lunes, 26 de enero de 2026

 EL DILEMA DE MORANTE



Nadie sabe, ni jamás podremos saber, lo que pasa por la cabeza de Morante de la Puebla, aunque está claro por su proceder que es una continua duda entre torear para vivir o vivir para torear. Un dilema que le lleva a tomar decisiones cambiantes, que le deben producir una inestabilidad anímica y emocional no aconsejable para nadie.

El pasado 12 de octubre en Madrid, tras la fuerte voltereta sufrida en 'Las Ventas', debió tener claro que la vida está antes que el toreo, pero pocos meses después, tras tantas e insistentes peticiones de sus millones de seguidores y de algún que otro astuto empresario taurino, junto al vacío que sentirá sin vestirse de torero, le han hecho volver a pensar que necesita torear para vivir.



El respeto a esta tremenda y vital dicotomía es lo más aconsejable para ayudarle si nos consideramos aficionados taurinos. Eso no significa que cada uno no podamos manifestar si estamos o no de acuerdo con su proceder, sino todo lo contrario, porque esas discrepancias enriquecen el debate tan necesario en cualquier espectáculo y disciplina artística, como es la Tauromaquia, por lo que significa de promoción y de demostración de que la libertad es lo que impera en ella.



Lo que para mí resulta absurdo es asegurar, e inadmisible si se intentan imponer, las razones que creemos han llevado a José Antonio Morante Camacho a volver tan pronto a los ruedos. Y menos aún acusarle, por ejemplo, de que al quitarse la coleta en Madrid quiso restarle protagonismo a Fernando Robleño, que se retiraba en ese mismo festejo. Al diestro de La Puebla del Río le pasarían por la cabeza en esos tristes momentos muchas otras cosas menos ésa. Si alguien llega a pensar que un torero puede llorar de emoción por hacer daño a otro, mejor que cambie de afición, por favor. 



No tiene tampoco mucho sentido afirmar que el tema económico haya sido el motivo de la rápida vuelta de Morante a los toros. Que sepamos, no pasa ninguna necesidad para ello, ni ha mostrado nunca ambición económica desmesurada, sino todo lo contrario. José Antonio no hace profecía de opulencia alguna. Además, para sacar dinero fácil se habría montado festejos cómodos, en plazas fáciles, sin competir con compañeros y con ganado a modo, como hacen algunos, y no quiero dar nombres, porque sólo pensarlo me duele el alma. !!! Qué otro gran torero lo hemos perdido así!!!



Es cierto que un regreso tan repentino e inesperado como el de Morante de la Puebla nos puede hacer dudar sobre su credibilidad, no como torero, que ésa la tiene más que acreditada, sino como el héroe taurino de leyenda que para muchos ya lo es. José Antonio no tiene ya que demostrarle nada a nadie sobre lo que supone para la  Tauromaquia, pero sí tiene todo el derecho a ser feliz y seguir buscando su felicidad en cada momento como considere conveniente y oportuno. No engaña ni traiciona a nadie con ello. Y el que piense lo contrario, que no vaya más a verlo hacer el paseíllo, pero que no le condene ni califique como mala persona por tener el privilegio, ganado durante muchos años de entrega, valor, verdad y torería sobre el albero, de poder decidir cuándo y dónde quiere volver a torear.

La mayor de las suertes Morante en tu anhelado regreso, donde estoy seguro que volverás a demostrar por qué eres ya un torero de época. Y ya sabes, para evitar polémicas vanas, no vuelvas ni a tocarte la coletilla más, por si acaso.

Por Antonio Cepedello

José Luis Cuevas 
Maquetador, Editor y Fotografías






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