jueves, 1 de octubre de 2026

 El esplendor Médico en Al Ándalus..



    El martes 29 de septiembre comenzaron los X Encuentros Culturales en la sede de Cajasol, que coordinan el Dr. Manuel Concha y Carmen Escorza.

       Con el título El esplendor médico en Al-Ándalus y presentado por la abogada Mercedes Mayo, el doctor Manuel Concha nos cuenta, en su conferencia, la historia de la medicina andalusí para mostrarnos cómo Córdoba llega a convertirse en uno de los grandes centros del conocimiento de su tiempo y cómo aquel saber, nacido del encuentro entre culturas, termina proyectándose hacia Europa.



      Hablar de Al-Ándalus es hablar de nuestra historia: la del conocimiento y de cómo este viaja, se transforma y sobrevive al paso del tiempo.

        Ese es el recorrido que propone el doctor Manuel Concha en su conferencia, un viaje que comienza con la caída del Imperio romano de Occidente y nos lleva hasta Oriente, donde el mundo islámico recupera, traduce y conserva buena parte del saber de la Antigüedad para hacerlo viajar después hacia Occidente.

     En el siglo VIII, con el ascenso de la dinastía abasí, Bagdad se convierte en un extraordinario centro cultural. Allí, musulmanes, cristianos y judíos participan en una tarea decisiva: recuperar y traducir las obras de los grandes autores de la Antigüedad. Hipócrates, Galeno, Dioscórides, Ptolomeo, Euclides, Arquímedes, Platón o Aristóteles vuelven a formar parte de un patrimonio científico que no pertenece ya exclusivamente a un pueblo o a una época.

     Y aquel conocimiento encuentra en Al-Ándalus un lugar excepcional para crecer.

      Con Abderramán II comienza una progresiva orientalización del saber andalusí y, durante el reinado de Abderramán III, Córdoba se convierte en uno de los grandes centros científicos y médicos de su tiempo. La medicina, la anatomía, la geometría y otras ciencias ocupan un lugar privilegiado en una sociedad en la que diferentes tradiciones pueden encontrarse y enriquecerse mutuamente.

      Manuel Concha nos acerca a ese esplendor a través de algunos de sus protagonistas.

     Entre ellos destaca Albucasis, nacido en Córdoba hacia el año 936. Su Kitab al-Tasrif, una auténtica enciclopedia médica, reúne los conocimientos de su tiempo. Especialmente importante es su tratado de cirugía, en el que describe más de doscientos instrumentos y numerosas técnicas quirúrgicas. Su obra fue traducida al latín y durante siglos constituyó una referencia fundamental para la cirugía europea.



     Quizás lo más significativo de Albucasis fue su manera de entender al médico: no bastaba con repetir lo aprendido; había que estudiar, observar y conocer profundamente el cuerpo humano. La experiencia debía convertirse también en conocimiento.

         Otro de los grandes nombres es Averroes, nacido en Córdoba en 1126. Médico, filósofo y jurista, fue uno de los grandes transmisores del pensamiento de Aristóteles hacia el Occidente medieval. En su obra médica, el Kulliyat, organizó conocimientos de anatomía, fisiología, patología, diagnóstico, terapéutica, higiene y medicamentos.

       Averroes representa algo más que una figura excepcional de la medicina. Para él, la medicina es ciencia y práctica: conocer una enfermedad no es suficiente; hay que saber aplicar ese conocimiento ante cada enfermo.

      Y junto a Averroes, Maimónides, nacido en Córdoba en 1135. Judío, médico, filósofo y jurista, constituye otra muestra extraordinaria de aquella Córdoba. Su concepción de la medicina resulta cercana a la nuestra: no se trataba solamente de curar, sino de conservar la salud. Alimentación, ejercicio, descanso e higiene formaban parte de esa prevención que hoy consideramos esencial.

     La conferencia muestra que este esplendor no se limita a los grandes tratados ni a las grandes figuras. El conocimiento médico necesita lugares donde enseñarse, practicarse y transmitirse. En Oriente surgen los bimaristanes, hospitales organizados en los que se atiende a los enfermos y donde también se enseña medicina. Los médicos andalusíes viajan a Oriente para formarse y regresan después con nuevos conocimientos y técnicas.

       En Al-Ándalus, la asistencia médica se desarrolla también en los propios domicilios: el médico acude a casa del enfermo, especialmente cuando este no puede desplazarse, y quienes no disponen de recursos también pueden recibir atención.

       El Maristán de Granada, fundado en 1365, constituye el ejemplo documentado más importante de institución hospitalaria en la península.

     La medicina andalusí fue una forma de organizar el conocimiento, de formar profesionales, de atender a los enfermos y de hacer circular las ideas.

     Córdoba participa activamente en ese proceso de conservación, transformación y transmisión. Su esplendor científico e intelectual contribuye a crear el sustrato sobre el que, siglos después, se desarrollaría el Renacimiento europeo.



     La lección que Manuel Concha quiere dejarnos va, por tanto, mucho más allá de la historia de la medicina. Nos habla de la importancia del intercambio, de la curiosidad y de la capacidad de distintas culturas para encontrarse y compartir lo que saben.

     Quizá por eso, al terminar la conferencia, adquiere todavía más sentido una de las ideas que la recorren de principio a fin: «El conocimiento no pertenece a una cultura, a una religión ni a una época. Crece cuando se comparte».

       Y cuando caminamos hoy por Córdoba, caminamos también por nuestra historia: por una ciudad que fue protagonista de uno de los grandes capítulos de la historia del conocimiento.

Carmen Escorza

José Luis Cuevas

Maquetado, Diseño y Fotografías





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