EL CRISTO DE LOS FAROLES Y LA ESCUELA TAURINA DEL CÍRCULO TAURINO DE CÓRDOBA
Córdoba, 17 de enero de 2026
En la mañana de hayer, y por primera vez en su historia, el Círculo Taurino de Córdoba, junto a su Escuela Taurina, ha celebrado una ofrenda floral, encendido de velas y peticiones al Cristo de los Faroles, en la emblemática Plaza de Capuchinos, con motivo del inicio de la temporada taurina 2026.
El acto, cargado de solemnidad y recogimiento, ha sido protagonizado por los alumnos de la Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba, quienes acudieron al encuentro con el capote en mano y ataviados de manera respetuosa, manteniendo el carácter tradicional y devocional de la ceremonia. Durante la ofrenda se rezó un Padre Nuestro y un Ave María, y cada alumno realizó una petición personal al Señor, depositando un clavel rojo y encendiendo una vela como símbolo de fe, esperanza y compromiso.
La ceremonia estuvo dirigida por los profesores José María Tejero y Manuel Casado “El Hencho”, acompañados por el director de la Escuela, Rafael González “Chiquilín”, en un acto que marca simbólicamente el comienzo de la nueva temporada para los jóvenes novilleros cordobeses, quienes pidieron protección, suerte y salud para afrontar los compromisos venideros.
La Escuela Taurina del Círculo Taurino de Córdoba, histórica institución de formación taurina, continúa siendo un referente en la educación de jóvenes aspirantes a toreros, fomentando no solo la técnica, sino también valores como la disciplina, el respeto y la cultura taurina. La Escuela está presidida por Alfonso Téllez, con la dirección de Rafael González “Chiquilín”, y cuenta en su equipo docente con José María Tejero, Manuel Casado “El Hencho” y Antonio Cañero. Forman parte de su alumnado Óscar Salcedo, Miguel Ángel de la Rosa, José María Tejero, Álvaro Cifuentes, Álvaro Villegas, Roberto Nevado, Valentina Sánchez, Andrés Lorite, Pablo Toscano, Valentina Kilmava, Juan Romo, Luis Patilla, Juan Rodríguez y Alfonso Téllez, quienes durante el homenaje tuvieron un papel destacado, demostrando su compromiso con la continuidad de esta tradición.
La Plaza de Capuchinos, lugar predilecto de culto y recogimiento en Córdoba, acoge al Cristo de los Faroles, una de las imágenes más queridas por la ciudad. Su sobriedad y fuerza espiritual han inspirado a lo largo del tiempo a la poesía, la literatura, la música, la pintura, el cine y la arquitectura. Como escribió Ricardo Molina, la plaza es “un rectángulo de cal y cielo”, un espacio donde la fe se manifiesta de forma directa y sincera.
Con esta ofrenda al Cristo de los Faroles, la Escuela vuelve a poner de manifiesto que el toreo, además de arte y valor, es también tradición, respeto y espiritualidad. Con este acto, el Círculo Taurino de Córdoba refuerza la unión entre la tauromaquia y la fe, transmitiendo a las nuevas generaciones de toreros la importancia de la devoción, la humildad y la solemnidad que históricamente han acompañado a la profesión.
JOSÉ LUIS CUEVAS







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