martes, 27 de octubre de 2020

 FERMÍN VIOQUE RUIZ

Nació el 12 de febrero de 1961 en la localidad cordobesa de Dos Torres. Desde muy joven recorrió las dehesas andaluzas, salmantinas y fronterizas portuguesas, con un solo objetivo: aprender cuanto más mejor del mundo del toro y adquirir una formación, imprescindible de cara a su presentación en los ruedos, como aspirante a figura. Tras un periplo no exento de dificultades, propias de los torerillos sin recursos, se produjo su presentación vestido de luces a los dieciséis años de edad.

El domingo 8 de octubre de 1978, actuó en Córdoba, en una becerrada que organizó el Círculo Taurino en beneficio del Córdoba C.F. El cartel, compuesto por alumnos de la “Escuela Taurina Manuel Benítez El Cordobés”, cuyo titular asistió de buen grado. Los espadas fueron: Fermín Vioque (que cortó las dos orejas de su primero u una en el segundo), Antonio Tejero (oreja y dos orejas y rabo) y Antonio Romero (ovación y oreja). Los becerros fueron de “Torrestrella”.

Repitió cartel y ganado, el Círculo Taurino también con fines benéficos. En esta ocasión Fermín cortó oreja en el primero y fue aplaudido en el segundo, Tejero (oreja y ovación) y Romero (aplaudido en su lote).




Una de sus primeras actuaciones triunfales, fuera de su tierra, fue en Valencia, en una jornada de promoción de nuevos valores. Lidió una res de la ganadería de Pilar Martínez con señalado éxito.

El domingo 22 de abril de 1979, participa en un nuevo festival, cuyos beneficios irían a parar a las arcas de la “Escuela Taurina M.B. El Cordobés”. El cartel fue de altura, colaboraron: Paco Camino, Gabriel de la Haba “Zurito”, “José María Manzanares”, “El Niño de la Capea”, y los novilleros Fernando Vera, Fermín Vioque y Antonio Tejero. El de Dos Torres, con un novillo bronco, al término de su actuación dio la vuelta al ruedo. Se lidiaron ejemplares del hierro de “Torrestrella”.

Debuta con picadores en “Los Califas”, el domingo 11 de mayo de 1980. Le acompañaron el cordobés Antonio Tejero y la torera Maribel Atiénzar. Recibió a porta gayola a su primero, toreó bien con el capote, banderilleó y estuvo a la altura con la franela. Tras pinchazo, estocada y tres descabellos dio la vuelta al ruedo. No pudo lidiar su segundo ejemplar, por haber resultado cogido, banderilleando el quinto con Tejero.


ORLA A FERMÍN VIOQUE, AUTOR: DOMINGO ECHEVARRÍA

El 7 de septiembre de dicha temporada, se presenta en Monumental madrileña, en un festejo mixto, Vioque como novillero y dos matadores de toros: Juan José García y Francisco Méndez “Curro Méndez”.



INAUGURACIÓN DEL COSO DE DOS TORRES

Siendo alcalde de esta población don Faustino Fernández Vioque, se aprobó en el pleno la construcción de un coso con capacidad para dos mil quinientas personas. En un tiempo record se procedió a su realización, inaugurándose el 14 de agosto de 1982. Con tal motivo fue programada una novillada, en la que Fermín actuó en solitario, estoqueando cuatro ejemplares de Hermanos Marín Montero “Víctor y Marín”. De sobresaliente le acompañó el novillero Juan Herrera. El resultado artístico fue de: vuelta al ruedo en el primero, dos orejas y rabo en el segundo, palmas en el tercero e idéntico premio en el que cerró plaza.

A estas alturas llevaba marcadas en el cuerpo cinco cornadas. La de Peñarroya – que fue la primera -, la segunda en Córdoba cuando debutó con picadores, la tercera el 7 de septiembre del 80 en Madrid, la cuarta en Alcobendas en mayo del 82 y la quinta recibida en Madrid en ese mismo año, en la feria de San Isidro.

ALTERNATIVA


Padrino José Cubero “El Yiyo”  testigo “El Soro”.

El Coso cordobés de “Los Califas” fue el escenario de su alternativa, en concreto el 24 de mayo de 1984. Se lidiaron tres toros de “Los Guateles” (1º-2º y 5º) y tres del Marqués de Domecq. Fue el padrino del doctorado José Cubero “El Yiyo” – que sustituía por encontrarse lesionado a Luís Francisco Esplá – y de testigo “El Soro”. El toro (de “Los Guateles”), se llamó “Travesura”, marcado con el nº 101. El segundo astado del lote fue de Domecq. Para tan esperada tarde el diestro vistió un terno marfil y oro con cabos negros. La crónica de Pepe Toscano, refleja la actuación de Fermín en los siguientes términos:



.......”muletazos por bajo sometiendo al astado. Emplea la muleta sobre la mano diestra, llevando al toro por el pitón del mismo lado, que  se le vence. Con la zurda cuaja buenos naturales, siempre dispuesto a mostrar lo mejor de su toreo. Deja una estocada, entrando muy decidido, otorgándole la presidencia dos orejas, pedidas de forma unánime. Dando con ellas una triunfal vuelta al  ruedo. A su segundo lo pasa de capote con unos apretados lances de capa. El tercio de banderillas lo cubre con “El Soro”, ambos son aplaudidos. Para la muleta el toro tuvo mejores aptitudes,  mostrándose Vioque más centrado, seguro y torero. Pases por bajo saliéndose a los medios. Cargó su labor sobre el pitón derecho, dejando tres buenas tandas. Por el lado izquierdo no se acopló. Volvió a matar muy decidido. Pinchazo y estocada. Oreja. Al final lo sacaron a hombros.”...


f. Vioque en Belmez

Al día siguiente – 25 de mayo – hace nuevamente el paseíllo en “Los Califas”, sustituyendo a Emilio Muñoz que había resultado herido en “Las Ventas” la tarde anterior. Paco Ojeda, “El Soro” y Fermín, se las entendieron con un encierro de Antonio Arribas Sancho. El diestro cordobés estuvo toda la tarde en “Vioque”, dio la vuelta al ruedo en su primero y cortó la oreja del segundo.

CONFIRMACIÓN DE LA ALTERNATIVA

Confirmó la alternativa en Madrid el 15 de agosto de 1984. Ejerció de padrino

Luis Miguel Rosado Martín “Luis Miguel Campano” y presenció la ceremonia Vicente Yestera – que también confirmaba su doctorado-.Se lidiaron cuatro ejemplares del Conde de Mayalde y dos de Manuel García Fernández Palacios (3º y 5º). Fermín utilizó el mismo terno de la alternativa. El toro de la confirmación se llamó “Bufonero I”, negro zaíno y con la marca del nº 5.


FERMÍN VIOQUE MÁXIMOS TROFEOS. A LA IZQUIERDA EL PITU.

TEMPORADAS DE 1985 A 1996



El 23 de mayo del 85 actúa en “Los Califas”, junto a “Manili” y Pepe Luís Vargas, estoqueando ganado del hierro de Isaías Vázquez. Fermín obtuvo sendas ovaciones en sus toros. Al terminar la faena del segundo, pasó a la enfermería en la que se le apreciaron contusiones diversas y politraumatismo.

El sábado 19 de octubre del año que nos ocupa, interviene en el festival organizado por el “Círculo Taurino de Córdoba”. Reses de distintas ganaderías para el rejoneador Moreno Silva y los diestros: “El Pireo”, “El Garbancito”, Herminio Fernández, Manolo Rodríguez, Vioque, Juan Carlos Domingo, Ignacio Torres y Antonio Manuel de la Rosa. Vuelve al ruedo cordobés el 24 de mayo de 1987, lidiando toros de Ana Romero. Del cartel se cayó “El Soro”, que se había lesionado en “Las Ventas” la tarde anterior, le sustituyó “Morenito de Maracay” quien compartió cartel con Víctor Mendes y Fermín. El de Dos Torres, fue premiado con la oreja de su primero y saludó en el segundo.

El 28 de mayo del 88 hace el paseíllo en “Los Califas”, cubriendo la baja por lesión de “El Soro”. Estaban anunciados toros de Victorino Martín, pero cinco de los ejemplares fueron rechazados por insuficiente trapío. La cuestión ganadera se solventó remendando con toros de Guardiola Domínguez, Guardiola Fantoni y Ramón Sánchez. Fermín estuvo de nuevo a la altura de los valientes; resultó cogido por su primero - sin consecuencias – mató de dos pinchazos y media. Saludos. En su segundo fue prendido de forma espectacular, arriesgó pisando un sitio que reclamaba tila...; entró a matar sin un resultado positivo inmediato, lo que le privó de pasear la oreja, pero dio la vuelta al ruedo entre aclamaciones.


VIOQUE CON EL PITU

Domingo 19 de mayo de 1991. Toros de Murteira Grave, que se rechazaron por falta de trapío y se sustituyeron por ejemplares del “Marqués de Ruchena”, y nunca mejor dicho lo de “ejemplares”, porque salieron seis “mocitos”, preciosos de lámina y astifinos. El cartel lo componían: Francisco Ruiz Miguel, Manuel Ruiz “Manili” y Fermín Vioque. El cordobés saldó la tarde con saludos en el primero y palmas en el que cerró plaza.

Tarde entretenida la del sábado 28 de septiembre del 91 en Córdoba, con motivo de la corrida concurso de ganaderías, donde tuvimos la oportunidad de ver el juego de ejemplares de seis hierros: Ramón Sánchez, Salvador Guardiola, Fermín Bohórquez, Sayalero y Bandrés, Marqués de Ruchena y Sancho Dávila, que lidiaron los diestros: Luis Francisco Esplá, Fermín Vioque y Enrique Ponce. Apoderaba a Fermín José A. Ramírez “Porritas” y componían la cuadrilla:



Picadores: Gabriel Alamo y José Pacheco

Banderilleros: Pepín Fernández, Francisco Parra y Francisco Colchero

Mozo de espadas: Antonio Valle

Tarde del 12 de septiembre de 1993, pisan el ruedo de “Los Califas tres toreros con garra: Vioque – oreja y saludos-, Rafael Jiménez González “Chiquilín” y Francisco Aguilera. Ganado de Jódar y Ruchena.

El 15 de octubre del 93, se le organizó una cena homenaje, promovida por Eduardo Parra, en honor y reconocimiento del pundonoroso torero cordobés. Se celebró en el entonces taurino Hotel Meliá y resultó muy simpático y concurrido.


VIOQUE RECIBE DE LEONARDO RODRÍGUEZ EL TROFEO MANOLETE_AL FONDO MARCELINO FERRERO Y RAFALITO LAGARTIJO

A finales de enero del 94, se presenta en la ciudad de San Cristóbal (Venezuela), junto al venezolano “Morenito de Maracay” y el mexicano Alejandro Silveti. Se lidiaron toros de la ganadería de la tierra “La Cruz de Hierro”. Fermín en su primero dio

La vuelta al ruedo y saludó desde el tercio en el segundo. Realizó dos faenas profundas y valerosas, que no redondeó por su fallo a espadas.

Martes 24 de mayo de 1994. Toros de José Ortega para los diestros: Víctor Mendes, Pedro Castillo (que sustituye a “El Soro”) y Fermín Vioque que saludó en su primero y fue despedido con palmas en el segundo; estuvo muy valiente con sus dos oponentes, pero falló en ambos con el estoque.



La siguiente referencia que tengo de él en “Los Califas”, es del día 10 de febrero de 1996. Fecha correspondiente a un festival organizado a beneficio de la “Asociación Española contra el Cáncer” de Córdoba. Intervinieron, el rejoneador Joaquín Moreno

Silva y los toreros de a pie: Fermín Vioque, “Finito de Córdoba”, Paco Aguilera, José Romero, “Romero de Córdoba”, José Muñoz (que sustituía al lesionado “Chiquilín”) y Alejandro Castro.

FIN DE UNA ETAPA

El sábado 20 de agosto de 1994, el diestro se despide de sus paisanos de Dos Torres, formando parte del siguiente cartel: cinco erales de Manuel Domínguez Calle, para el joven rejoneador Jesús Callejón; dos para Vioque, y los dos restantes para Rafael Bellido de Almodóvar del Río y Manuel Ventura de Belmez.

La última tarde que nuestro torero lidió en “Las Ventas”, fue el 28 de agosto del 94. Le acompañaron Antonio Mondéjar y Fernando José Plaza, que confirmaba la alternativa. Ganado del “Cura de Valverde”. La cuadrilla de aquella tarde, estuvo compuesta por los picadores: José L. Muñoz y Antonio Muñoz; los banderilleros Enrique Pérez Redondo “Paco Lucena”, Manolo Dorado y Pepe Agüero. Como mozo de estoques le ayudó Fabián.

El 28 de septiembre de 1994, da fin a una etapa profesional honesta en lo personal y valerosa en su trayectoria taurina. Se cortó la coleta el mencionado día 28 en Pozoblanco (Córdoba). No estaba incluido en el cartel, pero entró sustituyendo a Julio Aparicio. Completaba la terna junto a Miguel Báez “Litri” y “Jesulín de Ubrique”, compañeros a los que brindó su último astado. Ganado de Ramón Sánchez. Dio la vuelta en el primero y cortó la oreja de su segundo. Agustín Castellano “El Puri” cumplió con el ritual de cortarle la coleta.

...”me voy de esta hermosa profesión, habiéndolo dado todo; nadie me ha echado, y con nueve cornadas en el cuerpo, que al menos para mi son nueve diplomas, que generalmente los toreros llevamos con mucho orgullo. Luego están otros trofeos, yo diría muchos, que los miro con orgullo en las vitrinas de mi casa. Tengo el Municipal “Manolete” y el “Machaquito”... ( entresacado de unas declaraciones a Pepe Toscano).

Siendo ya empresario de la plaza de toros de Roquetas de Mar (Almería), participó en un festival benéfico, cuya resumen trasladamos seguidamente:


Plaza de Toros de Roquetas de Mar

“Domingo 9 de marzo del 2003. Festival benéfico con picadores. Ganado de Fuente Ymbro. Actuaron: Sergio Galán (petición y vuelta) Dámaso González (silencio), Juan Mora, Pepín Liria, Juan José Padilla (que cortaron una oreja), Emilio López “Playerito” (vuelta) y Fermín Vioque que fue el triunfador cortando dos orejas.

Y el 17 de febrero del 2007, tenemos anotado otro festival en la misma población. En esta ocasión se lidiaron novillos de María José Barral, para los diestros: Manuel Díaz “El Cordobés” y Salvador Vega (ambos cortaron dos orejas y rabo), Víctor Méndez (dos orejas), Curro Díaz, “Playerito” y Julio Benítez (a los tres se les despidió en silencio) y Fermín Vioque que fue premiado con una oreja.



Fue en su momento y es, – porque Fermín no ha dejado de sentirse torero-, un lidiador que se vestía con el terno del coraje y “palante”...

Actualmente sigue funcionando alrededor del mundo del toro, en concreto lidera una empresa dedicada a coordinar y facilitar la celebración de eventos en los que se incluyen el toreo de vaquillas etc. No podía ser de otra manera, el maestro Fermín

Vioque no se ha podido sustraer a vivir de otra forma. Siempre alrededor del mundo del toro y del caballo.











FRANCISCO BRAVO ANTIBÓN


DOMINGO ECHEVARRÍA

DOCUMENTACIÓN GRAFICA

JOSE LUIS CUEVAS

Montaje y Editor

lunes, 26 de octubre de 2020


  

ASOCIACIÓN TAURINA AFICIONADOS PRÁCTICOS DE CÓRDOBA

EN LA GANADERÍA DE RUIZ CÁNOVAS



FOTO: RAUL HERNANDEZ

Ganadería de Hermanos Ruiz Cánovas

El pasado sábado 17 ASOCIACIÓN TAURINA AFICIONADOS PRÁCTICOS DE CÓRDOBA participaron en un tentadero en la ganadería de los Hnos. Ruiz Cánovas, dicha ganadería se encuentra en el término de Navas de San Juan.
   Se tentaron cuatro becerras a cargo de Dioniosio Ruiz, hijo del ganadero,  dieron buen juego, destacando por su nobleza y clase en la embestida.


VIDEOS GRAFICOS










 

MONTORO

La elegancia de Lea y la entrega de Leonardo merecieron más



Sólo una oreja para la francesa por el mal de espadas ante un buen encierro de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez

Lea Vicens corta la única oreja en Montoro, a una corrida de Herederos de Sánchez y Sánchez que mostró movilidad y celo. Leonardo Hernández firma una actuación completa y variada, que no pudo rematar con los aceros.

MARCO A. HIERRO

FOTOS RAFA GIMENO 

La gira de Reconstrucción hacía parada en Montoro en una doble cita que irrumpía en la localidad con la matinal de rejones, en la que Leonardo Hernández y Lea Vicens se hacían cargo de un encierro de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez. Tras el paseíllo, como de costumbre, se guardó un minuto de silencio por las víctimas que ha dejado la COVID-19.



Con Giraldillo recibió Leonardo al primero, alto de agujas, estrecho de sienes y manilargo de más, que tardó mucho en fijar su atención en las monturas y más aún en regalar arrancadas francas, en su empeño en ponerse por delante o no caminar. Fue Calimocho el elegido para iniciar el tercio de banderillas, en el que abrió mucho las batidas y se preocupó más de esperar los taponazos de un toro que reservaba su potencia para cuando suponía que podía llegar. Invadió más el espacio del Murube con Eco, que pegó piruetas con seguridad y transmisión en la misma cara, mejor en las carreras que al clavar. Quiso asegurar el triunfo en el último tercio con Xarope, pero le costó clavar seguido en el carrusel de cortas por lo descompuesto del toro, al que mató en los medios sin mucho acierto, por lo que perdió cualquier trofeo. Silencio. 



El segundo, más entipado y con mejor tranco, tuvo más intención de seguir a Guitarra, con el que destoreó Lea con inteligencia para quitarle los vicios con los que salió. Pero no corregía el gazapeo constante, por lo que decidió Lea convertirlo en virtud aprovechando con Bético la arrancada briosa para batir muy cerca y coserle luego el ritmo debajo del estribo y en un armónico galopar. Elegante la francesa, que supo, además, adecuar las monturas a la velocidad de la arrancada del de Sánchez, que llegaba como un obús a pesar del castigo. Deseado aguantó estas arrancadas en un par de cortas que tuvieron exposición y mucha transmisión y llegada al tendido. Sin embargo, falló también con el rejón a lomos de Espontáneo, y allí se perdió todo trofeo. Ovación.

El Ranito que hizo tercero tuvo codicia, fijeza, celo y ritmo para perseguir la grupa de Elmo, con el que le puso Leonardo un único rejón para preservarle la calidad que mostró siempre de salida. Le dio cancha a Enamorado en banderillas para que mostrase más las virtudes que apunta que la brillantez completa. Galopó con mucho sentido a dos pistas, supo quebrar a tiempo para eludir alguna arrancada a destiempo y andar con mucha elasticidad en la cara de un toro que no se cansó de embestir. Cerró el tercio de banderillas con Sol, que se dobló con tremenda seguridad para dejarse llegar la calidad del toro. A dos manos dejó, además, un par arriba, llegando a las cortas y Xarope casi con la faena hecha. Pero aún le quedaban los violines de cortas y una rosa antes de intentar la suerte de matar completamente enfrontilado con el animal, pero pinchó el intento, se atascó luego con el rejón y también perdió los trofeos.



Brillante y ceñido fue el saludo de Lea Vicens al cuarto a lomos de Bach, que mostró muchísima facilidad para parar el ímpetu con el que salió el toro. A Diluvio le costó poco entrar en faena, buscando también el apoyo de un tendido que comulgó con la labor ante el rítmico y boyante Bailador. Quiso asegurar el triunfo repitiendo a Bético, una de las estrellas de su cuadra, pero estuvo mejor en el brillante toreo al estribo que a la hora de clavar, con algún desacierto en la colocación, a pesar de lo elegante siempre de su toreo.



Con Jazmín desarrolló el carrusel de cortas, ya con el toro muy parado, sangrando mucho y con la fuerza justa ya, y la bravura, para no echarse. Nuevamente fue Espontáneo el caballo de matar, y dejó un rejón la francesa, pero tuvo que echar el pie a tierra para descabellar y en una oreja quedó el botín.



FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Montoro (Córdoba). Décimo festejo de la Gira de Reconstrucción. Rejones.

Cuatro toros de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, reglamentariamente despuntados. Sin fijeza ni ritmo el descompuesto primero; con brío y hasta cierta violencia en la arrancada el segundo; codicioso, con ritmo y celo el buen tercero; con ritmo y boyantía el buen cuarto.

Leonardo Hernández: silencio y ovación tras aviso

Lea Vicens: ovación y oreja

domingo, 25 de octubre de 2020

 RECORDANDO AL MAESTRO ANTOÑETE

El torero del mechón de plata



Próximo a cumplirse el noveno año del fallecimiento, (22-10-2011) de uno de los más grandes toreros del siglo XX, Antonio Chenel “Antoñete”, es el momento de rendirle homenaje de admiración y respeto a su memoria y recordarlo por lo buen torero que fue y las penurias que pasó, para conseguir llegar a ser una primera figura del toreo de todos los tiempos.

Dicen, los que de esto más saben, que ser torero es un milagro, llegar a figura es prácticamente imposible y que ganarse la calificación de maestro es como hablar directamente con Dios. Antoñete, además de todo esto llegó a ser, torero de Madrid, torero de aficionados y torero de toreros.

Antonio Chenel Albadalejo había nacido en Madrid el 24 de junio del 1932 falleciendo a la edad de los 79 años en el hospital madrileño de Puerta de Hierro de Majadahonda, a causa de una afección pulmonar, poniendo así punto final a una vida en la que en el toreo fue el eje fundamental.



Hijo de monosabio, creció en la dureza de la posguerra descubriendo el toreo, a la edad de 8 años cuando le llevan a vivir, con toda su familia, a la plaza de toros de las Ventas donde vivía su hermana Carmen casada con Francisco Parejo, que ejercía de mayoral en la monumental madrileña.

En los primeros años de aquella década de los 40, ofrecen en las Ventas la presentación de novilleros tales como: Luís Miguel, Parrita, Pepín Martín Vázquez o Manolo González. El pequeño “Toñete” escondido tras las tablas de una de aquellas puertas del coso que dan acceso a la arena, abre los ojos asombrado y hace acopio de fondo y forma, de apostura y gestos.

Crece su afición, y esto hace que se escape de casa con cierta frecuencia, para ir a torear a los pueblos vecinos de donde vuelve molido a golpes y con algún que otro hueso roto. Su padre, sabedor de las andanzas de su hijo, se ve obligado a hablar con su yerno Paco Parejo para que sea él quien le cuide y le guíe en la difícil tarea de ser torero.


Pronto su tutor, decide ponerlo en Madrid en la primera nocturna de aquél verano de 1946, en la parte seria del Bombero Torero.

En el invierno del año 1950, don Pedro Balañá empresario de la plaza de toros de Barcelona, le ve en Campo cerrado, ganadería de Atanasio Fernández, y queda gratamente sorprendido de las maneras de torear del muchacho, y le propone a Parejo presentarlo en Barcelona con picadores al año siguiente.

La tarde de aquél año, “Antoñete” forma un lío gordo en Barcelona y, Balañá le vuelve a contratar para otra novillada dos días más tarde y, otra vez redondea su actuación al torear de forma extraordinaria un novillo de Garro y Díaz Guerra.



En esa temporada torea un total de trece novilladas antes de darse a conocer en Madrid el 5 de junio del siguiente año. Fecha en la que el público madrileño queda impresionado, y enamorado del estilo torero del joven “Antoñete”.

Los éxitos de aquellos años forja el sueño del diestro, que va tomando cuerpo hasta llegar al doctorado, (Castellón 8 de marzo de 1953, padrino Julio Aparicio, testigo Pedro Martínez Pedrés, ganado de Curro Chica). Tras varias corridas de éxitos desiguales, torea en Toledo cortando dos orejas y confirma en Madrid el 13 de mayo de ese mismo año, de manos de Rafael Ortega, testigo Julio Aparicio y reses de Alípio Pérez Tabernero.



Toda su juventud y su madurez están unidas a esta plaza, a su plaza, en la que escribiera los más grandes e importantes capítulos de su larga carrera. Más tarde, su vida profesional, una de las más apasionantes de la historia del toreo, da un cambio significativo. De estar en la cima del toreo, pasa a ser uno más de los que sufren los sinsabores y las penurias de la fiesta.

Brujo y sabio, golfillo y mujeriego. Decía: que los cinco pecados capitales que se habían permitido las grandes figuras del toreo en toda su historia eran: “Torear, amar, fumar, jugar y beber”. Cinco verbos que él supo conjugar y combinar a su manera, dado su comportamiento disoluto. A finales de los años 50 y principios de los 60, Antonio Chenel era un torero casi marginal. Sin contratos, sin un duro, y lo que era peor para él, sin tabaco.

Los empresarios se habían olvidado de su nombre. Doce años ya, desde que ingresara en el escalafón de matadores y su carrera profesional no estaba aun definida. Su cabeza se le llenó de dudas. No encontraba ninguna salida. Entonces le viene la idea de hacerse banderillero. Y su cuñado le propone, hablar primero con la empresa de Madrid, para que matara una corrida de Félix Cameno que tenía encerrada en los corrales de la plaza, próxima a ser lidiada. De esta manera le llega otra nueva oportunidad, y el día 8 de agosto del 1965 “Antoñete” hace el paseíllo formando terna con “El Estudiante” y un mancheguito de nombre Pepe Osuna que confirmó ese mismo día.


Su primera salida a hombros de  "Las Ventas" de Madrid.

Corrida que supone su salvación, al tener la suerte de que le toque en cuarto lugar el toro “Florido” al que le corta las dos orejas. Aquél día en las Ventas, Chenel estuvo inmenso. El triunfo le sirvió para que el empresario don Livinio Stuyck le firmara varias corridas para esa misma temporada y el compromiso de contratarle para la feria de San Isidro del año siguiente.


La torería de Chenel en un muletazo ayudado al toro "Atrevido" de Osborne.

En el serial Isidril de aquél año 1966, ante los toros de José Luís Osborne, “Antoñete” se anuncia con Victoriano Valencia y Fermín Murillo como compañeros de terna.

Tarde memorable que marcaría para siempre la carrera profesional de Antonio Chenel “Antoñete", al ejecutarle una grandiosa faena a “Atrevido” el toro alunarado, al que todos llaman el toro blanco de Osborne. Faena inmensa, que le vale para torear la corrida de la Beneficencia y la de la Prensa, en la que corta cuatro orejas proclamándose ganador de la Oreja de Oro. Ya está “Antoñete” otra vez arriba, pero la década de los 70 le devuelve de nuevo al ostracismo.

Ante tan negra situación, Antonio decide marcharse a Hispanoamérica para ver si desde aquellas tierras, puede relanzar de nuevo su carrera profesional. Grandes y sonados triunfos logra en los ruedos americanos, por lo que decide, con ánimos renovados, volver a España a principios de la temporada 1981.


Con torería y con poder. "Antoñete" se dobla por bajo en el inicio de una faena.

La empresa de Madrid le espera y le firma un contrato para torear una corrida junto al sevillano Manolo Vázquez, en la que obtiene otro éxito rotundo, que le lleva de nuevo a las grandes ferias y a los carteles de lujo. Fueron años magníficos, en los que al público, le ofrece el decálogo de su mejor toreo.

En 1988, escaso de forma física para ejercer su profundo toreo, llega a la feria de Bilbao, y tras brindar la muerte del toro “Montón” a su apoderado Manolo Chopera, éste le corta la coleta.


Antonio Chenel junto a Manolo Molés, en una de las retransmisiones taurinas de Canal+.

Retirado de la profesión, el periodista Manolo Molés le convence para que a su lado comente aspectos técnicos de las corridas de toros. Todos los aficionados hemos tenido la oportunidad de disfrutar de su sabiduría, a través de las retransmisiones taurinas.

Pasados unos años, compró una finquita en la sierra madrileña de Valdemorillo, “Las Laderas”. Allí, pasaba la mayoría de su tiempo dándole de comer en la mano a “Romerito”, un semental de su ganadería, (encaste murube, regalo de su amigo Niño de la Capea”.


!Dios reparta suerte!

Dentro del caserío, siguen colgadas las cabezas de aquellos toros con los que cosechó los más grandes triunfos de su vida: “Atrevido”, “Casablanca”, “Espontáneo”, “Gondolero”, “Danzarín”, “Caracol”, “Cantinero”, “Agitado”… todos ellos, desorejados por partida doble.


Va por ustedes y por toda una vida.

Descanse por siempre en paz el MAESTRO.


Antonio Rodríguez Salido.-
Compositor y letrista. –
Escalera del Éxito 176.-

JOSE LUIS CUEVAS
Montaje y Editor

Toda una estampa, un cartel de toros.

Su primer trofeo en Barcelona de novillero.


Espléndido natural de Antoñete", al toro "Danzarín".


"Antoñete" en el patio de su casa, "Las Ventas" de Madrid, leyendo la crónica en "El Ruedo" junto a su cuñado Paco Parejo, mayoral de dicha la plaza.



Una de las famosas medias verónicas de "Antoñete".


"Antoñete" de novillero en un burladero de la plaza de toros de Toledo.

Una imagen muy repetida de "Antoñete" en Madrid.


Una de las pocas chicuelinas instrumentadas por Chenel.


Una gran estocada de "Antoñete".


Toda una estampa, un cartel de toros.


"Toñete" el chavalín que sueña con ser figura del toreo.


Espléndido natural de Antoñete",


Cartel de su debut.


Chenel torea al natural a un toro de Santa Coloma en el año 1966.


Muletazo sobre la mano derecha limpio y  rematado del maestro "Antoñete".

Su famosa mano izquierda aumentaba la calidad de su toreo.