EL CRISTO DE LOS FAROLES, FINITO DE CÓRDOBA Y LA ESCUELA DEL CIRCULO TAURINO
Los alumnos de la Escuela Taurina de Circulo Taurino de Córdoba van a realizar una ofrenda floral al Cristo de los Faroles, que en principio tendrá lugar el próximo sábado a las 11 de la mañana si el tiempo no lo impide, según me anuncia su profesor José María Tejero, El Cristo de los Faroles ha recibido homenajes de la poesía, de la literatura, de la música, de la pintura, del cine, de la propia arquitectura - porque la plaza de Capuchinos, "un rectángulo de cal y cielo", según Ricardo Molina, es a la arquitectura rectilínea y cubista lo que la pintura de Altamira es al cine: la insinuación de un arte aún por llegar.
Los artistas han de tener un gramo de locura, y los alumnos de la a Escuela del Círculo Taurino no van a ser menos. Ya hace unas semanas, le rindieron un homenaje a Julio Romero de Torres en el jardín de su casa natal dirigidos por su profesor José María Tejero y por Manuel Laureano El Hecho, con una escenografía emocionante y bella.
Este acto ante el Cristo de los Faroles me trae el recuerdo de la más original faena de Finito de Córdoba que muy pocos conocen. Hará unos años, Juan Serrano llevaba a entrenar a un alumno de la Escuela que ya torea con picadores, Enrique Herrero, con cuyos padres tengo una relación casi de familia. Lo llevaba Juan a los tentaderos de Ricardo Gallardo en Fuente Ymbro, junto a Jerez. Por mi parte, yo seguía a Enrique Herreros siempre que podía. Un día me brindó un novillo grande enla Sierra de Madrid. Si yo no podía desplazarme a verlo, Enrique y sus padres me informaban de la actuación. Un día me llamó Enrique:
"Que crees que me pasó anoche? Estaba ya en la cama cuando me llamó el maestro Finito.- Enrique... - Qué, maestro? - Que prepares un capote y una muleta y te vienes para el Cristo de los Faroles. Yo pensé que iríamos a un tentadero a un sitio muy alejado y habría que viajar por la noche. Como vivo cerca, en cinco minutos estaba allí".
- prosiguió Enrique -
"El maestro Juan me esperaba junto a Vicente Amigo. Vicente y yo nos apartamos, y el maestro Juan empezó a torear de salón delante del Cristo a la luz de los Faroles'.
Ni Salvador Tavora hubiera sido capaz de superar la escenificacion que concibio Finito de Córdoba. Ya la esbozó él mismo cuando pronunció hace años el Pregón de Semana Santa, pero fue en un escenario y delante de un cuadro. Ahora, aquella escena se hizo real. Que porqué hizo Finito realidad lo fingido? Yo creo que para rezarle al Cristo - a nuestro Cristo - como no lo había hecho nadie. Yo creo que el Cristo de los Faroles es único, y que por tanto, se merece una oración que sea también única, la Oración del torero, que diría Joaquín Turina.
JOSÉ LUIS CUEVAS
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