domingo, 26 de mayo de 2019

PLAZA DE TOROS DE "LOS CALIFAS"
Por Antonio Luis Aguilera
Nueva plaza de toros de Córdoba inaugurada en 1965. Foto Paco Muñoz
Desde que en 1493 se celebrara en el Alcázar de los Reyes Cristianos una función donde se corrieron dos toros “en honor y divertimento del Príncipe don Juan”, único hijo varón de los Reyes Católicos, fueron varias las plazas públicas de Córdoba donde se celebraron festejos taurinos, entre las que hay que destacar la Plaza de la Corredera, y las que en distintas ocasiones se levantaron y desmontaron en el Campo de la Merced, en el arrabal contiguo al Convento de los Mercedarios.
Coso de "Los Tejares" de Córdoba.
La primera permanente, con un aforo superior a diez mil localidades, se levantó en la llamada Huerta de Perea, situada en la Carrera de los Tejares, y fue inaugurada oficialmente en septiembre de 1846, aunque previamente albergó los espectáculos de la feria de mayo de ese año. El 15 de agosto de 1866, al finalizar una novillada, se produjo un incendio que causó grandes destrozos y hubo de ser reconstruida. Fue reinaugurada el 20 de enero de 1868, manteniendo su actividad taurina hasta el 18 de abril de 1965. Tras seis años de penosa agonía, cubierta de maleza y olvido, definitivamente fue derribada en agosto de 1971 para que en su lugar se construyeran unos grandes almacenes. 
En 1964 se celebró la última temporada en la céntrica plaza de “Los Tejares”, siendo programadas dieciséis funciones: cuatro corridas de toros, seis novilladas picadas, cuatro sin caballos y dos festivales benéficos. Aquél año echaron el paseíllo en el histórico ruedo cordobés los matadores Miguel Báez “Litri”, Paco Camino, Manuel García “Palmeño”, Miguel Mateo “Miguelín”, Santiago Martín “El Viti”, Pedro Martínez “Pedrés”, José María Montilla, Manuel Benítez “El Cordobés”, Antonio Bienvenida, Gabriel de la Haba “Zurito” y Manuel Cano “El Pireo”, que tomó la última alternativa de las once otorgadas en aquel recinto, cerrando con su doctorado la nómina que encabezaba desde 1862 Antonio Carmona “El Gordito”, maestro del gran "Lagartijo" y creador del par al quiebro -suerte que algunos siguen denominando erróneamente como par al cambio-. 

Coso de "Los Tejares", testigo fiel del Califato Taurino de Córdoba.
También actuaron en 1964 los novilleros con picadores Guillermo Gutiérrez “El Ecijano“, Andrés Torres “El Monaguillo”, Agustín Castellano “El Puri”, Fernando Tortosa, Pedro Mengual “El Carloteño”, Juan Tirado, José Fuentes y Antonio Ruiz “El Barquillero”, y sin los del castoreño airearon sus formas toreras “El Cachorro”, Alfonso Castillero, Domingo Acedo, Rafael Poyato, Paco Asensio,  Angel Rodilla “Angelín”, Florencio Casado “El Hencho”, Rafael Saco Bejarano y “Romerito”. 
La nueva plaza y sus aledaños en 1965. Foto Paco Muñoz
En 1965 la temporada cordobesa se celebró en dos plazas. Hasta abril en “Los Tejares”, y desde mayo en la “Nueva Plaza de Toros de Córdoba S.A.”, años después denominada “Coso de Los Califas”. Hasta veinticuatro festejos, cinco en la antigua y diecinueve en la nueva, se anunciaron en 1965 a una afición que todavía podía presumir de plaza de temporada, pues si bien las corridas de toros se concentraban en las ferias de mayo y septiembre, que también Córdoba tenía entonces dos ferias, durante el resto de la campaña no faltaban fechas para anunciar novilladas picadas, becerradas y festivales, satisfaciendo así a un público al que la juventud torera de sus barrios motivaba para acudir a los espectáculos programados. 
El último cartel
Para la entrañable e incómoda plaza de “Los Tejares” las funciones taurinas terminaron el 18 de abril de 1965, fecha para la que se programó una novillada picada con utreros de doña Enriqueta de la Cova, que fue lidiada por Agustín Castellano “El Puri”, Antonio Sánchez Fuentes y José María Susoni. Al caer la tarde, con los últimos ecos de clarines y timbales, la afición miraba con tristeza como se cerraban para siempre las puertas de un coso lleno de historia. En ese taurinísimo lugar, desde  1846 habían expresado su magisterio, entre otros grandiosos espadas, toreros de la categoría de Rafael Molina “Lagartijo”, Rafael Guerra “Guerrita”, Rafael González “Machaquito”, José Gómez “Gallito”, Juan Belmonte, Manuel Jiménez “Chicuelo”, Manuel Rodríguez “Manolete” o Manuel Benítez “El Cordobés”.   
Plaza de toros de "Los Califas" de Córdoba
El 9 de mayo de 1965 se inauguró el actual “Coso de los Califas”. Aquel domingo sería  histórico para la ciudad, pues por la mañana miles de cordobeses se congregaron en las inmediaciones del desaparecido Hotel “Córdoba-Palace”, para asistir a la coronación canónica de la venerada imagen de la Virgen de los Dolores, y por la tarde tuvo lugar la primera corrida de toros en el nuevo palenque construido en los terrenos de la antigua Huerta de la Marquesa, situada entre las barriadas de Ciudad Jardín y de Los Olivos Borrachos.
Cartel de la inauguración de la plaza
Se lidiaron seis toros de Herederos de don Carlos Núñez, por los matadores cordobeses José María Montilla (blanco y plata), que cortó una oreja al primero y dio la vuelta al ruedo en el cuarto; Manuel Benítez “El Cordobés” (grana y oro), que cortó una oreja al segundo y obtuvo las dos y el rabo del quinto; y Gabriel de la Haba “Zurito” (rosa y oro), que cortó una oreja al tercero y las dos y el rabo al último de la tarde. La corrida fue amenizada por la Banda Municipal de Música del Ayuntamiento de Córdoba, y la recaudación fue a favor de la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer. El cartel fue obra del pintor y escritor cordobés Mariano Aguayo, siendo editado por la Imprenta “La Verdad”.
Antes de la corrida, el alcalde de Córdoba, Antonio Guzmán Reina, el picador José de la Haba Torreras “Zurito”, el Presidente del Consejo de Administración de la Sociedad Propietaria de la plaza, José Rodríguez Jiménez, y el Presidente del Círculo Taurino de Córdoba, Carlos Valverde Castilla, esparcieron sobre el flamante redondel arena de la plaza de “Los Tejares”, mientras que miembros del Club Taurino Sevillano depositaron albero de la Real Maestranza de Sevilla. Indicar a modo de anécdota que la corrida iba a ser televisada en diferido al día siguiente por TVE, pero problemas de índole técnica lo impidieron.
Como apuntes históricos indicamos que el primer toro que saltó al redondel atendía por Cartujano, estaba marcado con el número 40 y era negro zaino. El resto del encierro, según orden de lidia, atendía por Bailaor, núm. 187, negro zaino; Recortito, núm. 125, negro bragado; Fogatero, núm. 163, negro zaíno; Catavino, número 170, negro zaino; y Corredor, núm. 181, negro zaino. El primer lance de la tarde corrió a cargo del diestro José María Montilla, que sin dejar salir a sus banderilleros a parar el toro, como entonces era habitual, toreó por verónicas. 
José María Montilla. Foto Framar
Precisamente fue Cartujano, el toro de la inauguración, el primero que saltó al callejón. Tras su intento de huida tomó tres varas, corriendo el primer puyazo a cargo del picador Francisco Sánchez “Ventolera”. El primer par de banderillas lo arponó Cristóbal Molina Alba “Minuto”, que previamente lo dedicó al público. El primer brindis de un matador de toros corrió a cargo de José María Montilla y fue para el público, correspondiendo al espada el honor de escuchar el primer pasodoble que amenizaba una faena de muleta en la nueva plaza.  El primer puntillazo lo instrumentó con éxito José López Fuentes.
El primer matador en visitar la enfermería fue Manuel Benítez “El Cordobés”, a quien Bailaor, segundo de la tarde, le dio una cornada en la axila derecha que le impedía continuar la lidia, pero el genio de Palma del Río, tras ser intervenido en la enfermería, decidió volver al ruedo para lidiar al quinto, al que cortó las orejas y el rabo. “El Cordobés” declinó salir a hombros por la puerta grande al encontrarse herido. Tampoco lo hizo, por respeto a su compañero herido, en un gesto de torería Gabriel de la Haba “Zurito”.
"El Cordobés". Foto Framar
Actuaron en la primera corrida de toros las siguientes cuadrillas:
José María Montilla. Picadores: Francisco Sánchez “Ventolera” y Andrés Garrido “El Gordo de Linares”. Banderilleros: Cristóbal Molina Alba “Minuto”, Julián Álvarez y Juan Márquez Sierra.
Manuel Benítez “El Cordobés”. Picadores: Juan María García “Palero” y José Ramos, que sustituía a Cristóbal Díaz “Ratón”. Banderilleros: Mariano Guerra, Paco Ruiz y Pepín Garrido.
Gabriel de la Haba “Zurito”. Picadores: Manuel Pérez y Rafael González Alcaide “El Pela”. Banderilleros: Cristóbal Sánchez “El Niño del Brillante”, y sus hermanos  Manuel y Antonio de la Haba Vargas.
Indicar que la plaza, obra del arquitecto José Rebollo Dicenta, fue bendecida el día anterior a su inauguración por Paulino Ortiz Molina, párroco de la Iglesia de Los Olivos Borrachos, desencajonándose a continuación la corrida de toros. El primer festejo fue presidido por José Ortega Pérez, Comisario del Cuerpo Nacional de Policía, que estuvo asesorado por el veterinario Manuel Daimiel Contreras y el banderillero Rafael Saco “Cantimplas”. Como Delegado Gubernativo actuó Ángel García García.
Gabriel de la Haba "Zurito"
Aforo de la plaza: En numerosos libros, revistas y portales taurinos se ofrece un dato erróneo que para nada guarda relación con la realidad, reproducido por el hecho de figurar así en la prestigiosa enciclopedia “Los Toros”, de José María de Cossío, obra que lo data en 16.900 espectadores. Al parecer era la cifra prevista cuando el proyecto arquitectónico contemplaba la mitad de vomitorios de los que definitivamente se construyeron para lograr mejor accesibilidad y evacuación, modificación que provocó que el aforo real fuera de 14.842 localidades, dato fidedigno que nos facilitó el empresario cordobés Antonio Pérez-Barquero Herrera, extraordinario y meticuloso aficionado que se encargó personalmente de verificarlo. 
Interior de la nueva plaza. Foto FIT
Posteriormente, en el año 2003, el aforo volvió a disminuir hasta las 14.621 localidades debido a las reformas que fueron llevadas a cabo en el recinto, dato que nos fue confirmado por Tomás González de Canales,  entonces Presidente del Consejo de Administración de la Sociedad Propietaria de la plaza.
Categoría de la plaza. También sobre este aspecto conviene recordar que en mayo de 1965 el coso abrió sus puertas siendo de segunda categoría, pero ese mismo mes fue clasificado como de primera por el Ministerio de la Gobernación, en reconocimiento a la importancia de Córdoba en la historia del toreo, calificación que fue comunicada mediante oficio al Gobierno Civil de Córdoba. Como este ascenso no figuraba en el Reglamento Taurino de 1962, la nueva categoría no estuvo exenta de confusión entre aficionados y medios de comunicación especializados.   


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