domingo, 24 de marzo de 2024

 Un emotivo instante



 La presentación del libro de Carmelo Casaño en el Palacio del Bailío se materializó como suma de acontecimientos, recordados, que dan sentido a la vida del autor, de un modo exclusivo y singular, y que llevan en sus páginas continuidad. 

El acto del pasado, día 20 de marzo, fue la puesta en valor de la fina subjetividad de Carmelo Casaño. 


Fue el tiempo del corazón desde el recuerdo del autor a su María Teresa, a través de la emoción de un poema, dedicado a ella, cuando él tenía veinte años. 

María Teresa es ya polvo enamorado y para nosotros dulzura amorosamente recordada. El tiempo diacrónico irrumpió en aquel instante: mientras hablaban los introductores, en pantalla aparecía una secuencia de momentos vividos por Carmelo en familia, en política y en actos culturales y de amistad, que se nos hizo recordar.

 


El libro es un gran altar con cuatro calles a modo de retablos. Es un modo de decirnos todavía estoy aquí y de avisar a sus amigos que deja a sus noventa años de edad de escribir. 

Ese es el mensaje solemne del autor. 

A los amigos presentes nos ha dedicado un ejemplar del libro y somos decenas. Sabemos que lo ha firmado desde una posición ética y como refuerzo de nuestra identidad para él. Ha sido una dedicatoria ética y estética. 



El acto de presentación de esta recopilación, de más de un centenar de escritos de los miles que engendró, fue conjugación de la alteridad con muchos anclajes en el pasado. 

No fue un inicio pero sí una novedad. 

No fue un nuevo comienzo sino una despedida. 

Fue una nueva conquista, reafirmada, de sus muchos amigos. 



Desde luego lo sentí como la iniciación de un nuevo Carmelo Casaño Salido en espera de su Monte. Fue una tarde única, insólita e irrepetible que se magnificó por la presencia de sus cuatro hijos y dos de sus nietos en los que se reflejaba la bondad del autor. 

José Javier Rodríguez Alcaide

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