lunes, 29 de mayo de 2023

domingo, 28 de mayo de 2023

 EN RECUERDO DE LA FECUNDA TRAYECTORIA DE ANTONIO GALA, RECUPERAMOS LA ENTREVISTA QUE LE HIZO EN 2008 NUESTRO COLABORADOR 

FRANCISCO BRAVO ANTIBÓN:

ANTONIO GALA VELASCO



- ...mi padre era “belmontista” y mi padrino de pila, que fue José María de Cossío, era “joselitista”...

- ... “Manolete” era inteligente y taxativo...

- ... es que la poesía sin música, no se comprende...

... aunque nacido en Brazatortas, es de Córdoba y se llama Antonio Gala ¡suficiente!... La gente se le acerca y los intelectuales le admiran, por lo que ha trabajado y trabaja intensamente, por la cultura con mayúscula. El apellido Gala, que ya disponía de saldo en el haber del prestigio, ha incrementado su cuenta, con la impresionante obra escrita que aporta, el dramaturgo, poeta, columnista y novelista.

Un día después de cerrar con brillantez Cosmopoética, don Antonio, el genio cordobés, nos obsequió con tres cuartos de hora de ingenio y verbo “galasiano”, en una entrevista que tuvimos el placer de realizarle, y que resultó tan entrañable como agradable. Su predisposición y afabilidad, propició un rato inolvidable.

Nuestra impresión, a bote pronto, es que encontramos a nuestro paisano, al personaje en cuestión, sorprendentemente relajado y con un aspecto físico inmejorable, teniendo en cuenta la intensa actividad que desarrolla, y lo que es más importante, con la “despensa” repleta de fuerza vital...

Le entrevistamos en la sede de su fundación en Córdoba, lugar en el que nos tenía citados previamente, desde su retiro de “La Baltasara”. En concreto, fue el día veinte y uno de Abril a las doce en punto.

A la hora prevista, su secretario el señor Luís Cárdenas nos saludó y condujo hasta el primer piso, donde se encuentra el despacho del escritor; tres segundos después aparecía risueño el señor Gala, andando con la prestancia de un torero, con el porte de un califa noble... Nos saludó cordialmente y seguidamente, utilizando los ojos y la palabra, abrió la tanda de preguntas y respuestas, con la frase: ¿empezamos?...

- La idea de la fundación, (“Fundación Antonio Gala”) dedicada a jóvenes creadores, pensamos que es muy original y una rareza, dentro de los objetivos de las fundaciones en general, digamos que poco frecuente. Y su ubicación, por otra parte, es de lo más adecuada.

- Sí, es raro; gracias a Dios están pidiéndome los textos de la fundación y la ideología, de muchas ciudades europeas para hacerlo. Y en cuanto al lugar, es muy bonito y acogedor.

- Su padre, estuvo cerca del mundo del toro, en primer lugar porque le atraía y en segundo lugar en razón de sus amistades afines a este arte. ¿Era de su gusto el toreo de “Manolete”?, ¿ qué tal se llevaba con los contertulios taurinos?.

- Mi padre no era “manoletista” y le ponían muy nervioso las manoletinas. Mi padre era “belmontista” y mi padrino de pila, que fue José María de Cossío, era “joselitista”, por lo tanto se llevaban como los perros y los gatos. Eran íntimos amigos y he visto cosas ” terribles”... en casa; llegaba mi padrino, que era muy querido por nosotros y empezaba a hablar y hablar de Joselito y mi padre de Belmonte, después de un rato acababan los dos a grito pelado... Mi padre conservaba el chaleco de Joselito, el que llevaba cuando fue herido de muerte; y una vez , en una de esas discusiones taurinas, se lo entregó, con muestras de enfado cariñoso, a mi padrino José María, diciéndole: ¡tómalo ya¡...

- Entonces, ¿ fue un gran aficionado?

- Muy aficionado. Me llevaba a mi, incluso he estado cerca de “Machaquito”, porque asistían muchas veces juntos, pero casi no se hablaban. Llegaban: buenas tardes don Luis... ¡hola Rafael!... de vez en cuando se miraban, cuando la gente bramaba... Yo tenía que aprender de las miradas, de los pocos comentarios y de los silencios..., de todo eso. Era muy gracioso...

-

- ¿Conoció a “Manolete”, a través de su padre?

- Gracias a mi padre, mi madre era más ajena a todo eso; pero recuerdo que los jueves no teníamos clase por la tarde e iba a almorzar con nosotros, siempre alguien que mi padre consideraba que deberíamos conocer, bien un cantaor, o un torero o un escritor, o alguien así; y “Manolete” iba y sí que hablaba con los chicos. Me acuerdo que le pregunté, - tenía yo unos siete años- Manuel, lo más difícil del toreo ¿qué es?, y decía “Manolete”: Pues lo más difícil no es que sean las cinco de la tarde y hace mucho calor, ni que la gente chille, ni que el toro te mire con un ojo al pasar, ni que estés jugándote la vida, lo más difícil del toro es que además de eso, has de estar bonito... Es verdad, todo eso era verdad, porque lo que quería decir, no es que tenía que estar guapo, sino que tenía que estar en su sitio, garboso, elegante y sin perder la compostura.

- ¿Respondía “Manolete” a la idiosincrasia cordobesa?

- “Manolete” era inteligente y taxativo, sabía perfectamente lo que decía. A mi me sorprendía mucho y con los niños hablaba bastante, si entraban mayores se callaba... Me parecía una persona cariñosa, en contra del aspecto y todo eso, era una persona fiel, yo veía que era un amigo fiel.

- ¿Cuándo acaricia el bastón de “Manolete” ¿piensa que posiblemente lo acariciaron, personas cercanas al diestro como su madre, sus hermanas o tal vez, “Lupe de Sino”, entre otros allegados.

- El bastón no lo tocó, yo creo que nadie, no, el bastón tiene una bonita historia, y es, que se lo tiró un señor en la plaza del Toreo de México, se lo lanzó después de una buena faena, y “Manolete” creyó que era como el que tira un sombrero y se devuelve,( la devolución de prendas) y quiso retornarlo al tendido, pero el señor le dijo que se quedara con él. Bastantes años después melo regaló Angustias, con  motivo de que escribía en un espectáculo de televisión, que se llamaba: “300 Millones”, y aparecía yo, en la tumba de “Manolete”, glosando su figura y la madre del torero, tuvo hacia mi el detalle de regalármelo, en agradecimiento a lo ponderado y cariñoso que estuve con su hijo y también, de paso, para aumentar mi colección de bastones, de los que tengo unos novecientos y pico... y todos tienen en común que son regalados; es decir, yo soy fiel a los amigos, no a los bastones y los que me ayudan son los amigos y no los bastones... De esos novecientos y pico, hay diez que tienen suerte, aquí tengo uno por ejemplo, que me lo regaló la alcaldesa de Cádiz, que me trae suerte. Brindo mucho con él y con el de “Manolete”, cuya historia tiene una continuación preciosa, porque cuando me lo regaló Angustias, hizo la entrega a través de Rafael Torres-Linero, cuñado del torero, y organizó tal cóctel en el Palace de Madrid, que vinieron periodistas de todo el mundo, se enteró todo el mundo, pero no como se dice muchas veces... sino de verdad.

- -¿ Y sabe quién era el dueño mexicano ?

- Recibí una carta, de un señor de noventa y tres años que decía: “Creí que a mi edad, la vida no me iba a reservar ninguna sorpresa grata y sin embargo, me la tenía reservada, porque el bastón que yo arrojé a unas manos que admiraba, está ahora en otras manos que admiro”... y se cerró la historia del bastón. Hay una fotografía, que es una especie de certificado de origen, en la que se ve a Manuel dando la vuelta al ruedo, en la plaza del Toreo de México, y en lugar del estoque, lleva el bastón en la mano izquierda con el capote y en la mano derecha un ramo de flores, tiene aspecto de muy cansado, se le ve muy agotado, era ya su última temporada…

- ( Le enseño la fotografía de la tarde, a la que se refiere Gala, publicada en la revista “Toreros de Córdoba”, la toma en sus manos y me dice:)

- ¡Esta es, esta es!, ese es el bastón, ese es “Manolete”, ese es el capote y esa es la foto que me hizo llegar Angustias...

- ¿Ha visto torear a José Tomás, gran admirador de nuestro paisano?

- Lo he visto en Málaga y estuvo absolutamente valiente, valentísimo, espléndido...

- ¿Y a Morante de la Puebla?

- Yo soy muy amigo de Morante; Morante es otra cosa, es un señor que de pronto, le entra el Espíritu Santo y de pronto también, le puede abandonar, y ya no hay tarde...

– ¿Qué me puede decir de Curro Romero?

- Le conocí cuando todavía no se había casado con Conchín Márquez; eran novios y fue en la feria de Sevilla, toreaba en la Maestranza, pero estaba en Utrera, nos conocimos en una piscina de esa localidad, lo recuerdo perfectamente. He sido muy amigo de él. Es un hombre muy callado, sigue siendo callado... Yo le entregué la “Medalla de Oro de Bellas Artes”, la que da el gobierno a nivel nacional, la primera que se concedió a un torero.

- Cuando entran los toreros, a estoquear varias veces, ¿le produce algún recelo?

- Hay una cosa clarísima, cuando hay arte, el toro está colaborando, el toro quiere que lo toreen bien, que lo maten bien...y entonces, cuando no hay arte, aquello se transforma en una carnicería, aquello ya es distinto...

- Hacer poesía, sin vivir con poesía ¿no es un contrasentido?

- Yo no creo que sea vivir con poesía. La poesía vital es una actitud de mirar la vida, de una manera especial, de una manera amorosa y condescendiente y compresiva y fraternal. Es muy difícil escribir buena poesía, si se es duro de corazón. Porque, si hay alguna forma literaria que necesite de la inspiración y del corazón a la vez, es la poesía. Hay gente que dice: no, la inspiración no existe, existe la transpiración, es decir, trabajar y sudar ... en la poesía no, la poesía hay que tener buen oído, porque se te está diciendo y tu tienes que tener oído fino, para oír lo que se te está diciendo y oído armónico para la música que tiene que tener eso que se te dice y transcribirlo lo más literalmente posible, porque tiene que emocionar y tiene que ser clara, porque poesía y profecía, tienen la misma raíz y una profecía que no se entienda, no sirve para nada y una poesía que no se sienta, no sirve para nada.

- Si realizamos poesía, observando con obsesiva rigurosidad, la métrica ¿no podemos dañar la espontaneidad y frescura del verso? ¿ o es una técnica, que les resulta fácil a los buenos poetas?

- Ya, pero es una especie de don, más que técnica, es don; yo tengo un libro de sonetos, “Sonetos de la Zubia”, y no he hecho más esfuerzo, que con otro libro de poemas, que no tenga rima, lo esencial es la música, no puede de ninguna manera, carecer de ritmo lo que se está diciendo, y ser poesía.

- Supongo que “El poema de Tobías desangelado” tiene esa música, o al menos, así lo percibo.

- Sí claro, es que la poesía sin música no se comprende. Es el arte más musical. Cuando Platón resume la creación, le llama “poyesis” que en griego es “hacer” y para los poetas: el momento sublime de crear versos. Es decir, es como un líquido que dependiendo del recipiente en que se vierte, toma una forma u otra, pero el contenido tiene que ser el mismo, eso está muy claro. La poesía es la más alta de las formas literarias, precisamente porque está colindando con la música

- Tengo entendido que escribe con pluma estilográfica y que precisa de muy pocas correcciones ¿es así?

- El salto tecnológico, más grande que he dado, ha sido pasar de la pluma estilográfica al rotulador y todavía tengo complejo de adulterio, porque la mujer legítima – sonríe - era la pluma y ahora trabajo con rotulador, porque a veces te manchabas y el rotulador es más veloz en ese sentido; escribo a mano absolutamente y con una letra mínima; me gustaría que viera un texto, porque es verdaderamente limpio y con muy pocas correcciones. La última novela tiene quinientas sesenta páginas y está escrita a mano en ciento quince holandesas, en un libro, por un lado sólo y hago las correcciones en otro color - escribo en negro siempre- y corrijo en verde.

- En una entrevista que le realizó Rosa Luque, dice usted que Ricardo Molina, era “oficialmente” el representante más culto del grupo “Cántico”; ¿era entonces el más preparado culturalmente?

- Ricardo tenía estudios graduados, es decir, tenía la carrera de Filosofía y Letras y una cultura de carácter casi prenatal, la cultura poética de Pablo García Baena. Sí, era el culto de estudios oficializados... A mí era el que mejor me entendía. Hay que tener en cuenta que yo era más joven que ellos y me sacaban, como yo puedo sacar a mis perrillos a hacer pipí..., por eso, no hablaban mucho, delante de mí, de una manera técnica, de lo que en esa época, estaban trabajando.

- Esas vivencias ¿ propician muchos años después, el nacimiento de esta fundación?

- Es por lo que nace la fundación, porque yo decía: en el grupo“Cántico” hay escritores, pero también hay músicos y también hay pintores y también hay orfebres... entonces, si cada uno hablara de lo suyo se enriquecerían más, no los escritores con los escritores, no, no, todos juntos. Como si hubiese una especie de comunidad pitagórica, en la que se produjese una fecundación cruzada, en la que yo me pueda montar en los hombros de otro y ver el campo más grande, un campo de visión más amplia... y ese otro, se puede montar encima de mi y multiplicar, aún más, lo que yo veo... y luego lo podemos comentar, esa es la razón de esta fundación.

(En este punto entra su secretario y le avisa, de que la próxima visita que tiene concertada, le espera)

- ¿Por qué no se gusta...?, según ha sugerido en una entrevista.

- No sólo no me gusto de forma, aunque procuro perfeccionarme, pero me aburro, me aburro a mi mismo...

- Pues no lo aparenta...

- Porque tengo sentido del humor, yo era el simpático de la casa y mi hermana y mis dos hermanos eran los bellos... Cuando venían visitas a casa decían: ¡ María de la Adoración, pero que hijos tienes, que bellezones!... yo sabía todo lo que iba a pasar y lo que iban a comentar; iban bajando por las escaleras y al llegar a mí decían: ... bueno, este es mono también... y ese “también”..., nadie sabe, el daño que le puede hacer a un niño el adverbio... ( ríe con nostalgia), porque yo era gordito y simpático y ellos eran esbeltos, altísimos con 1,90 y yo me he quedado en 1,75...

- ¿Le gusta la soledad?

- Yo he sido muy protector y muy solitario. Las primaveras y los otoños, siempre los paso en Madrid, pero tengo que salir mucho a las universidades extranjeras. Los inviernos y los veranos estoy en la “La Baltasara”, una finca en Alhaurín el Grande. Allí estoy solo, con los perrillos y el secretario, no salgo para nada.

- ¿Cuántos perritos tiene actualmente?

- Actualmente tengo tres, siempre tengo tres, porque la muerte de un perro único es un golpe muy duro. El último es de una raza que no estaba reconocida internacionalmente y que, justo cuando yo lo recibí, se reconoció. Es el “bodeguero andaluz” y se llama “Mambrú”, que no se fue a la guerra..., sino que trajo la guerra... es listo, muy listo; juega mucho con sus dos compañeros – Ariel y Rampín- y también se divierte asustándolos, se adelanta cuando salen a pasear, y se esconde, detrás de un árbol o de lo que sea y cuando pasan, les sale al paso incomodándoles...


Francisco Bravo Antibón y Antonio Gala Velasco

Muchas gracias señor Gala, Córdoba no es solamente un vestigio, sino un corazón milenario, que le recuerda constantemente, desde esa supuesta indolencia, que no es tal, sino una forma de pensar, callada, culta y nostálgica, resultado de una acumulación cultural, que ha dejado un poso, en cierto modo subliminal, que nos hace ser así y no de otra forma, porque asumimos inconscientemente, un liderazgo, no buscado, ejercido durante un periodo amplio e importante de su historia.

Francisco Bravo Antibón - Abril-2008

 

TRIUNFO DE FUENTES BOCANEGRA EN SANTIESTEBAN DEL PUERTO



Dos Orejas  para el alumno de la escuela taurina de Jaen Fuentes Bocanegra en Santiesteban del Puerto, tras una importante faena a un ejemplar de la ganaderia de Roque Jiménez que nos dejó ver la mejor versión del novillero Cordobés y que colminó con una certera estocada la posterior salida a hombros de la plaza.

Fotografías Jaime Aranda

Publicado por Jose Luis Cuevas






sábado, 27 de mayo de 2023

 LENGUAJE TAURINO

Y CULTURA POPULAR



La “cultura popular” está forjada por el carácter de un pueblo, por sus manifestaciones profanas y religiosas, por sus tradiciones, sus formas de hablar y sus expresiones. Es lo que distingue, en un momento temporal determinado, a la gente de un territorio de la del resto del mundo.

Esa “cultura popular”, modelada a lo largo de muchos años, posiblemente de siglos, se manifiesta en la manera de vivir de un pueblo, en sus fiestas y ceremonias, en su desarrollo artesanal, en sus expresiones artísticas, en sus creencias, en su carácter colectivo y hasta en la manera de hablar de su gente.

La utilización de términos y frases con los que un pueblo denomina o califica actitudes concretas, son parte de su “cultura popular”. No es baladí que en México se diga “ahorita mismo”, o “ándele compadre”, y que en Argentina se usen vocablos como “boludo” o “colectivero”.

Hay expresiones, que usamos normalmente, de las que no tenemos conciencia de su origen o de su significado, como ocurre en la anécdota de aquel ateo que llegó a una reunión de colegas diciendo: “a la paz de Dios, hermanos”; y el miembro principal del grupo le dijo: “¿Cómo a la paz de Dios?... ¡sal fuera y vuelve a entrar, saludando como Dios manda!”.

En España empleamos asiduamente muchas formas lingüísticas que pertenecen al mundo taurino, confirmando, con ellas, que la tauromaquia está inmersa en nuestra “cultura popular”, incluso para aquellos antitaurinos que son “ateos” de nuestra Fiesta Nacional.

En una conversación trivial entre gente del pueblo llano, sin necesidad de que sean taurinos, pueden decirse cosas como las que siguen:

- ¿Qué tal en tu trabajo?

- Fatal, estoy a punto del acoso y derribo.

- Pero… ¿no eres capaz de coger al toro por los cuernos?

- Estuve a punto de entrar a matar, pero me dieron una larga cambiada y terminé entrando al trapo.

- Pero, échate la muleta a la izquierda y dóblate por bajo.

- He intentado cambiar de tercio, y de templar y mandar, pero me dicen… al hilo de tal cosa… y vuelven a entrarme en corto y por derecho y con ganas de rematar la faena.

- Pues sáltatelos a la torera y les das la puntilla.

- Qué fácil se ven los toros desde la barrera, pero cuando estás a punto de entregar los trastos y sientes que estás para el arrastre, solo piensas en que no haya quinto malo.

- O sea, que estás barbeando las tablas y esperando que alguien te echara un capote.

- Pues sí, aunque a toro pasado me digo que más cornadas da el hambre y que, o me pongo el mundo por montera o me corto la coleta, y que hasta el rabo todo es toro.

Todas esas expresiones, con uso y significado en mundo taurino, adquieren un sentido de equivalencia cuando las empleamos en nuestro lenguaje coloquial. Veamos algunos ejemplos:

“A toro pasado”:

Expresión taurina que se emplea cuando el torero arrima su cuerpo al del toro, una vez que la cabeza del mismo ha pasado y, también, cuando hace un desplante o un adorno con el toro retirado, a distancia y carente de peligro.

A nivel popular se aplica a quien hace o dice algo a destiempo, o da una solución cuando el problema ya está resuelto. Suelen acompañarse de frases tales como: “esto ya lo dije yo” o “esto ya lo sabía yo”.


Adornándose “a toro pasado”; y una collera practicando el “acoso y derribo”

“Acoso y derribo”:

Faena a campo abierto en la que, por colleras a caballo, se persigue a una res y se le hace caer empujándola con una garrocha en los cuartos traseros. Sirve para medir la bravura de las reses, antes de tentarlas en plaza cerrada.

Popularmente esta frase se aplica cuando a una persona se le critica y minusvalora todo lo que dice o hace, para que se sienta abatido y arrinconado.

“Barbear las tablas”:

Define la acción de un toro moribundo, a punto de doblar, que camina lentamente con la cara pegada a las tablas de la barrera hacia su querencia natural.

En lenguaje popular se emplea cuando alguien, a sabiendas de que un problema no tiene solución, sigue buscándola de forma torpe y lenta para, finalmente, transigir.


Un toro “barbeando las tablas”; y los clarines y timbales “cambiando el tercio”

“Cambio de tercio”:

Toque de clarines y timbales que marca el termino de cada una de las tres partes en que se divide la lidia, y el paso a la siguiente. Es ordenado por el presidente de la corrida, que lo indica sacando un pañuelo blanco.

En su uso cotidiano, sin necesidad de que se trate de una tercera parte, indica que el tema de debate o diálogo está agotado y hay pasar a otro asunto, o que la actividad que se desarrolla está terminada y hay que cambiar a otra tarea.

“Coger el toro por los cuernos”:

En las actividades taurinas, no se coge al toro por los cuernos, salvo los forçados portugueses, cuyo hombre de cara o primero de la fila se deja “encunar” abrazándose a la cepa de los cuernos y, a continuación, los siete restantes hasta conseguir frenar la embestida y reducir la acometividad de la res. También en las faenas camperas de herrar, marcar y señalar a las reses añojas, se inmovilizan y reducen, cogiéndolas por los cuernos.

En el lenguaje coloquial, esta expresión indica que se ha actuado de forma resuelta, sin dar rodeos, a la hora de enfrentarse a una dificultad.


Forçados “cogiendo al toro por los cuernos”; y el acto de “cortarse la coleta”

“Cortarse la coleta”.

Acto solemne con el que un torero pone fin a su vida activa. Antiguamente los toreros se hacían una trenza o coleta de su propio pelo que la recogían en un moño o “castañeta”, y se la cortaban cuando se retiraban. En los años 20 del siglo pasado, Juan Belmonte, sustituyó la trenza de pelo natural por un postizo y, desde entonces, “cortarse la coleta” es un acto puramente simbólico.

Coloquialmente “cortarse la coleta” significa abandonar una actividad concreta. Cuando alguien deja de practicar un trabajo, deporte, arte, afición o profesión, dice “me he cortado la coleta”.

“Dar la puntilla”:

Cuando un toro, se echa herido de muerte, el cachetero o puntillero le da un final digno y rápido, con un golpe en la nuca, que secciona la medula espinal y le causa la muerte inmediata e indolora.

En el lenguaje coloquial, empleamos esta frase para dar a entender que alguien está tan apabullado, acogotado o humillado, que solo falta “darle la puntilla” para “rematarlo” en su fracaso.


Cachetero “dando la puntilla”; y dando una “larga cambiada” de rodillas.

“Dar una larga cambiada”:

“Larga cambiada” es un pase de capote, mitad farol mitad revolera, en el que se cita de frente y se tira del engaño por encima de la cabeza, con la mano contraria al de salida, cambiándole el vieje al toro. Es frecuente ejecutarlo de rodillas a la salida del toro al ruedo, a “porta gayola”.

En el lenguaje cotidiano, indica el momento en que alguien cambia el sentido o intención de una conversación y la deriva hacia un fin o conclusión diferente.

“Doblarse por bajo”:

En términos taurinos es encadenar, genuflexo, pases con la muleta muy baja, Si es al comenzar la faena, para ahormar la embestida, encelar al toro y que meta la cabeza en el engaño, en cualquier momento como “macheteo” o castigo, y al al final para cuadrar a la res y entrar a matar.

En conversaciones cotidianas, empleamos esta frase cuando alguien se lleva a otro a su terreno, lo encela en la conversación y lo lleva por donde le conviene, o bien si lo fustiga con frases incitantes para ponerlo nervioso y llevar la conversación a donde más le favorece.


Matador “doblándose por bajo”; y peón acudiendo a “echar un capote”

“Echar un capote”:

Acción que se ejecuta cuando un toro pone en apuros a alguien. Ejemplos: un picador es derribado o un torero es desarmado y quedan al descubierto, y un tercero mete su capote en la cara del toro y se lo lleva. Es equivalente a “hacer un quite”.

En el día a día, es la forma de indicar que alguien interviene, metiéndose en medio de una conversación, cuando uno de los dialogantes esta “acorralado”, y deriva el dialogo hacia otro tema, sacando oportunamente del apuro al que lo está.

“Echarse la muleta a la izquierda”:

En el mundo del toro se dice que “las grandes faenas se hacen con la mano izquierda”, que “los grandes maestros son buenos muleteros zurdos”, y que “con la mano izquierda es con la que gana los billetes”.

Coloquialmente, esta frase indica el momento en que alguien comienza a esgrimir argumentos potentes y convence con sus planteamientos. Por ejemplo, en una negociación, cuando alguien consigue exponer argumentos convincentes que desarman al oponente.


El matador se ha “echado la muleta a la izquierda; y después “entra en corto y por derecho”

“En corto y por derecho”:

Es la forma correcta y contundente de entrar a matar a “volapié”, yéndose detrás de la espada a toro parado. Y cuando así lo hace el torero, es porque no se tiene dudas y la estocada será contundente y eficaz.

En lenguaje popular esta frase se emplea cuando alguien realiza una acción o da un argumento, sin rodeos, con eficacia y contundencia y, normalmente, de forma inesperada.

“Entregar los trastos”:

Es cuando el mozo de espadas le da la muleta y el estoque al matador, para el último tercio y, de forma solemne, también lo es cuando el padrino le da la alternativa al neófito. Significa que ha llegado la hora de la verdad.

En la vida cotidiana, indicar el momento en que un neófito, aprendiz, ayudante, pasante o segundo de a bordo, accede a ocupar el puesto de más arriba. También se emplea esta frase en el relevo de los trabajos a turnos y, en sentido funesto, cuando se está en trance de muerte: "está a punto de entregar los trastos".


Momento de “entregar los trastos” en una alternativa; y el toro, una vez muerto “está para el arrastre”

“Estar para el arrastre”:

Cuando el toro ha entrega su bravura en la plaza, va agotando sus fuerzas hasta la muerte, momento en que es arrastrado por las mulillas hasta el desolladero.

En lenguaje popular, se dice que una persona “está para el arrastre” cuando sus fuerzas, físicas o mentales, están bajo mínimos y su rendimiento empieza a ser nulo.

“Hacer hilo” o “al hilo”:

En el argot taurino, se dice que un toro “hace hilo” cuando persigue a alguien y, sin hacer caso a ningún otro reclamo o quite que desvíe su trayectoria, pone en apuros al perseguido.

A nivel de calle, se emplea tal expresión cuando se pasa de un asunto a otro con el que guarda relación. Es ligar un tema con otro diferente sin interrupción y sin romper la continuidad.


En San Fermín, el toro “hace hilo” con algún corredor; y un bonito ejemplar en el que, desde los pitones “hasta el rabo, todo es toro”

“Hasta el rabo todo es toro”:

Frase taurina que es una obviedad y significa que todo el toro tiene peligro. Que además de los cuernos, el toro es un animal imprevisible, capaz de volverse en un pañuelo, de dar una coz, o de soltar el rabo a modo de látigo.

Igual ocurre en la vida normal. Cuando creemos que ha pasado el momento importante o crucial, nos sorprende cualquier imprevisto. No hay que bajar la guardia ni relajarse hasta asegurar que no hay ningún cabo suelto, que “el toro ha pasado hasta el final, o sea, hasta el rabo”.

“Hay que entra a matar”:

Frase taurina que indica llegado el momento de cuadrar al toro y buscarle la muerte. Una faena excesiva pone al toro “gazapón” o se aquerencia en tablas y es difícil entrarle a matar. Y cuando un toro está parado, es manso y peligroso, es licito abreviar para entrarle a matar.

En nuestras relaciones de calle, también hay que darles solución a los problemas a su debido tiempo. Hay que tener decisión para rematar un problema sin dilación, y se suele decir “hay que entrar a matar”.


El gran Rafael Ortega “El tesoro de la Isla”, “entrando a matar”; y un grupo de “maletillas” a los que “más cornadas les daba el hambre”

“Más cornadas da el hambre”:

Antiguamente, los más humildes, desde niños, querían ser toreros, para ganar dinero y vivir con desahogo. Fue Manuel García Cuesta “El Espartero”, que recibió 23 cornadas en su corta vida, quien dijo: “más cornás da el hambre”, como respuesta a un subalterno que le advirtió: “cuidao maestro quel toro es peligroso, vaya a darle otra corná”.

Frase que suele emplearse como jerga popular, cuando alguien hace algo que supone un riesgo, y no lo hace por gusto sino por necesidad.

“No hay quinto malo”:

Antiguamente, el orden de salida de los toros lo establecía el ganadero, y reservaba el de mejor reata y reseña como segundo del diestro más garantía, o sea de quinto. En agosto de 1896, Luis Mazzantini, con permiso, pero sin convecimiento, de  Rafael Guerra “Guerrita”, impuso la norma de hacer lotes y sortear las reses entre los matadores.

En la vida cotidiana, cuando se espera conseguir algo, después de varios fracasos, se suele decir: “sigue, que no hay quinto malo”.


Cartel anunciando al 5º de la tarde y… “no hay quinto malo”; y torero calándose “su montera” o “poniéndose al mundo por montera”

“Ponerse el mundo por montera”:

Cuando el torero se cala o mete la montera que cubre y protege la cabeza, antes del paseíllo, ya no hay marcha a atrás, hay que salir a lidiar la corrida.

En lenguaje de la calle, decir “se ha puesto el mundo por montera”, equivale a asumir riesgos físicos, económicos o de prestigio, o cumplir las normas despreciando las consecuencias.

“Rematar la faena”:

El final de toda faena es el buen uso de los aceros. Pero si ha tenido brillantez, una serie de pases vistosos, armoniosos, con gracia, estilo y belleza estética, sirven de coda final o remate de la faena.

Coloquialmente también se dice “rematar la faena” al colofón de un trabajo o de una acción, que perdería importancia, sino tiene un remate final. Siempre hay que “rematar la faena” para darle brillantez al final.


Caen sombreros para premiar el precioso “remate a una gran faena”; y un natural en el que el torero “sabe templar” y embeber al toro en la muleta.

“Saber templar”:

Un torero templa la embestida del toro, cuando lo lleva embebido en la muleta, al compás o tiempo que él le marca, sin que los cuernos toquen el trapo, desde el inicio del pase, hasta rematarlo, lo más largo posible.

Cuando en la vida cotidiana, se lleva el ritmo adecuado de un trabajo, negocio, o cualquier acción, como garantía de éxito, se dice que “sabe templar”. Es lo contrario a la precipitación que lleva al fracaso o a la chapuza.

“Saltarse a la torera”:

El profesional “salta a la torera” pasando por encima de las tablas de la barrera, cuando se ve comprometido. Apoyando una o ambas manos en el borde superior, impulsa el cuerpo con las piernas unidas, para caer de pie en el interior del callejón. También se dice que “toma el olivo”

En lenguaje vulgar, “saltarse a la torera” se emplea cuando, ante una situación comprometida, se salva con facilidad y soltura. Y también cuando alguien deja de cumplir con un deber, una obligación o una norma.


El banderillero ha llegado a la barrera y la ha “saltado a la torera”; y desde detrás de ella, está “viendo los toros desde la barrera”

“Ver los toros desde la barrera”:

Taurinamente hablando, se dice de quienes, estando lejos del albero y, por tanto, del peligro, opinan sobre lo que debe, o no debe, hacer quien está delante del toro. “Ve los toros desde la barrera” quien está en el tendido o cualquier localidad alejada del ruedo, y dice de cómo hay que torear.

En lenguaje popular se dice que “ve los toros desde la barrera”, quien opina sobre cualquier problema y su solución, sin estar implicado en el mismo y sin a correr los riesgos que se deriven.

Esta muestra de, tan sólo 24 frases, es una pequeña parte de las múltiples expresiones o términos propios del mundo del toro, que están integrados en nuestro lenguaje de uso cotidiano, y que las aplicamos a situaciones que, con frecuencia, se repiten en nuestras relaciones sociales. Es una prueba más del entronque que la tauromaquia tiene en la sociedad española y en sus expresiones lingüísticas que, hasta los enemigos más contrarios a nuestras tradiciones, también las utilizan cuando hablan, porque, aunque ellos no se den cuenta, suelen “meter la cabeza” y “entrar al trapo” con bastante facilidad.

Cabanillas del Campo (Guadalajara), a 25 de mayo de 2023

Cayetano Melguizo Gómez

Jose Luis Cuevas

Montaje y Editor

 homenajeado a D. Rafael Ruiz Laguna,



Días pasados los Equipos Gubernativos y Veterinarios de la Plaza de Toros de Córdoba, han homenajeado a D. Rafael Ruiz Laguna, con motivo de su despedida en la Presidencia de dicha Plaza. Se realizó en los salones del Círculo de la Amistad, contando con la presencia del Delegado del Gobierno en Córdoba, D. Adolfo Molina, que le entregó el reconocimiento de los equipos por su labor en la Plaza de Toros de Córdoba, en defensa de la fiesta y de los espectadores.



Así mismo  D. José Luis Prieto le entregó un cordobán en agradecimiento a sus enseñanzas en estos menesteres.



 

MANUEL QUINTANA Y LUIS MONTORO SALEN A HOMBROS POR LA PUERTA DE LOS CALIFAS






 

En el día de ayer se ha celebrado la tradicional Becerrada Homenaje a la Afición cordobesa, antes dedicada a la mujer de la misma ciudad. Se han lidiado añojos de El Capricho, de excelente juego y de bonitas hechuras.






En el primero, el alumno de la Escuela Taurina de Valencia, Ruiz de Velasco dio muy buena imagen y cortó la primera oreja.


El segundo añojo salió al ruedo lesionado ostensiblemente de una mano y ante las protestas del público la presidencia sacó el pañuelo verde para su devolución y tuvo que ser apuntillado en el ruedo. Al no haberse contemplado la posibilidad de sobrero el joven novillero de Granada, Martín Mendoza se quedó inédito.







Manuel Quintana brilló con luz propia con un toreo de calidad por ambas manos, gustándose en varios muletazos, terminando su labor entre los pitones. Cortó dos orejas.






Luis Montoro también estuvo muy torero mostrando buenas maneras. Dos orejas.






Cerró cartel Óscar Salcedo, quien mostró sus ganas de ser torero desde el primer momento, se topó con el mejor animal del encierro, dejando muletazos de calidad y matando muy bien. Una oreja.
Resumiendo, festejo muy entretenido el celebrado en Los Califas, que no debe perderse jamás y, en el que el Círculo Taurino de Córdoba hace todo los años un gran esfuerzo para poder celebrarlo. Salieron a hombros por la Puerta de Los Califas Manuel Quintana y Luis Montoro. Destacar también que la presidencia en el coso califal estuvo a cargo de Ana Sesgado.

Jose Luis Prieto, Ana Salgado y Fernando Martin Tortosa,


Ficha técnica:
Plaza de toros de Los Califas. Se ha celebrado la Becerrada Homenaje a la Afición Cordobesa. Más de un cuarto de plaza en los tendidos. Se han lidiado 5 novillos del Capricho (el 2° apuntillado en el ruedo por estar imposibilitado para la lidia) de excelente juego y buena presencia.
Ruíz de Velasco: Oreja.
Martín Mendoza: Se quedó sin lidiar por lesión de su becerro.
Manuel Quintana: Dos orejas.
Luis Montoro: Dos orejas.
Óscar Salcedo: Oreja.

Por: Fidel Nuñez
Jose Luis Cuevas 
Fotografias, Montaje y Editor

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