etc de celebridades.


MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA

PREMIOS A LA CALIDAD Y SINGULARIDAD

MEJOR TABLAO FLAMENCO DEL MUNDO (Festival de La Unión)

UNA ESTRELLA MICHELÍN OBTENIDA POR SU CHEF DAVID GARCÍA

PREMIO NACIONAL DE GASTRONOMÍA

Dos SOLES de la Guía Repsol

Dos EME de la Guía Metrópolis

Premio al Restaurante MÁS INNOVADOR -2018

Premio CONDE DE LOS ANDES -Creador Artístico en la Gastronomía

Premio MÁS QUE UN RESTAURANTE de la Guía Metrópolis

Premio MEJOR NUEVO RESTAURANTE EN MADRID-Guía Macarfi

Premio NACIONAL DE HOSTELERÍA -Otorgado por Hostelería de España


Francisco Bravo Antibón

José Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera de Éxito 254





lunes, 7 de junio de 2021

 

El lazarillo de Cañero que triunfó en América y salió a hombros en Vista Alegre


  • Fernando Martín Tortosa se probó en el Matadero y con Porritas, ganó su primer traje de luces triunfando en un festival y un titular de prensa lo bautizó como Fernando Tortosa


  • El Dia de Córdoba


  • EL Club Deportivo Córdoba estrenaba el nombre de Real, la camiseta verdiblanca y el ascenso a segunda división. La Victoria acogía la primera Exposición Nacional del Aceite de Oliva, inaugurada por el ministro Miguel Primo de Rivera. El alcalde y médico, Antonio Luna, recuperaba la becerrada del Club Guerrita y Manolete, con casi 100 corridas esa temporada, ejecutaba la mítica faena a ratón en Las Ventas. La Huerta de La Viñuela y Cañero figuraban ya en los planes urbanísticos y en la ilusión de la ciudad. Allí, donde Córdoba se confunde con la carretera de Madrid, vivirían María Tortosa Conde y Ricardo Martín Guerra.

    El muchacho de El Rubio y la joven de Aguilar se casaron en Santa Marina y se instalaron en el número 3 de La Fuensantilla. Allí nació Fernando, un domingo 25 de junio de 1944 y, en torno a los siete años, estrenó casa en la calle Cerámica de Cañero. Mientras el asfalto ganaba terreno a las huertas de Levante, nacían Rafaela, Francisco, Ricardo y María. Eran los años del hambre y el racionamiento; los de los chiquillos asaltando las huertas de La Viñuela o de la Sardina y el trabajo prematuro. Fernando se empleó como lazarillo de Antonio Tejero Serrano, el piconero ciego que fuera abuelo de actores y toreros. Cuenta que le daban diez reales y la comida y nunca le faltó de nada: "Aquella mujer me trató como a un hijo y las huertas daban de todo. Si venía el capataz, corríamos. Entendían la necesidad que había".

  • Tenía ocho años cuando lo llevaba el padre a la puerta de Los Tejares porque no había dinero para estar dentro. Guarda de entonces el impacto de un torero triunfante, a hombros por el arco de la Malmuerta camino de San Cayetano; se llamaba José María Martorell. Quizá fue entonces cuando despertó al deseó de vestir de luces, o tal vez al ver la silla del novillero Antonio Tejero Conde, Pescaderito. Por eso, Fernando empezó a cambiar las tapias de la Sardina por las del Matadero y el juego del toro. Alguien le contó que había vacas viejas y fue su manera de hacer la luna, de comprobar "lo que se siente al dar unos muletazos en aquel corral, sobre las piedras; eso hay que vivirlo". El tremendo accidente de otro maletilla no le quitó las ganas. Luego, trabajando en Recambios Marcial de la Puerta del Rincón, llevaba los cafés fríos porque se embelesaba mirando las fotos de Manolete del bar Paco Cerezo. Aquello le daba la oportunidad de decirle a los clientes que quería ser torero. Espinosa de los Monteros lo invitó a probarse, pero el jefe no le dio permiso para ir y se despidió. Coincidió con la llegada de Porritas a su barrio, otro de los muchos golpes de suerte que agradece a la vida.

    Con 15 años iba de ayudantillo al campo a ver embarcar, limpiaba cajones, estaba cerca de los toros y Ángel Ramírez lo apoderó. Mucho antes, embarcando una corrida de Prieto de la Cal, le preguntaron: "¿Te parecen grandes?" y respondió: "Algún día torearé yo un toro de estos". Sería diez años después en Vista Alegre, Madrid, cortando dos orejas y dos vueltas al ruedo y encandilando a Domingo Dominguín, con quien se fue a América en 1969.

    Ya antes, el 17 de junio de 1962, había hecho su primer paseíllo con El Albaceteño en Los Tejares, de la mano de Emilio Fernández, el mismo que lo contrató de nuevo para el 4 agosto con El Carloteño. Debutó con picadores en Priego en abril de 1964 y cerró el verano cortando dos orejas en Los Tejares. En otoño y en Priego, su bautizo de sangre dejó el pitón a milímetros de la femoral.

    Emilio Fernández, el empresario diestro en retórica que pagaba con billetes de 20 duros para que abultara más, le compró 11 novillos de Gerardo Ortega para que se recuperara y reapareció en Los Califas en marzo de 1966. Un año más tarde, en Saint Sever (Francia), su suerte lo puso junto a un excelente cirujano y espectador que le salvó la vida y el pulmón. Reapareció en Madrid en septiembre con la afición, la crítica y hasta Manuel Benítez, admirando su personalísimo estilo con la muleta y las banderillas, y esa divina maestría con la espada. Pero su mayor emoción de entonces fue ver "Fernando Tortosa, torero de Córdoba" en su tapia de La Viñuela. Ese amor a la tierra le llevó a rechazar su doctorado en Barcelona y Castellón y, por esas nebulosas razones que los toreros saben y callan, se cerraron las puertas de los circuitos aquel año.

    Eligió la alternativa en Los Califas, el 19 de marzo de 1968, con Diego Puerta como padrino y Manuel Cano, El Pireo. Obtuvo entre otros la Oreja de Oro del Club Calerito y triunfó también en Portugal, Francia, Sudamérica y el resto España con Antonio Ordóñez, Palomo Linares, Paquirri, Diego Puerta, El Puri o El Hencho. Una mañana en Gerona, almorzando, vio la felicidad de un albañil junto a su mujer y sus hijos. Era el 10 / 8 / 1975.



  • Cortó dos orejas y cuando el padre le habló de Barcelona contestó: "Papá, ya no me visto de torero más". Dejó atrás y rechazó, con la elegancia de los diestros cordobeses, propuestas de las mejores plazas, empresarios, apoderados y figuras del toro. Volvió junto a Ángela Cuevas, la niña de 11 años que veía limpiar verduras, la que fue su novia con 13 y le dio el sí quiero en El Rescatado, un 18 de abril de 1976. Nacieron Ángela, Fernando y Pilar; ingeniera, jurista y economista, son el mayor orgullo del muchacho de Cañero que quiso y supo ser un torero valiente y honrado.

  • El del centro junto al hermano de Fernando, Paco, con el sombrero, es Don Gerardo Ortega, después del Tentadero.

  • Fernando Tortosa de Tentadero en casa de Don Gerardo Ortega, con el Mayoral, los Vaqueros, y amigos

domingo, 6 de junio de 2021

 Toreros Gitanos

Dinastías Gaditanas

Sebastián Villegas “Chano”.-



De cepa gitana, gaditana y torera, que dio sus frutos a la Fiesta Nacional. De su tronco fueron novilleros sus hijos, José Villegas “Potoco" y Juan Villegas “El Loco".

Sebastián llega al toreo y en el toreo termina. El toreo se le mete por las venas y cuando las flores de su genio mandan, destaca con oficio en las suertes de la lidia como buen peón que sabe correr toros y brillar con buen estilo de banderillero. Siempre quiso ser torero de los que visten de plata o azabache, no pretendió más. En lo suyo se sentía bien, era considerado de los buenos y como persona muy apreciada en los cosos maestrantes de Ronda la Vieja y de la Sevilla hispalense, como en la Villa y Corte de los madriles, se apreció su toreo, y por descontado en Cádiz, Jerez y los Puertos. No aspiró a más pues dijo como la copla:

“Que todos estamos “marcaos”

por el hierro de la vida

cómo se marca el “ganao”.


Confesaba a sus cabales: “Ante el toro me entra una fuerza en el cuerpo que parezco otra persona”. Tenía poder y sabiduría. Allá por el año 1869 y varios después, perteneció a la cuadrilla del diestro algecireño José Lara “Chicorro". Nunca perdió el compás, acertó a estar donde tenía que estar, sin estorbar; detalle de buen torero. Esto lo define todo. Aunque supo ser un profesional completo del toreo, no quiso complicaciones, al igual que la copla dice de Curro Frijones:

“Que yo soy Curro Frijones

y no me caso con la Farota

pa’ no echarme obligaciones.


José Villegas Perea “Potoco”.-

Nace en Cádiz, el 21 de mayo de 1868. Hijo del banderillero gitano Sebastián Villegas “El Chano”, hermano del novillero Juan Villegas “El Loco", y cuñado también del novillero, Manuel Díaz “Agualimpia”.



Los comienzos de su vida profesional fueron casi exactos a los de todos los que sueñan con ser toreros. Los padres de José deciden que su hijo se dedique a labrarse un porvenir por medio de los libros, proporcionándole la debida instrucción, y haciendo todo lo necesariamente posible para favorecer su educación. El chico, por su parte, se muestra obediente, en apariencia, a las exigencias de sus progenitores y apenas se presenta la ocasión, los libros y los buenos consejos los echa hacia un lado, y los sustituye por el capotillo brega. Estudia a ratos y torea a todas horas la reses bravas que esperan en los corrales del matadero destinadas al consumo humano.

La situación se presenta complicada por lo que el muchacho no tardaría en plantearse formalmente el problema. Sorprendido infraganti, Potoco cantó de plano, y confesó a su familia que el toreo era su ilusión y que a él deseaba entregarse de lleno. Dieciséis años tenía José cuando harto de andar toreando por los pueblos decide salir a torear a la plaza de la ciudad que le vio nacer. Pretender que le dejaran torear, de buenas a primeras, era una necedad. Hacía falta tener una buena recomendación para que le dejaran actuar, sin más. Pero, como al que le duele la muela es a quien se la sacan, su imaginación, después de meditarlo un tiempo, le dio resuelto el problema. Era el año 1886. En los carteles anunciaban una gran corrida en la que se estoquearían seis astados de la divisa de Esteban Hernández para los espadas Manuel Hermosilla y Juan Ruiz “Lagartija", con sus correspondientes cuadrillas. Ese día Potoco, sabe Dios como, aparece en puertas de cuadrillas vestido de luces entre los citados diestros, por lo que fue interrogado por los espadas, a lo que con total aplomo les responde: “salgo por la empresa…” Se cuenta, que anteriormente también fue preguntado por el empresario y Potoco con toda tranquilidad del mundo le respondió, que salía “por favor de los espadas…” habría que imaginarse la sorpresa cuando el muchacho cogió las banderillas, con las que pareó a un toro de manera brillante, tan superior par puso, que el público puesto en pie, le dedicó una estruendosa ovación, cubriendo de sombreros y cigarros el ruedo de la plaza. Finalizada la corrida vinieron los lances cómicos entre el empresario y los espadas: “Os digo que yo no lo he sacado…” “Ni nosotros tampoco…”


Los toros dan y quitan.

De tal suceso arranca la vida torera para Potoco. Cumplidas sus ilusiones ya es un destacado novillero, y demuestra que sabe hacer el toreo con el sello que lo acuñan los calés. Estilo desmayado, como desganado, entre el gozo y la tristeza… de hondo y puro sentimiento. Se admira su toreo gusta la manera de hacerlo y alcanza la fama que tiene eco en otras plazas especialmente en Andalucía, donde le reclaman para torear. Vistas sus excelentes condiciones torea en Cádiz con todos cuántos espadas se presentan y tales fueron sus progresos que 1888, ingresa en la cuadrilla de su paisano “El Marinero", con quién permanece hasta 1890, que pasa a estar bajo las órdenes del diestro Manuel Hermosilla. Todo el año 1891 toreo con gran éxito en infinitas plazas y en 1882 sale de su ciudad natal en compañía de su hermano Juan, para cruzar el Atlántico, con ganas de adquirir fama y medios suficientes para proporcionar atenciones y bienestar a su familia. No le fue esquiva la suerte, ya que en poco tiempo toreó en la Habana, Guatemala y Caracas alrededor de veinticinco festejos, que fueron otros tantos triunfos. Además, actuó en Perú y México. Por entonces Cuba y España se encontraban en guerra. En México “Potoco” torea seis reses bravas a beneficio de los soldados españoles heridos en la referida contienda. Cuando había estoqueado cinco toros, la muerte del sexto se la brinda al cónsul español en el país azteca. El gitano ingenuamente, en la dedicatoria le dice: “Señor cónsul, brindo por España, por México y porque termine pronto esa guerra de Cuba que nos está aniquilando". Por aquellas palabras, inmediatamente le detuvieron y le encarcelaron con toda su cuadrilla durante seis días, y hubo de pagar una multa de cincuenta pesos. Al bueno de Potoco, le sorprendió lo sucedido y sintió vergüenza por la actitud del cónsul que no hizo nada por liberarles. A su regreso a la madre patria, se dedica por entero a torear, nada de libros, y acepta todo género de contratos probando así que lo que él quería era torear mucho para perfeccionarse.


Muerte de Jose Villegas Cordero

Alterno con los novilleros de más fama: “Litri”, “Faico”, “Gorete”, “Quinito”, “Bombita”, “Rebujina”, “Villita”, “Carrillo” y otros varios, en la mayoría de las plazas de España, añadiendo a la lista Sevilla y Madrid dónde debutó cobrando quince duros, matando cuatro toros alternando con “Maera” y “Bebe Chico”. Tomó la alternativa en Cádiz el 29 de julio del 1900, de manos de Luís Mazzantini, con Antonio Montes de testigo y toros de Peñalver, no llegando a confirmarla en Madrid. Cuando se aleja de los ruedos, después de volver a las filas novilleriles, vive en Cádiz, hasta el 29 de noviembre de 1927, que fallece. Su fama no alcanzó cotas más altas por las largas ausencias de Madrid, debido a sus viajes para torear en América.

En una entrevista concedida al periódico “La Lidia" y publicada en el número 451, de fecha 11 de octubre de 1927, con relación a su apodo, decía lo siguiente: “Nosotros teníamos una criada gallega que bautizó a mi hermano, también torero, con el apodo de “El Loco", y a mí con el de Potoco; esto de Potoco como usted verá, tiene cierta originalidad; a mí me gustaba de niño a tocar el pito y daba las grandes murgas, por lo que me regañaba la gallega, diciéndome que no tocara más, y como yo era niño y además el hijo del amo, le contestaba: No me da la gana; po toco y po toco, y así fuí bautizado en mi niñez, hasta que fui mayor, siendo Potoco, y así moriré.


potoco y cuadrilla

Juan Villegas Perea “El Loco”.-

En la vega de Granada, regada por el Genil, vino al mundo el churumbel Juan Villegas Perea que andando el tiempo le pondrían el apodo de “El Loco", hijo y sobrino de toreros hecho un manojo de gracia y donaire, sigue la senda taurina predominante en la familia. Rompe a torear, y en mayo de 1888 se presenta como novillero en la plaza de Madrid. Su circunstancia profesional le marcan luces y sombras. Decide, en el 1888 y en 1889, marchar a América, formando en la cuadrilla del Juan Ruiz “Lagartija", para torear en Montevideo y otros cosos americanos. En ocasiones alterna con su hermano José para matar novillos. En su ‘claroscuro’ torero, vuelve a los ruedos ibéricos y, de nuevo, retorna a tierras americanas buscando otro clima más favorable para terminar avecindándose definitivamente en México y no pensar nunca más regresar. Y como no tenía hijo, ni esposa ni perrito que le ladrara, se refugió en el país azteca hasta el final de sus días.

En mitad del olivar

le daba gritos al cielo,

el cielo sin contestar

era un loco que gritaba

en medio de un olivar.


Continuará….


Antonio Rodríguez Salido. –
                                        Compositor y letrista.

Escalera del Éxito 176.-



José Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254




jueves, 3 de junio de 2021

David Pino & Eduardo Trassierra

 Francisco David Pino Illanes, David Pino,



Francisco David Pino Illanes, David Pino, nace en Puente Genil (Córdoba) en el año 1972 y a los cinco años de edad se asienta con su familia en Córdoba donde actualmente reside.


Premio por Soleá en el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión (Múrcia) en el año 2003 y Premio Nacional en el Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba en la edición de 2007.





Ha obtenido Primeros Premios en Peña Flamenca Torres Macarena de Sevilla, Festival Nacional de Cante Flamenco de Lo Ferro (Murcia), III Concurso Nacional de Cante Flamenco “Ubeda, 1º de Mayo”, Concurso de Cante Flamenco “Sol de Oro” de Lorca (Murcia) y XVI Concurso Nacional de Cante por Serranas en Prado del Rey (Cádiz). Finalista en el Concurso de Jóvenes Intérpretes de la Bienal de Sevilla en 1998. Galardón El Olivo (de la revista flamenca El Olivo) al Artista Novel que por votación popular le es otorgado junto a Paco de Lucía, Enrique Morente y Joaquín Grilo.


Fuera de nuestras fronteras, ha actuado en varios países como México, Colombia, Japón, Marruecos, Túnez, Rusia y en gran parte de Europa como Alemania, Francia, Suiza, Holanda, Italia, Polonia o Bélgica.


Ha participado en programas de televisión, tales como Lo que yo te cante, Noche Flamenca, Una Llama Viva y Flamencos así como en otros espacios dedicados a la Saeta.





En el año 2007 forma parte del elenco artístico del espectáculo Cruce de Caminos producido por la Diputación de Sevilla junto a figuras como Chano Lobato o José Menese. Con éste último representó en el 2006 Sentimientos de Pasión; espectáculo en torno a la Saeta que durante tres días se puso en escena en el Teatro Fernando Fernán Gómez de Madrid.


Ha actuado en obras de teatro como El Veneno y la Triaca (Auto Sacramental de Calderón de la Barca), Ámame Ahora, basada en textos del poeta Ricardo Molina y en la Ópera Flamenca Medea, con el papel de Jasón.


Ha formado parte durante cuatro años de la compañía La CarniceríaTeatro del director y dramaturgo Rodrigo García, con quien debutó en el Festival Iberoamericano de Cádiz y en el Festival de Otoño de Madrid, con la obra teatral Versus, para presentarla posteriormente en varios países.


Trabajó en la Compañía de Javier Latorre con la obra “El Duende y el Reloj” dentro del Festival Flamenco de Jerez en el Teatro Villamarta. Con el mismo bailaor participó en el V Festival Flamenco de Moscú.



Ha colaborado con la percusionista Carolina Alcaraz en el proyecto Ensemble Música Viva, concierto para Marimba, poniendo voz a la obra Uneven Souls del compositor servio N.J.Zivkovic.


En la Noche Blanca del Flamenco de 2016 se estrena como director de escena y dramaturgo, con la creación Nazareno y Olivares, obra de teatro que se aproxima a la vida y la obra del maestro Fosforito, para reponerse posteriormente en la Bienal de Flamenco de Málaga y en los actos paralelos del XXI Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba.





En el 2008 fue reclamado por el maestro Manolo Sanlúcar para integrarse en su formación como cantaor, debutando en el teatro Lope de Vega en la Bienal de Sevilla.


Ha impartido docencia en cursos de verano de la Universidad de Córdoba, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad de Málaga, Universidad de Cádiz, Universidad Internacional de Andalucía Sede Antonio Machado de Baeza y la Cartuja en Sevilla, así como conferencias en diversos ciclos y semanas culturales. Ha ofrecido cursos de Didáctica del Flamenco para profesorado en los CEP de Córdoba, Peñarroya y Priego de Córdoba, o en el I Curso Intercomarcal de Didáctica del Flamenco en Málaga, dentro de la Bienal Málaga en Flamenco, así como en el curso Salvador Rueda, aplicación didáctica en la Escuela, también dentro de la Bienal de Málaga.





Cursos de Acompañamiento al Cante en el XI Festival Internacional de la Guitarra de Córdoba, Centro Cultural Flamenco Manuel Moreno de Zürich (Suiza) y en el Conservatorio Profesional de Música de Jaén dentro del XXIII Ciclo de Perfeccionamento Musical.


Es con regularidad profesor invitado en el Rotterdams Conservatorium (Holanda) para impartir cursos intensivos de Acompañamiento al Cante.





Ponencias en el XVIII Congreso Nacional de Actividades Flamencas en Badajoz, XXIII Congreso de Arte Flamenco Santa Coloma de Gramennet (Barcelona) y XXVI Congreso de Arte Flamenco en Lucena.


Es Licenciado en Estudios Superiores de Música por el Conservatorio Superior de Música de Córdoba y Diplomado en Magisterio. Obtuvo el título de Guitarra Flamenca del Plan 66 en el Conservatorio de Música de Córdoba, donde recibió clases del maestro Manuel Cano.





Máster en Investigación y Análisis del Flamenco por la Universidad de Cádiz.


Responsable de la coordinación del Certamen Jóvenes Flamencos Diputación de Córdoba en cinco ediciones, siendo a su vez productor musical de los CD´s registrados en cada una de ellas, es también miembro integrante de la Comisión Organizadora de las ediciones XX y XXI del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba y pertenece al Comité Asesor de la Fundación Fosforito.


Ha formado parte del jurado en certámenes como el Concurso Nacional de Cante Jondo “Antonio Mairena” de Mairena del Alcor o el premio “Desencaja” para jóvenes  flamencos de la Junta de Andalucía.


Es coordinador del ciclo “Maestrías”, en el que desde la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba se invita a artistas maestros del género a compartir sus experiencias con el público, entrevistando a figuras como Fosforito, Carmen Linares, Serranito, Rafael Riqueni, Gerardo Núñez, Mayte Martín o José de la Tomasa.





Formó parte del Grupo de Trabajo que elaboró el Plan de Estudios del Itinerario de Cante Flamenco de la especialidad de Flamenco que aprobó la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía, para su implantación en los conservatorios superiores de música.


Desde 2017 ocupa una plaza en la Cátedra de Cante Flamenco del Conservatorio Superior de Música de Córdoba, centro donde desempeña labores docentes desde el año 2002.




En en el año 2018 vio la luz su primer trabajo discográfico, que con el título “Mi largo caminar” ha registrado con la productora LadrogueríaMusic.


Actualmente y desde el año 2019, es Director de la Cátedra de Flamencología de la Universidad de Córdoba.



JOSE LUIS CUEVAS


Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254












VIDEOS DE DAVID PINO



miércoles, 2 de junio de 2021

 HOMENAJE A LA FAMILIA ROMERO DE TORRES



Como es costumbre desde hace doce años, los cordobeses, representados por la dirección y técnicos del Museo de Bellas Artes, así como el Foro Cultural Puente de Encuentro, tuvo lugar un acto en el mausoleo familiar.


COMIENZA LA DISERTACIÓN

Presentó el acto José María Palencia, Asesor Técnico de Conservación e Investigación del Museo, quien dio paso a la brillante intervención de Carmelo Casaño, que ofreció una ofrenda oral muy interesante, salpicada con frases irónicas propias de su habitual gracejo.


DOMENECH, CASAÑO, PAVÓN Y PALENCIA

Asistieron al evento entre otras personalidades y cordobeses amigos del acto, el Director del Museo don José María Vázquez Domenech; José María Palencia; María Antonia Aguilar, Concejala de Cultura del Ayuntamiento; Bernardo José Jurado presidente del Foro Cultural Puente de Encuentro; el poeta Francisco Carrasco, el periodista Jesús Cabrera , Francisco Calvo Pavón del Foro Cultural...

REPRODUCCION INTEGRA DE INTERVENCIÓN DE DON CARMELO CASAÑO SALIDO, ABOGADO, ESCRITOR Y SOBRESALIENTE TERTULIANO.

Entradilla: F. Bravo Antibón

TEXTO:

En este acto sencillo, conmemorativo de la muerte de Julio Romero de Torres, hay que empezar expresando que el gran simbolista de la pintura española, fue el fruto más conocido de una familia de artistas plásticos, comprometida con todas las manifestaciones de la cultura, que llegó a Córdoba, para quedarse y determinarla, desde un pueblo onubense muy cercano a La Rábida colombina: el Moguer universalizado por Platero y Juan Ramón Jiménez.


JESÚS CABRERA Y FRANCISCO CARRASCO

Romero Barros, padre y maestro de Julio y patriarca del grupo familiar, fue un pintor sobresaliente con un amplio elenco de inquietudes, pedagogías e inconformismos pues, sobrepasando el profesional mundo estético, empleaba igual dedicación, a comprender y remediar, dentro de lo posible, el sufrimiento de los bienaventurados que tenían, como los evangélicos, hambre y sed de justicia.

Ciñéndonos al Julio Romero pintor, queremos detenernos en dos características cardinales de su obra. La primera es que gozó de una personalidad relevante que se traduce en obras pictóricas que son fácilmente identificables por todo el que, sin necesidad de ser perito, alguna vez las ha saboreado; pues sus cuadros, reflejo de un peculiar mundo interior, poseen una impronta inconfundible. Cualidad o huella a la que aspiran todos los pintores pero que muy pocos la consiguen.

La segunda peculiaridad es su singular manera de entender el simbolismo que lo convierte en el gran simbolista de la pintura española. Simbolismo que, ciertamente necesita -pues para eso nace- ser interpretado, ya que se trata de un lenguaje cuasi metafórico que exige el esfuerzo de quien contempla la obra, para conseguir el conocimiento de su profundo significado, cosa que no es tan necesaria en la alegoría a la que se puede considerar la antesala de la manifestación simbólica, y que también atrajo a nuestro pintor desde sus años juveniles.

Nosotros siempre hemos creído que en el simbolismo está el mejor Julio Romero y, en consecuencia, el exacto enjuiciamiento del crítico Antonio Manuel Campoy, cuando escribió que “a Julio Romero se le ha confundido -y se le sigue confundiendo, puntualizamos- con un folklorista y, lo que es peor, se creyó que sus esenciales conceptos y maneras estaban resumidos en La chiquita piconera, cuando ésta, exactamente, puede ser la antítesis del gran pintor de La consagración de la copla y Carmen que son, ni más ni menos, las obras cumbres del prerrafaelismo español”. Hasta aquí, la certera apreciación de Campoy que completaremos con una evasiva, la de su crítico y biógrafo Francisco Zueras, que se limita a asegurar que la pintura de Julio Romero contiene “un simbolismo de difícil interpretación”.


FRANCISCO CALVO, CARMELO CASAÑO Y MARÍA ANTONIA AGUUILAR

Como este no es lugar ni momento para extendernos en interpretaciones que ya intentamos en un amplio ensayo que recoge nuestro punto de vista, ahora nos limitamos a destacar que el pintor, muy guiado por su amigo y maestro cultural Ramón del Valle Inclán, fue el analista infalible de una sociedad levítica y farisea que crucificaba a la pecadora -reconvertida por Julio Romero en su lienzo La Gracia en indudable redentora- sin reconocerse a si misma, sin autocrítica, sin escapar de clichés tópicos, atrapada en un dolorido sentir porque, según palabras de nuestro pintor: “Andalucía quiere ganar el cielo torturándose y haciendo un culto del dolor”

Ahora bien, su actitud crítica la lleva a cabo con habilidad, nadando y guardando la ropa, pues nunca olvidó que en 1906, cuando presentó en Madrid el cuadro Las vividoras del amor se produjo un escándalo clamoroso que incluso traspaso las fronteras. En realidad, el oleo era una obra naturalista, de una bella composición, pero sin concesiones al tartufismo, en la que 4 prostitutas en el zaguán de un ínfimo burdel, aguardaban a la clientela calentándose con un brasero. Por cierto, un tema idéntico al de Las señoritas de Avignon que pintó Picasso el mismo año.


OFRENDA

Para terminar este brevísimo homenaje queremos dejar muy presente que la inteligencia de Julio Romero era despierta, aguda, con propensión al escepticismo y la sensibilidad cortada por las tijeras románticas y muy afín al cante hondo o flamenco. Todo ello propició que fuese proclive a los ideales de la Ilustración que pedían a la sociedad que, prescindiendo de interpretaciones sesgadas, se atreviera a conocer pensando por si misma.

Por todo lo antedicho, desearíamos, hoy, aniversario de su muerte, escribir como homenaje, en la lápida ante la que nos encontramos, las mismas palabras que Rubén Darío quiso grabar sobre la tumba de su admirado Stefan Mallarme. Esas palabras eran: Belleza y Resurrección.

José Luis Cuevas

Montaje y Editor

Escalera del Éxito 254